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CULTURAS

Del vacío de la moda
a la literatura

La escritora Clara Sánchez escribe la novela "El cielo ha vuelto", una historia que invita al lector a reflexionar sobre las banalidades que hoy vive una sociedad basada en la imagen y la apariencia.
Silvina Espinosa de los Monteros
11 febrero 2014 21:59 Última actualización 12 febrero 2014 5:0
La escritora Clara Sánchez ganó el Premio Planeta de Novela 2013. (Archivo)

La escritora Clara Sánchez ganó el Premio Planeta de Novela 2013. (Archivo)

"El cielo ha vuelto", de Clara Sánchez, historia con la que la autora ganó el Premio Planeta de Novela 2013, cuenta la vida de una modelo de pasarela, que permite al lector someterse a una reflexión sobre las relaciones afectivas, las exigencias de la imagen en el mundo contemporáneo.

El disparador de la obra, comenta Sánchez, se produjo al hojear una revista de modas. Le llamó la atención una chica lánguida que tenía un cierto susto en la mirada, como si dijera: “Ayúdame”.

Al ver esto, cuenta, me pregunté qué le estaría pasando a esa joven que en apariencia lo tenía todo: belleza, éxito y probablemente dinero. Cuestionamientos que se sumaron a la idea de escribir una novela sobre “el miedo que todos tenemos frente a la mirada del otro”.

De esa mezcla surgió Patricia, la protagonista, quien, a decir de su creadora, “es una chica que está sola pero no lo sabe, porque está rodeada de mucha gente. Piensa que ha encontrado el amor de su vida y aún no ha descubierto lo que realmente es el éxito”.

En ese punto, la ganadora de tres de los premios más importantes de la industria editorial, el Alfaguara, el Nadal y el Planeta, comenta: “Aquí hay que aclarar algo y es que el éxito no lo siente nunca uno, el éxito siempre se ve en los demás. La persona de éxito en el fondo no siente que lo tiene, ya que debe estar manteniendo las cosas y relacionándose para ser envidiable”.

El recorrido que hará Patricia es justamente ese: “el desenmascaramiento de su propia vida, va a ser una chica valiente porque enfrentarse a uno mismo cuesta mucho trabajo”, advierte.

Sánchez explica en que en este mundo regido por la apariencia, todos somos susceptibles de establecer “lazos de vampirización”, especialmente en el núcleo familiar, donde “siempre hay unos que le chupan la energía a los otros y no nos damos cuenta, porque son relaciones sentimentales y hay cariño. Nos preocupa tanto que esas personas nos quieran, que no nos damos cuenta de que se están pasando de la raya”.

Para esta novela en específico, la también autora de "Últimas noticias del paraíso" empleó una narrativa dinámica porque ésa era la forma que dictaba la relación entre los personajes: “Patricia se mueve en un mundo de desconfianzas, misterios y sospechas. Quería contar todo eso a través de una historia que tuviese intriga psicológica y mucho suspenso, además de que quería divertirme escribiendo y que se divirtiese el lector”, explica.

Ante la pregunta de si la velocidad que hoy demandan los lectores y la exigencia del mercado editorial por complacerlos. ¿Ha sacrificado en algo la literatura como la concebían Franz Kafka y Albert Camus?, Clara Sánchez responde:

“Yo soy una enorme admiradora de ellos y les he aprendido mucho. La extrañeza con que ve la vida Kafka, por ejemplo, se refleja en mis novelas; o la naturalidad con que nos plantea la vida Camus… Lo que sucede es que están cambiando los usos de ocio de la gente y eso afecta al libro y la literatura, porque ahora las personas están embebidas en el iPhone y todas sus aplicaciones. El tiempo destinado a leer, pues ahora está ahí y en Internet”.

En ese sentido, Sánchez considera que la novela puede ser el último refugio de la capacidad de atención de las personas. ¿Ha tenido que renunciar a algo en virtud de las exigencias del actual modelo editorial de las grandes trasnacionales? Responde:

“No he sacrificado nada y tampoco nadie me ha exigido algo jamás. Cuando termino una novela, la entrego porque mi intuición me dice qué puede funcionar para un premio y eso es lo que hago. De antemano, a mí no me han dado ninguno. Todos me los he ganado con gran trabajo”.

Frente a las posibilidades que brindarán en un futuro los libros electrónicos, que podrán tener interactividad con el lector, Clara Sánchez comenta que para ella es un gran placer que otra persona escriba una historia: “Y es un disfrute en el que no me gustaría intervenir, si voy a tener que cambiarle algo, ya no tendría interés para mí”, dice.

Pese a lo anterior, Clara Sánchez reconoce que el deleite de contar no desaparecerá, el libro sobrevivirá independientemente de su formato:

“Los seres humanos necesitamos que nos cuenten historias porque eso nos desconecta de nuestra propia narración interna y nos hace mucho bien”,