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¿De verdad México ha enamorado a Hollywood?

Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro son cineastas mexicanos que han consolidado una carrera en la industria más competitiva del mundo. Irrumpieron con fuerza en Hollywood, pero, ¿es un triunfo personal o también de México?
Roberto Estrada
26 febrero 2016 3:49 Última actualización 26 febrero 2016 5:0
Estos talentosos cineastas mexicanos ya consolidaron una carrera en la industria del cine más competitiva del mundo: Hollywood. (AP)

Los llamados "tres amigos" ya consolidaron una carrera en Hollywood y son reconocidos en todo el mundo. (AP)

El próximo domingo todo México estará atento para ver si Alejandro González Iñárritu subirá al escenario del Dolby Theatre en Los Ángeles para recibir otro Oscar más, ahora por The Revenant: El renacido, tras ganar tres el año pasado por Birdman (Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guión). Será un triunfo artístico importante y un hecho histórico en el cine hollywoodense.

La última película del realizador mexicano está nominada en 12 categorías de los premios de la Academia, entre las que destacan Mejor película, Mejor director, Mejor actor y Mejor cinematografía (esta última para Emmanuel Lubezki). Si logra ganar los dos primeros, será la primera vez en la historia de los galardones en que un realizador dirige las ganadoras a mejor filme en dos años consecutivos.

Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón y el propio González Iñárritu irrumpieron con fuerza en la llamada meca del cine, y han cautivado al mundo con sus espectaculares películas. Sin embargo, el hecho de que estos talentosos cineastas mexicanos ya hayan consolidado una carrera en la industria del cine más competitiva del mundo, podría uno preguntarse: ¿en verdad México ha enamorado a Hollywood?

Especialistas en el tema han analizado que el triunfo de estos cineastas y cinefotógrafos se debe en gran parte a un trabajo individual y al hecho de haber emigrado del país al norte del Río Bravo. Para el crítico de cine Carlos Bonfil, México no ha enamorado a Hollywood, es exactamente al revés. “Nuestro país –dice- está fascinado por el éxito obtenido de cineastas mexicanos que hacen buen cine hollywoodense. Al verlos competir en las grandes ligas de igual a igual, efectivamente crea una fascinación, pero en ningún momento se podría hablar de que la industria del cine mexicano tenga algo que ver en ese asunto”.

Para el también crítico Rafael Aviña, “aquellos que han emigrado a Hollywood han aportado algo muy esencial para el cine de Estados Unidos. Han aprendido a trabajar con elementos mínimos. Muchos de los mexicanos dedicados al cine y que se han ido al extranjero, han producido y dirigido en México con situaciones muy apremiantes y presupuestos muy reducidos. Ahora, con presupuestos mucho más grandes, les ha facilitado moverse ampliamente”.

Pero, ¿qué factores son los que han originado que directores mexicanos hayan triunfado en los últimos años en la industria hollywoodense?, se le pregunta a los analistas. Para Bonfil fue “primeramente la decisión de abandonar el país, debido en parte a no haber tenido en México las oportunidades de poder desarrollar sus temas. Estos cineastas –dice- que inicialmente hicieron un cine de corte intimista, después en Hollywood se lanzaron a hacer superproducciones que jamás habrían podido hacer en México.

Para Aviña, particularmente Cuarón y Del Toro, emigraron con el auge del llamado nuevo cine mexicano que creó cierta fama desde Sólo con tu pareja, del primero, y Cronos, del segundo. “Se fueron definitivamente porque aquí no iban a encontrar las herramientas para darle un seguimiento a su trabajo. En el caso de González Iñárritu, él aprovechó el impacto que ocasionó Amores perros, que fue una de las películas más premiadas en México y en el extranjero. Entonces dio el salto al cine de Hollywood junto con Guillermo Arriaga”.

Asimismo, para el cineasta Carlos Carrera, realizador de cintas como La mujer de Benjamín y El crimen del padre Amaro, el hecho de que sus colegas generacionales hayan emigrado fue por el tipo de películas que querían realizar, y afirma, de manera contundente, que sólo es el triunfo personal de estos cineastas y fotógrafos mexicanos. Además –asegura- han elegido los proyectos con mucho tino en los que han podido lucir más su potencial.

Alejandro (González Iñárritu) ha tenido muy claro desde su primera película lo que ha querido y ha sabido posicionarse a nivel internacional. Además, sin hacer propiamente encargos, él siempre decidió qué películas hacer. Eran proyectos siempre desde la concepción y producción hasta la realización de la película, lo cual es sumamente difícil, sobre todo en Hollywood”, afirma Carrera, galardonado en 1994 con la Palma de Oro en Cannes por su cortometraje animado El héroe.

En definitiva, concluyen los entrevistados, son cintas hollywoodenses hechas por talentos mexicanos, sin ninguna duda. Sin embargo -asegura Bonfil -hay una disparidad enorme entre el cine mexicano que se hace en nuestro país y el cine de Hollywood que hacen mexicanos y que triunfa comercialmente tanto en Estados Unidos como en México o el resto del mundo. Y se pregunta: “¿cómo es posible que tanto esplendor en el extranjero, llegue a ocultar los claroscuros tan fuertes que vive el cine mexicano producido localmente?”.

Para Rafael Aviña, el trabajo de González Iñárritu es muy completo “porque ha logrado hacer películas al estilo estadounidense, muy a la idiosincrasia de Hollywood, pero bajo un barniz de cine de arte, aunque no está siendo más que una muy eficaz recreación de efectos de género, ahí está el caso de El Renacido –afirma- no es más que una película de aventuras, en esencia, muy bien hecha”.

Sin embargo, tanto Aviña como Bonfil y Carrera, esperan que este domingo sus compatriotas Alejandro González Iñárritu, Emmanuel Lubezki y Martín Hernández se lleven sus respectivos premios en la gala de la edición 88 de los premios Oscar. Después de todo, los pronósticos apuntan a que El renacido, que es la definición de cine hecho en Hollywood con una gran producción, arrase con los principales premios de la Academia.