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Davos, negocios y diversión

Desde ayer y como cada enero, gigantes del mundo empresarial ascienden a la estación de esquí de Davos durante cuatro días para charlar y saludarse efusivamente en el Foro Económico Mundial. Algunos de ellos incluso llegan a esquiar.
Bloomberg
17 enero 2017 21:8 Última actualización 18 enero 2017 5:0
(Especial)

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Si tu agenda no está demasiado apretada y te permite unas horas en las pistas, Benedikt Germanier puede ayudarte a encontrar el mejor sitio para calzarse los esquís. El veterano de UBS es el responsable de Zai, un fabricante de esquís a la altura de los multimillonarios que frecuentan Davos: un par puede costar desde 3 mil 200 hasta más de 9 mil dólares.

Más importante, Germanier es un exinstructor de esquí, y pasó seis años en distintas estaciones suizas. Aunque ya ha asistido antes al Foro de Davos, se va a saltar las reuniones este año. “Demasiada charla”, opina Germanier. Las laderas tienden a estar bastante vacías durante el Foro, explica, y las recientes nevadas, tras prácticamente nada en lo que va de la temporada de esquí, se traducen en que debería haber suficiente nieve para que valga la pena.

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ESQUIAR EN DAVOS
Dependiendo de cómo se cuenten, Davos se compone de una seis áreas que salpican las montañas a ambos lados del pueblo. En la vecina Parsenn, Germanier propone tomar el funicular montaña arriba hasta Weissfluhjoch, y después el teleférico hasta Weissfluhgipfel. La bajada hasta Kueblis es de alrededor de 2 mil metros a lo largo de 12 kilómetros y comienza en campos nevados rodeados de escarpadas rocas, para descender a través de bosques hasta un pueblo de unos 800 habitantes. Hágase con el almuerzo en alguno de los restaurantes que rodean la pequeña estación de tren de Kueblis antes de tomar el tren de vuelta a Davos. Germanier aconseja contratar un guía para la excursión para evitar las zonas de avalanchas, y advierte de que la cobertura de nieve puede ser desigual en la parte baja.

Al otro lado del valle, la zona de Pischa, más pequeña, ofrece una experiencia de descenso libre y, con un ascenso de una media hora, una bajada más larga hasta la vecina localidad de Klosters. Los que sean menos aventureros pueden tomar el telecabina o la telesilla directamente desde Davos Platz (una de las dos paradas de tren en el pueblo) a Jakobshorn. Desde allí, se desciende a Bolgen, donde los aficionados al snowboard se divierten en un medio tubo de 120 metros. Abajo, bares como el Bolgen Plaza o Bolgen Schanze bullen de actividad al final del día.

“Para los jóvenes, Bolgen es genial”, afirma Germanier. “Y también está bien para los viejos como yo”. Y si quiere pasar más tiempo (o tomarse unos días antes o después del Foro), la región ofrece un auténtico tesoro de posibilidades.