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culturas

Cuba: el paquete ilegal

Los cubanos encuentran la manera de acceder a contenidos estadounidenses al margen del estado. Cuba tiene un atraso tecnológico importante, donde las vías de entretenimiento son escasas y mayoritariamente controladas por el Estado.
Vivian Núñez/Corresponsal
17 diciembre 2015 21:11 Última actualización 18 diciembre 2015 5:0
Hoy el mecanismo de descarga parece localizarse en los pocos puntos del país donde haya acceso a banda ancha. /Cortesía)

Hoy el mecanismo de descarga parece localizarse en los pocos puntos del país donde haya acceso a banda ancha. /Cortesía)

LA HABANA.- En Cuba, país con un atraso tecnológico importante y donde las vías de entretenimiento son escasas y mayoritariamente controladas por el Estado, el llamado “paquete semanal” se ha convertido en una iniciativa privada tan generalizada y popular que, aunque ilegal, es tolerada por el gobierno.

Nadie sabe quién fue el que creó, hace alrededor de cinco años, el primer compendio de materiales audiovisuales que abarca todo tipo de propuestas, desde los más variados géneros televisivos y cinematográficos de todo el mundo, básicamente de Estados Unidos, hasta aplicaciones informáticas, revistas y anuncios clasificados, y que comenzó a circular por la isla a precios accesibles a través de soportes básicos como memorias flash y discos duros externos.

“El paquete es indetenible, se podrá controlar en algún que otro lugar pero esa información circulará de manera casi invisible”, declara el cineasta Arturo Soto, quien considera que esta opción sólo desaparecerá “cuando podamos acceder a internet con las formas, los tiempos y las velocidades del mundo moderno, cuando tengamos una televisión por cable, cuando lo cotidiano no sea extraordinario ni ilegal”.

Hoy el mecanismo de descarga parece localizarse en los pocos puntos del país donde haya acceso a banda ancha. Cientos de personas se dedican en Cuba a la comercialización de este producto, como eslabones de una cadena que ha probado su eficacia.

De acuerdo con una investigación realizada por la web oficial, Cuba debate, el paquete funciona con tanta efectividad y dinamismo “debido a un sistema de trabajo bien organizado en pequeños equipos (entre cinco y 12 personas), que se dividen las funciones y se especializan en la búsqueda de diferentes tipos de materiales. Están así los encargados de gestionar y organizar la música, las películas y los reality shows. Cada domingo se termina el trabajo y el lunes comienza a expandirse la gran red que lo lleva por toda Cuba”.

Algunos investigadores sostienen que el 40 por ciento de la población de La Habana consume este “paquete”, aunque otros consideran que la cifra es superior, teniendo en cuenta que muchos que lo compran, después hacen circular esos materiales de forma gratuita entre familiares y amigos.

PAQUETE VS TELEVISIÓN
“En mi casa prácticamente no se ve la televisión estatal; nosotros compramos semanalmente el paquete y ahí hay para todos los gustos”, dice Óscar González, estudiante universitario, quien prefiere los seriales, sobre todo Homeland, Scandal y Quantico, así como los juegos de beisbol de las Grandes Ligas, especialmente “en los que hay cubanos y que son los que casi nunca transmite la TV”.

La televisión estatal tiene cinco canales de alcance nacional, entre ellos uno dedicado al deporte y otro que transmite filmes, seriales y documentales. Este último, Multivisión, se nutre en buena parte de los materiales que vienen en el paquete, aunque se exhiben con semanas o meses de atraso.

“La televisión tiene su filtro, intenta colocar lo mejorcito que encuentra en ese mercado. Por otro lado, aunque hace su esfuerzo, no consigue calidad en las producciones cubanas, que es lo que más interesa al televidente”, opina el cineasta Soto.

A estos elementos se suma el hecho de que, como apuntara el crítico Rolando Pérez Betancourt, “la sociedad cubana ha cambiado mucho en los últimos 20 años, se ha desideologizado y una de las maneras en las que este fenómeno se manifiesta es en el rechazo a la televisión”, que sigue mostrando materiales con gran carga ideológica.

La mayoría de las series y películas que se transmiten por la televisión cubana, así como los filmes que se exhiben en las salas de cine de la isla, son estadounidenses. Por ellos el Estado no paga un centavo, debido a la inexistencia de convenios en ese campo entre las autoridades y entre empresas de los dos países.

Sin embargo, el restablecimiento de relaciones entre La Habana y Washington podría hacer cambiar drásticamente ese panorama, aunque parece que no de inmediato. “El tema del mercado cultural no esprioridad en las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos, lo será en un futuro. Por el momento los temas más urgentes se focalizan en otras áreas más rentables para ambas partes”, asegura Soto.

CÓMO SE DISTRIBUYE 
1.- Por un mensajero que va a las casas y a centros de trabajo: los precios fluctúan entre uno y cinco CUC (1 CUC equivale a 1 dólar).

2.- Un punto de venta: en La Habana el precio más común para copiar el paquete completo es de dos CUC, pero existen otros precios en dependencia de la capacidad de la memoria. También se venden capítulos, fundamentalmente de series y telenovelas, que son más baratos.

3.- Alquiler de dispositivos: este método es el menos frecuente y se trata de rentar memorias para personas que no las poseen, similar a los antiguos bancos de filmes en formato VHS los cuales, en su momento, también fueron tolerados.