AFTEROFFICE
Fiesta Brava

Del clasicismo a la heterodoxia

Fermín Espinosa Díaz de León, el bisnieto del fundador de la ilustre dinastía de los Armillita, demostró que lo suyo va en serio y no sólo su ilustre apodo, sino que su esperanzadora carrera viene a sumarse a la lista de toreros jóvenes mexicanos de este nueva generación que está cargada de buenas sorpresas.
Juan Antonio de Labra
23 noviembre 2014 22:23 Última actualización 23 noviembre 2014 22:48
Fermín Espinosa fue el triunfador del festejo, al que también se sumó su padrino, Miguel Ángel Perera. (Eladio Ortiz)

Fermín Espinosa fue el triunfador del festejo, al que también se sumó su padrino, Miguel Ángel Perera. (Eladio Ortiz)

La presentación en La México de Fermín Espinosa Díaz de León, el bisnieto del fundador de la ilustre dinastía de los Armillita, demostró que lo suyo va en serio y no sólo su ilustre apodo, sino que su esperanzadora carrera viene a sumarse a la lista de toreros jóvenes mexicanos de este nueva generación que está cargada de buenas sorpresas.

Y una de ellas fue ratificar lo que ya habíamos visto al joven Fermín el día de su reciente alternativa en Aguascalientes, apenas el pasado 1 de noviembre, de tal suerte que ahora sí consiguió estar fino con la espada y cortó la primera oreja de su carrera en el escalafón mayor.

Fue el triunfador del festejo, al que también se sumó su padrino, Miguel Ángel Perera, que luego de una valientísima actuación con el cuarto de la tarde, se animó a regalar un sobrero de Vistahermosa, ganadería distinta a la del hierro titular, y fue capaz de realizar una faena que terminó siendo heterodoxa, lo que llevó esta corrida, la quinta de la Temporada Grande, del clasicismo más puro de Fermín a ese trasteo original y distinto del extremeño, que terminó saliendo a hombros.

Hubiera sido bonito ver a ambos abandonar la plaza en volandas, pero el sexto ejemplar se partió un pitón cuando tocaron a muerte y el torero más bisoño del cartel se vio obligado a abreviar, habiendo vivido hoy las dos caras de la moneda al haber enfrentado al mejor toro de la corrida, el de la ceremonia de confirmación, y luego el afrontar la adversidad que supuso ese accidente del toro que quedó inútil para el resto de la lidia.

Porque los lances de inicio al toro que abrió el festejo sirvieron para que la gente pudiera admirar la calidad de este torero nacido en Aguascalientes en abril de 1994. Y si desistió de hacer un quite fue para que el de Bernaldo de Quirós llegara con más fuelle a la muleta.

Despacio, con una técnica depurada, y haciendo muy bien las cosas, el nietro del maestro Fermín realizó una faena sobria y estructurada, en la que brilló el toreo en redondo y también los ayudados, ahí cuando viento quería jugarle una mala pasada y él asentó las zapatillas en la arena para correr la mano intercalando el estoque simulado en la tela.

FICHA
México, D.F.- Plaza México. Quinta corrida de la Temporada Grande. Unas 17 mil personas en tarde espléndida. Seis toros de Bernaldo de Quirós, desiguales en presentación y hechuras, el 2o. protestado por su falta de cara, de los que sólo destacó el 1o. por su calidad. Uno de Vistahermosa (7o., sobrero de regalo), manejable, y otro más de Barralva (8o., sobrero de regalo), que se lastimó y fue muy débil. Pesos: 502, 485, 480, 520, 521, 490, 485 y 493 kilos. Miguel Ángel Perera (tabaco y oro): Palmas, ovación y dos orejas con algunas protestas en el de regalo. Octavio García El Payo (lila y azabache): Ovación, palmas y silencio en el de regalo. Fermín Espinosa Armillita (blanco y oro): Oreja y silencio. Incidencias: Fermín confirmó con el toro “Patanegra”, número 5015, cárdeno, con 502 kilos. Destacaron en banderillas Alejandro Prado, que saludó, y Juan Sierra, de la cuadrilla de Perera, que además lidió con temple. Y en varas, Efrén Acosta, que picó con mucha soltura y tino al 8o.

Lea la crónica completa en:
http://altoromexico.com/2010/index.php?acc=noticiad&id=21038