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Del barrio al teatro

En la Obrera, una de las 10 colonias más peligrosas de la ciudad, desde hace tres años, el Centro Cultural Carretera 45 se dedica a promover las artes escénicas, y ya consolida un espacio para transformar el drama cotidiano en arte teatral.
Eduardo Bautista
30 marzo 2016 21:13 Última actualización 31 marzo 2016 5:0
Carretera 45 está en la calle Juan Lucas de Lassaga, frente a un par de automóviles abandonados y un altar de la Virgen de Guadalupe. (Braulio Tenorio)

Carretera 45 está en la calle Juan Lucas de Lassaga, frente a un par de automóviles abandonados y un altar de la Virgen de Guadalupe. (Braulio Tenorio)

Axel Moreno no le importa que le digan que se va a morir de hambre si estudia actuación. Ha vivido cosas peores, como el abandono de su madre cuando tenía solamente tres semanas de nacido.

Ahora tiene 15 años y trabaja en un puesto de antojitos mexicanos en el Centro Histórico. Sabe que el teatro no deja mucho dinero, pero está decidido a correr el riesgo de la aventura. En el país no abundan historias como las de este joven amante del rap y Dante Alighieri. La de él fue posible gracias a Carretera 45, un centro cultural que, desde hace tres años, se dedica a promover las artes escénicas en la colonia Obrera, una de las 10 más peligrosas de la Ciudad de México, según la Secretaría de Seguridad Pública capitalina.

“Es teatro del barrio para el barrio. Trabajamos con actores profesionales, pero también con vecinos. Queremos acercarlo a la gente”, sostiene el director y fundador de este espacio, Antonio Zúñiga.

La vida de Axel no está exenta de drama. Su madre lo dejó a su suerte en una casa familiar en la que nadie se ocupó de él. En poco tiempo contrajo un cuadro de desnutrición de tercer grado. En cuestión de días pudo morir. No sucedió: su padre lo rescató del entorno y le dio una vida digna.

El joven recuerda su pasado sin sobresaltos, convencido de que “todo el mundo tiene derecho a regarla”. El teatro le ha enseñado a ver su realidad con más libertad y menos prejuicios.

NUEVO EMBLEMA
Ubicado en Juan Lucas de Lassaga 122, el foro se ha convertido en punto de referencia de la colonia.


Carretera 45 me abrió los ojos. El maestro Zúñiga me dijo que tengo talento para esto. Desde entonces no soy el mismo”, asegura Axel, quien fue expulsado de su escuela hace unos meses por haberle guardado un paquete de mariguana a un compañero. Tuvo que abandonar el barrio; ahora estudia en una secundaria de Ixtapaluca.

UN TEATRO QUE DOMA LA CALLE
Cuando se camina por la Obrera es fácil toparse con pandillas y automóviles sin placas. Un teatro parece inimaginable en esta geografía de colores grises y viejas vecindades.

“No nos ha sido fácil integrarnos al ritmo del barrio. Cuando llegamos, algunos taxistas ni nos querían traer porque decían que en esta zona mataban. Pero ahora, como tenemos funciones todas las noches, hemos logrado que la gente salga con menos miedo”, dice Abraham Jurado, actor y director de difusión del foro.

Carretera 45 está en la calle Juan Lucas de Lassaga, frente a un par de automóviles abandonados y un altar de la Virgen de Guadalupe. En 2009 el ejército detuvo muy cerca de aquí a cinco narcomenudistas. Axel los conocía de vista. Hoy el lugar luce tranquilo. La gente pasea a sus mascotas y los niños juegan al futbol.

“Antes la calle sí era bien peligrosa; ahora ya no. No pasa del típico vago que se droga. En eso sí nos ha ayudado el teatro: hay más movimiento de gente y de coches, sobre todo viernes y sábados. Así es difícil que alguien se anime a robar”, comenta Óscar Coba, vecino de esta emblemática colonia.

Por desgracia –dice Zúñiga– Carretera 45 todavía es un esfuerzo aislado. Para generar cambios más grandes y palpables es necesario implementar más centros culturales que se animen a vincularse con la comunidad.

“No es una cuestión de dinero, sino de vocación y compromiso. Recibimos apoyos de la Secretaría de Cultura: de ahí pagamos 25 mil pesos mensuales de renta y los salarios de 10 personas, incluyéndome. Todos ganamos entre 7 y 10 mil pesos”, detalla.

Axel ya averigua los procesos para inscribirse al Centro de Educación Artística (CEDART), un lugar que no le es del todo ajeno. Cuando era niño, su padre, un empleado de mantenimiento de equipo médico, lo llevaba allí a ver obras y musicales.

“Mi familia nunca ha estado vinculada con el arte. Por eso no tengo forma de agradecerle a mi padre por todo su apoyo. Lo más complicado ha sido separarme del ambiente del barrio. De niño había que amachinarse cuando se armaban los balazos. Así crecí, aguantando también la carrilla de mis compañeros por no tener mamá. No me gusta que la gente sienta lástima por mí”, admite.

El caso de Axel –señala Zúñiga– puede ser un buen comienzo para liberarse de los estereotipos que se han formado alrededor de colonias como la Obrera, que está “tan viva y pujante” como cualquier otra.

“Con nosotros trabajan vecinos que, además, son estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. La realidad no la podemos negar: es una zona difícil. Pero creo que hemos logrado cambios importantes. Todavía nos faltan algunos años para conectarnos al 100 por ciento con el barrio”, comenta el director.

El equipo de Carretera 45 prepara su próxima puesta en escena: La gente, que será realizada junto con la compañía española Pérez & Disla. En ella actuarán habitantes del barrio, quienes ensayan más de cinco horas diarias en el segundo piso del teatro.

Existen otros esfuerzos por revivir esta colonia. La primera edición de la muestra Artistas en Tránsito se llevó a cabo de forma paralela a la pasada edición de Zsona Maco, en un espacio ubicado en las calles de Lorenzo Boturini.