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culturas

Días de arte en la ciudad

La escasez de recursos, la devaluación del peso y la inflación han afectado la oferta del Festival Centro Histórico de México a lo largo de su historia. La XXXI edición, que se llevará a cabo del 25 de marzo al 12 de abril, bajo la dirección de Sergio Vela, no es la excepción.
Myrna I. Martínez
23 marzo 2015 23:39 Última actualización 24 marzo 2015 5:0
Sería muy triste -exclama Fernando Estrada- que este festival se dejara de hacer por falta de sensibilidad de las instituciones privadas y del gobierno. (Cortesía)

La curaduría de Sergio Vela mantiene los eventos familiares y gratuitos en plazas públicas. (Cortesía)

Año con año el patronato del Festival del Centro Histórico, o Festival de México, se enfrenta al reto de recaudar apoyos monetarios y en especie para realizar la reunión cultural más importante de la ciudad.

Pero la escasez de recursos, la devaluación del peso y la inflación han afectado la oferta del festival a lo largo de su historia. La XXXI edición, que se llevará a cabo del 25 de marzo al 12 de abril, bajo la dirección de Sergio Vela, no es la excepción. Hace una semana se anunció la cancelación de tres eventos; los organizadores aseguran que este año le apuestan más al contenido que a la cantidad, y que las 85 actividades son de primer nivel.

Desde hace una década se hizo notoria la disminución de eventos. En 2013, cuando lo encabezaba Gerardo Estrada, la oferta fue de apenas 50 eventos, lejos de los más de 200 ofrecidos en años anteriores.

“En tiempos de escasez el reto es aún mayor, porque tanto el gobierno como las empresas privadas recortan presupuesto y tenemos que conseguir el dinero o donarlo de nuestro bolso”, advierte Fernando Estrada, presidente del patronato.

Sería muy triste -exclama- que este festival se dejara de hacer por falta de sensibilidad de las instituciones privadas y del gobierno. Este año, el presupuesto es de 32 millones, de los cuales, según explica Guadalupe Moreno, directora ejecutiva del festival, la Cámara de Diputados otorgó 10 millones 188 mil pesos a través de Conaculta; la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, 5 millones; el Fondo Mixto de Promoción Turística de la Ciudad de México, 5 millones y el Consejo de Promoción Turística de México, 1 millón 500 mil pesos. El resto del capital se recaudó con donativos de otras instituciones.

“El apoyo en especie de las instituciones es muy importante, si tuviéramos que pagar la renta de las sedes y la difusión el costo se dispararía, no lo podríamos pagar”, explica Moreno.

Para acercar a los capitalinos, el festival se realizará durante las vacaciones y, además de espectáculos y conferencias gratuitas (organizadas por el Colegio Nacional), los boletos para entrar al Palacio de Bellas Artes o al Teatro de la Ciudad están subsidiados para bajar su costo.

“Los eventos que estamos trayendo elevan la calidad, es de lo mejor que ha habido en los últimos 10 años. Estamos ofreciendo menos eventos, pero de un alto nivel cultural para que la gente pueda tener acceso”, asegura Fernando Estrada.

Le apuestan al talento
En la administración de Roberto Vázquez, a finales de los 90 y principios del 2000, se organizaron conciertos masivos en el Zócalo como el de Manu Chao o el de Café Tacvba, y por dos años se apoyó la iniciativa de traer desde Alemania el Tecnogeist.

El productor Arturo Saucedo, quien junto con el Instituto Goethe trajo este festival de música electrónica, observa cambios radicales en el devenir del festejo y alerta sobre la falta de espacios públicos en los últimos años.

“Se impuso un modelo que ha empobrecido mucho al proyecto original. Con Roberto Vázquez se fueron integrando diferentes espacios hasta llegar al Zócalo, de abrir el espectro de propuestas para el público joven. Después llegó la administración de José Areán, que fue conservadora y elitista, en ese sentido comenzó a cerrar espacios. Le dio prioridad a los montajes operísticos, hay como una tendencia de autoprogramarse y de imponer sus gustos y predilecciones, tendencia que siguió con José Wolffer”, opina Saucedo.

El Festival del Centro Histórico ya no cuenta con esas secciones enfocadas más a los jóvenes, como Radar, la propuesta ecléctica que hacía Pacho Paredes en Radical Mestizo, o el masivo en el Zócalo. Pero la curaduría de Sergio Vela mantiene los eventos familiares y gratuitos en plazas públicas.

“Puede contrastar con los demás momentos del evento, pero sí hay una serie de líneas continuas: integrar distintas disciplinas y propuestas clásicas con espontáneas y populares”, sostiene Vela.

El director del festival añade que busca una renovación de contenido, un equilibrio entre las distintas artes y distintas formas de entender las artes interpretativas. “Me parece que la selección ha sido cualitativa, no cuantitativa, pero equilibrada, es importante que haya una variedad estilística en el contenido”