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De Grasse, un altanero nato en la pista

Andre De Grasse se ha fijado la idea de vencer a Usain Bolt en los mundiales de atletismo de Londres, tras pasar de la fabricación de drogas a la pista.
Alain Arenas
13 junio 2017 22:56 Última actualización 14 junio 2017 5:0
Atletismo

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El atletismo canadiense vivió su primera etapa brillante en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984. Ben Johnson ganó bronce en 100 metros y en el relevo 4x100, equipo en el que también compitió Tony Sharpe. Fue la primera justa veraniega en la que ganó dos medallas en pruebas de velocidad.

En aquel año, Beverly De Grasse llegó a Scarborough, suburbio del norte de Toronto, Canadá. Viajó desde Trinidad y Tobago. Tenía 26 años y era velocista amateur. El país del norte se caracterizó por recibir migrantes caribeños durante las décadas de los 70 y 80. En el 75, Johnson y Sharpe arribaron con sus familias procedentes de Jamaica.

Pocos años después de instalarse en Toronto, Beverly conoció a Alexander White, otro inmigrante de Barbados. Mientras la pareja mantenía un romance, Ben Johnson vivió la etapa más dramática de su carrera. Ganó la medalla de oro en 100 metros en los Juegos de Seúl 1988 y tres días después el Cómité Olímpico Internacional se la retiró por consumo de sustancias ilegales. Dio positivo por el esteroide estanozolol. La sanción fue inevitable. La Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo (IAAF) lo suspendió de toda competencia por dos años.

Sharpe, quien no había participado en las justas, fue salpicado por el escándalo. En 1990 aceptó ante un tribunal canadiense que se dopó. La IAAF lo suspendió indefinidamente. Johnson regresó al año siguiente a las competencias. Se calificó a los Juegos de Barcelona 1992, pero no pudo avanzar a la final de los 100 metros.

La pareja De Grasse-White tuvo a Andre -su único hijo- en noviembre de 1994. Se separó un año después. Beverly tuvo que criarlo sola. El hombre que está dispuesto a vencer en los 100 metros a Usain Bolt en los Campeonatos Mundiales de Atletismo que inician el 5 de agosto, en Londres, no tuvo una vida fácil.

Su madre reveló en una entrevista con el diario estadounidense The Orange County Register que cuando cumplió 4 años lo inscribió a un equipo de futbol. Al niño no le gustó. Lo cambió al beisbol; tampoco. Con el basquetbol fue diferente. Quedó encantado porque todo el tiempo tenía que correr.

Andre practicó ese deporte hasta los 18 años. Beverly recordó que en aquella etapa su hijo andaba con malas compañías. Asistía irregularmente a clases. Sus actividades se limitaron a jugar basquetbol y pasear en las calles. Llegó a fabricar drogas; tal parece que nunca las consumió. Poco tiempo después la preparatoria Milliken Mills –a la cual asistía- cerró su programa de baloncesto. Al enterarse de la noticia, uno de sus amigos lo invitó a correr a una escuela improvisada de atletismo. Aceptó por curiosidad.

La IAAF levantó la suspensión a Sharpe en 2012. El exmedallista se convirtió ese mismo año en entrenador. Su tarea era reclutar a jóvenes talentosos. Sharpe coincidió con De Grasse en el colegio improvisado. Lo observó correr los 100 metros en 10.90 segundos y quedó asombrado. Nunca vio un atleta como él. Lo invitó a entrenar y el chico aceptó.

De Grasse entrenó con Sharpe hasta 2015. En 100 metros mejoró su registró a 9.92 segundos y en 200, hasta 19.88. Ese mismo año se convirtió en campeón de los Juegos Panamericanos de Toronto en ambas pruebas.

“Su mayor cualidad es que es disciplinado. Tiene una zancada amplia y su velocidad de arranque es muy buena. En estos años logró corregir su postura. Antes su centro de gravedad estaba muy atrás, ahora está adelante, eso permite que corra con mayor facilidad. Es uno de los velocistas que puede dominar la prueba tras el retiro de Usain Bolt”, sostiene Enrique Germán, entrenador de José Carlos Herrera, semifinalista mexicano en Río 2016.

De Grasse cambió de entrenador en diciembre de 2015. Ahora está bajo las órdenes de Stuart McMillan, quien preparó a más de 60 atletas que participaron en Juegos Olímpicos, entre ellos Donovan Bailey, también canadiense, quien ganó oro en los 100 metros en Atlanta 1996.

De Grasse ingresó el año pasado a la Universidad del Sur de California. En el verano ganó plata en 200 metros y bronce en 100 y relevos 4x100 en los Juegos de Río. A partir de este año participa en la Liga Diamante.

Andre –quien correrá mañana los 100 metros en Oslo, Noruega- parece tener las condiciones para pelear con el mejor velocista de la historia. En dos meses lo comprobará. La mejor marca de Bolt en 2017 es de apenas 10.03 segundos.