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CULTURAS

Cuba se cotiza en el arte

La reanudación de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos han disparado la popularidad de La Habana como nuevo foco del mercado del arte. 
Vivián Núñez / Corresponsal
03 junio 2015 21:15 Última actualización 04 junio 2015 5:0
La Habana es ya un centro artístico. (Cortesía)

La Habana es ya un centro artístico. (Cortesía)

LA HABANA.- “Cuba está de moda”. Así explica el artista plástico Eduardo Guerra la gran afluencia de creadores, coleccionistas, críticos y curiosos que ha generado la XII Bienal de La Habana, que hasta el 22 de junio se desarrollará en esta capital, donde lo que nadie duda es que el deshielo entre Washington y la isla influirá positivamente en el mercado nacional del arte.

El clima de acercamiento entre ambos países iniciado el pasado 17 de diciembre permea las calles por las que se pasea un doble del presidente Barack Obama, mientras que los jóvenes cubanos patinan sobre “hielo” frente al Malecón bajo temperaturas de 33 grados centígrados, y el Museo del Bronx se hace presente con la muestra Ruido salvaje.

“Es evidente que tal hecho propiciará una apertura mayor para nuestro arte. También pondrá en alerta a no pocos artistas cubanos radicados hace años fuera de Cuba, ya que la relación arte-mercado se hará más competitiva y, por supuesto, en ocasiones conflictiva”, opina el crítico Jorge R. Bermúdez, profesor del Instituto Superior de Arte.

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Cuba

Para el pintor mexicano Sergio Hernández, quien expone una retrospectiva dentro de la Bienal, esta nueva relación con Estados Unidos lejos de abaratar la obra que se produce en Cuba, aumentará su valor. “Los artistas cubanos siempre han sido muy apreciados, pero creo que esta nueva generación, con esta apertura, tendrá una presencia internacional mucho más abierta”.

Eduardo Guerra, en tanto, sostiene que los focos del mercado del arte se disparan según las tendencias: “La gente se interesa por lo que está en los medios y Cuba está ahora en todos los medios”.

Alrededor de 300 artistas de más de 40 países participan en esta fiesta del arte visual que se ha adueñado no sólo de los museos y los estudios, sino también de las plazas, parques y edificios de la ciudad.

ANTES DE QUE SUBAN LOS PRECIOS

Sandra Contreras es directiva de Villa Manuela, una de las tres principales galerías de Cuba. “Yo trabajo esencialmente con latinoamericanos y nunca había sentido tanto el deseo de venir y ver el arte cubano como ahora”, afirma la experta, tras señalar que entre esos conocedores estuvo el chileno Juan Yarur, uno de los mayores coleccionistas de arte de su país.

Presentes también por estos días en La Habana han estado Holly Block, directora del Museo del Bronx; Jorge Pérez, de Miami, interesado en comprar “antes de que suban los precios”, y la cubano-española Ella Fontanals-Cisneros, quien regresó a las galerías, tras 25 años, al pintor cubano Gustavo Pérez Monzón, radicado en México.
Sandra Contreras aprecia que en las primeras semanas de Bienal se ha vendido más que en años anteriores, aunque no ha llegado la explosión que se esperaba. “También vienen muchos a mirar”, dijo sin precisar el monto de lo comercializado.

En cuanto al mecanismo de las ventas, la especialista comenta que es el mismo que en ediciones anteriores. La comercialización en Cuba, explica, la realizan dos entidades: el Fondo Cubano de Bienes Culturales y Galerías Habana, pero sobre todo tiene lugar en los propios estudios y talleres de los creadores. También, desde este año, ocurre en casas particulares que sirven de galerías. Desde el punto de vista de la creación, añade, esta Bienal ha sido un momento muy esperado para mostrar lo que se está haciendo en la isla.

RAMPA DE LANZAMIENTO

Jorge R. Bermúdez afirma que los artistas locales tienen un especial interés en participar en este foro cultural. “Es una oportunidad única que está casi a la mano. Son estos encuentros un contexto propicio para el salto a la notoriedad”.

De las bienales, surgidas en los años 80 del siglo pasado, emergieron figuras como Kacho (Alexis Leyva), quien se convirtió en el segundo cubano, después de Wilfredo Lam, en exponer en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Esta edición da un espacio preferente a los creadores recién graduados de la Universidad del Arte. El mejor ejemplo es Zona Franca, proyecto expuesto en la Fortaleza de la Cabaña, que constituye la mayor exposición de arte cubano contemporáneo jamás realizada, en la que 260 creadores nacionales muestran sus obras, diversas en estéticas, técnicas y temáticas. “Es una rampa de lanzamiento para los más jóvenes artistas cubanos”, comenta Eduardo Guerra.

Guerra, de 47 años, uno de los principales exponentes cubanos de la colografía (una técnica de grabado muy popular en Cuba dada la escasez de materiales, cuyo soporte es cartón al que se le van añadiendo otros materiales como acrílico y papel), consideró que esta Bienal retomó con mayor fuerza la experimentación y el contacto con la comunidad, lo cual permitió a los más jóvenes creadores nacionales darse a conocer de una manera más directa.

“No es lo mismo vender arte cubano hecho en la isla que vender el arte que hacen cubanos radicados en el exterior”, advierte el artista, quien ha expuesto en Europa y Estados Unidos. “El segundo pierde el encanto del contexto”.