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Cuando México salvó a Disney

Enviado por Roosevelt como Embajador de buena voluntad, en una misión para combatir a los Países del Eje durante la Segunda Guerra Mundial, Walt Disney encontró en el país inspiración para su mundo fantástico. 
Eduardo Bautista
06 noviembre 2016 21:43 Última actualización 07 noviembre 2016 5:0
La visita de Walt Disney a México fue un gran evento para la prensa. (Alejandro Gómez)

La visita de Walt Disney a México fue un gran evento para la prensa. (Alejandro Gómez)

Walt Disney llegó a la Ciudad de México la tarde del 9 de diciembre de 1942 con una misión menos inocente que hacer dibujos animados para niños.

El presidente Franklin D. Roosevelt le había dado instrucciones precisas de convertir a México en un aliado para la Segunda Guerra Mundial. Mickey Mouse, después de todo, era el embajador más simpático con el que contaba Estados Unidos.

La Casa Blanca temía que México –y el resto de los países de América Latina– comenzaran a venderle petróleo a las potencias del Eje. Hitler controlaba prácticamente toda Europa y su siguiente objetivo era la Unión Soviética; Roosevelt tenía que actuar rápido. Fue entonces cuando, a través de la Oficina de Coordinación de Asuntos Interamericanos, envió a Walt Disney como Embajador de buena voluntad a realizar un recorrido por el continente.

El viaje diplomático se convirtió en inspiración artística. El guionista nunca imaginó que en aquella travesía encontraría la chispa para realizar clásicos como Alicia en el País de las Maravillas (1950), La Cenicienta (1951) y Peter Pan (1953), cuya creadora artística, María Blair, se vio fuertemente influenciada por la algarabía latina.
 
“El viaje tuvo un gran impacto en Walt y en todos los artistas que le acompañaron. Tal vez el más notable es el caso de María Blair, cuya paleta de estilo y de colores sufrió una transformación importante después de la asimilación de la cultura latinoamericana”, aseguró Theodore Thomas, director del documental Walt & El Grupo (2008).

LA PRINCESA DE LA INCLUSIÓN
Desde entonces, Walt Disney Company lucha por mantener cercanía con el mundo de habla hispana. El sábado pasado se estrenó en Latinoamérica, a través de Disney Channel, la primera serie de la compañía sobre una princesa latina: Elena de Avalor.

“No es un secreto que las comunidades hispanas y latinas han estado esperando una princesa que refleje su cultura”, dijo en julio pasado la vicepresidenta de Disney Junior Worldwide, Nancy Carter, a The New York Times.

La nueva princesa se llama Elena Castillo Flores, tiene 16 años y es heredera al trono de Avalor. Su piel es morena, sus ojos marrones y su vestimenta recuerda a algunos trajes típicos de la República Mexicana. Además, los castillos de la historia están inspirados en la arquitectura azteca y la banda sonora incluye ritmos de mariachi, hip-hop y salsa.

Pero los planes de la productora no paran ahí. Hace un par de semanas se anunció la realización de una película sobre Don Quijote, cuya fecha de estreno aún está por definirse. Disney también produjo series como Hasta que te conocí, la cual narra la vida del cantante mexicano Juan Gabriel.

SALVACIÓN EN SPANISH
Latinoamérica siempre ha sido una bocanada de aire fresco para la empresa. Hace 75 años, cuando el dibujante recorrió el subcontinente, enfrentaba una huelga de más del 50 por ciento de sus trabajadores, quienes pedían mejoras salariales y la conformación de un sindicato. La deuda, además, ascendía a 4.5 millones de dólares por falta de inversiones en Europa. El guionista también se había enfrentado con Art Babbitt, uno de sus colaboradores más cercanos, con quien incluso llegó a los golpes, según cuenta Tom Sito en su libro The Disney Strike of 1941: How It Changed Animation & Comics (2005). En medio de ese clima tenso, Disney encontró en las cosmogonías latinas una paz que le permitió reencontrar su creatividad.

“Walt quería hacer películas, pero no tenía el dinero. El viaje a América del Sur lo salvó de algún modo, a él y a su sanidad”, aseguró el historiador John Canemaker en abril pasado en una entrevista con El País.

Durante su viaje, Disney estuvo acompañado por un equipo de 18 músicos, dibujantes y animadores con quienes visitó, entre otros países, México, Argentina, Brasil, Uruguay, Perú, Bolivia, Ecuador, Chile y Guatemala. Los viajes se cristalizaron en dos películas: Saludos, amigos (1942) y Los Tres Caballeros (1944), en las que aparecieron nuevos personajes como el papagayo Pepe Carioca, el gallo Panchito Pistolas, Pedro el avioncito y el gaucho Goofy.

Tiempo después, el productor diría a la prensa estadounidense: “Mientras que la mitad del mundo está siendo obligada a gritar ‘¡Heil Hitler!’, nuestra respuesta es decir: ‘Saludos, amigos’”.

SU MÉXICO, UN CLICHÉ
La visita de Walt Disney a México fue un gran evento para la prensa. El dibujante se hospedó en el Hotel Reforma, donde recibió a personalidades como el pintor Diego Rivera, la actriz Dolores del Río, el ex presidente Emilio Portes Gil y el músico Carlos Chávez, según cuenta el historiador Juan Manuel Aurrecoechea en Paquete de sorpresas. Disney, México y Los Tres Caballeros (2003).

También se supo que fue recibido en Palacio Nacional por el presidente Manuel Ávila Camacho, visitó Xochimilco y después asistió a la premier de gala de Los Tres Caballeros en el Teatro Alameda, donde estuvieron Tin Tan, Agustín Lara y Salvador Novo. Éste destrozó la obra: “la visión de México que esta película presenta me parece lamentablemente idéntica a la que imagino que disfruta cualquier turista texano cuando, ya bastante borracho, aplaude en las variedades del Patio lo que toma por la expresión auténtica de México”.