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Cuando Dylan boxeó ante la desigualdad

La acusación al boxeador Rubin Carter ocasionó que Bob Dylan compusiera una canción en homenaje al campeón, quien había pasado dos largas temporadas en el reformatorio y en la prisión de alta seguridad en Jersey, acusado de homicidio.
Mauricio Mejía
13 octubre 2016 22:23 Última actualización 14 octubre 2016 5:0
El expúgil fue liberado en 1985, después de una segunda apelación. (Especial)

El expúgil fue liberado en 1985, después de una segunda apelación. (Especial)

Dylan gustaba de ver partidos de beisbol; también las crónicas de los diarios neoyorquinos. Luego, cuando la fama -ese mal entendido que llamó Faulkner- le alcanzó se limitó a ver partidos de Ligas Menores. El Rey de los Deportes, sin embargo, no ofreció nada al relato del nuevo exponente del folk. Sí el boxeo.

En 1963 se casó con Suze Rotolo, una guapa activista que trabajaba en el Congreso de la Igualdad Racial. La influencia de Rotolo se notaría al poco tiempo, a causa de la injusta detención y condena de Rubin Huracán Carter en 1966.

En la primavera de aquel año, Carter y John Artis fueron aprehendidos como sospechosos de la comisión de tres homicidios en un bar de Nueva Jersey. La sentencia dictó una pena de tres cadenas perpetuas.
Los hechos fueron bien narradados en la película Huracán Carter, de Norman Jewison (1999), con Denzel Washington en el papel principal.

 La injusta acusación contra Carter pasó de noche en la prensa y la opinión publica estadounidense. A punto de agotarse todos los recursos legales, Bob Dylan compuso una canción en homenaje al campeón, quien había pasado dos largas temporadas en el reformatorio y en la prisión de alta seguridad en Jersey. Los antecedentes penales (por escape y robo) del pugilista no le favorecieron en absoluto cuando dirimió su defensa por asesinato en los máximos tribunales estatales y federales.

En 1975, el ahora Premio Nobel de Literatura incluyó su Hurricane en el álbum Desire y en su gira Rolling Thunder Revue. En ella pedía la revisión del caso, que limpiaran la imagen del boxeador y le devolvieran el tiempo perdido. Muhhamad Alí, quien sentía un profundo respeto por Dylan, encabezó una marcha en favor de que se realizara un nuevo proceso judicial. Nada cambió la sentencia.

En 1985, cuando el escándalo involucró al mundo artístico, Huracán logró recuperar su libertad. Dylan había producido un efecto de auténtico desprecio a la forma en la que se impartía justicia en Estados Unidos: de una manera para los blancos, de otra para los negros. Hoy la NBA, la NFL y el tenis estadounidense insiste en que la igualdad racial no se ha logrado del todo. Bob Dylan y sus letras tan vigentes como en 1975.