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Desde Japón llega la magia de la sombra

Viene a México una tradición escénica que se basa en estimular el ojo del espectador a través de contraluces en movimiento que crean imágenes fantásticas. La compañía Gekidan Kageboushi se presentará en el Teatro de la Ciudad este fin de semana.
Rosario Reyes
18 agosto 2015 0:23 Última actualización 18 agosto 2015 5:0
Fundada hace 37 años, la compañía Gekidan Kageboushi presentará aquí tres obras, dos de ellas con marionetas. (Cortesía)

Fundada hace 37 años, la compañía Gekidan Kageboushi presentará aquí tres obras, dos de ellas con marionetas. (Cortesía)

El uso de nuevas tecnologías ha renovado una tradición escénica que se basa en estimular el ojo del espectador a través de contraluces en movimiento que crean imágenes fantásticas. El teatro de sombras tiene alrededor de mil 200 años pero la versión contemporánea data de hace unas siete décadas.

“Al final de la Segunda Guerra Mundial llegaron a Japón proyectores de Europa y Estados Unidos y se comenzaron a desarrollar las técnicas nuevas para crear lo que hoy se conoce como teatro de sombras japonés”, dice Yasuaki Yamasaki, director de la compañía Gekidan Kageboushi, que cerrará en México una gira que celebra 80 años de intercambio cultural amistoso de países de Centroamérica con el archipiélago. La compañía ha recorrido Costa Rica, Panamá, Cuba, Honduras, Nicaragua y El Salvador antes de llegar al Distrito Federal, donde ofrecerá dos funciones el sábado y domingo próximos, a las 19:00 y 18:00 horas respectivamente, en el Teatro de la Ciudad. El 26 de agosto tendrá una presentación especial en la Feria Nacional Potosina.

Fundada hace 37 años, la compañía Gekidan Kageboushi, que aborda también musicales y teatro de cámara, presentará aquí tres obras, dos de ellas con marionetas.

Hay dos formas de crear con títeres, explica el director. “Una en la que solamente se ve la silueta, como en el caso de la primera obra que presentaremos en México, La gruya agradecida, y otra, creando los títeres de tal forma que se les vean los ojos y la cara, que tengan expresiones; esa es la técnica empleada en la segunda obra que presentaremos, El árbol del mochi. Para la tercera pieza, ¡Que levante la mano quien quiera divertirse!, no se utilizan títeres, los actores hacen sombras con su cuerpo, individuales y colectivas”.

En sus montajes, habitualmente los artistas están detrás del escenario y los protagonistas de sus historias son sombras. Su escenografía se reduce a una pantalla de proyección. “Este teatro es muy versátil, porque según como se maneje la luz es que pueden aparecer las figuras. Depende de qué ángulo y en qué posición esté, de cuántas luces o cuántos proyectores se utilicen, va cambiando la perspectiva. Las posibilidades aumentan si se usa una proyección digital, esto es bastante perceptible en la última pieza que realizaremos en México, en las que se podrán ver algunos de estos trucos de la iluminación”.

Cada historia que monta la compañía tiene una enseñanza sobre valores universales, dice el director, y destaca la importancia de desarrollar la imaginación tanto en los niños como en los adultos. “Creo que tiene una repercusión muy fuerte en la sociedad. Los pequeños tienen una capacidad muy alta para imaginar, quiero motivarla con estas obras, pero también a los mayores, que pueden ver otras cosas por la experiencia de los años. Despertar la imaginación crea cosas muy positivas en la mente, las relaciones interpersonales y la sociedad”, concluye.