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Corredoras se van a las pasarelas en Nueva York

El deporte y la moda fueron una misma cosa en la Semana de la Moda de Nueva York. La firma deportiva "Oiselle" eligió a varias corredores según sus logros deportivos, y las subió a una pasarela, donde exhibieron sus atléticos cuerpos. 
NEW YORK TIMES
20 septiembre 2014 18:37 Última actualización 21 septiembre 2014 11:16
En esta pasarela, la belleza y el deporte fueron uno mismo. (Bloomberg)

En esta pasarela, la belleza y el deporte fueron uno mismo. (Bloomberg)

NUEVA YORK.- Las modelos en el desfile de modas Oiselle en Nueva York fueron las primeras en admitirlo: se sentían más en casa en una pista de atletismo que en una pasarela.

Entraron descalzas a la pasarela de todos modos, en sostenes deportivos y licra, con colas de caballo y abdómenes perfectamente marcados en seis partes. En lugar de catálogos fotográficos y presentaciones personales, de donde las delgadas jóvenes de la Semana de la Moda son típicamente seleccionadas, fueron elegidas con base en sus récords en tiempos de carreras y medallas.

Las mujeres no eran, técnicamente, modelos: una era una doctora de 45 años, con tres hijos y un título de Yale, que acababa de correr una milla en 5 minutos, 13 segundos. Otra era la olímpica Kara Goucher, de 36 años. Al frente del grupo por la pista estaba Lauren Fleshman, de 33 años, una campeona nacional NCAA, en los 5 kilómetros en Stanford.

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En esta pasarela, la belleza y el deporte fueron uno mismo. (Bloomberg)

Todas llevaban ropa de Oiselle, una línea de ropa deportiva femenina que optó por la insólita estrategia de lanzar su línea de primavera de 2015 utilizando corredoras profesionales.

El espectáculo de principios de septiembre se destacó sobre el resto de las líneas de moda deportiva que anuncian ropa de mujer con representantes que son modelos primero, después atletas. Under Armour lanzó recientemente una campaña con la modelo Gisele Bündchen.

El show de Oiselle el año pasado presentó una mezcla de modelos y corredoras profesionales, que habían sido entrenadas para andar en la pasarela por la modelo Christy Turlington Burns, quien es una ávida corredora.

“Pero este año decidimos ir solo con nuestras corredoras”, dijo Sally Bergesen, que fundó Oiselle en 2007. “Hay algo en ellas; simplemente son diferentes”.

Su compañía firmó recientemente con Goucher y Fleshman. Ambas son madres trabajadoras, educadas y de treintaitantos años, y están usando esas cualidades para atraer seguidoras entusiastas, particularmente entre otras mujeres y corredoras recreativas.

A medida que avanzan hacia el ocaso de sus carreras deportivas, Fleshman y Goucher están tratando de redefinir lo que significa ser una mujer atleta profesional.

“Estamos tratando de ampliar las definiciones de la gente de lo que podría considerarse como atleta, o como modelo”, señaló Fleshman. “La moda se trata de mostrar tu mejor cara, pero el deporte es sobre ganar y perder. Yo pongo mi mejor juego en todo lo que hago, pero creo que al estar en este espectáculo, puedo mostrar ambos lados. Ahí estás vulnerable, pero también orgullosa”.

Su franqueza al hablar sobre cuestiones de género y del cuerpo, sobre todo cuando ella conoció las complejidades de los acuerdos de patrocinio durante su reciente embarazo mientras continuaba su carrera deportiva, ha hecho eco con sus fans.

Fleshman participó en el desfile de modas de Oiselle el año pasado, tres meses después de dar a luz a su hijo. Después de que una foto de ella con los músculos abdominales marcados como bandeja de cubitos de hielo repercutiera por Internet, recortó otras fotos de su estómago flojo y un puñado de celulitis en la pierna de la misma semana y las publicó en su blog, escribiendo: “¡Quién necesita a Us Weekly para capturar imágenes poco favorecedoras cuando tú misma puedes publicarlas en Internet!” La decisión provocó un debate.

“Algunas personas esperan que te apegues a una cierta narrativa post-parto. Quieren decir: 'Mira qué rápido se puso de nuevo en forma’,” dijo Fleshman. Y agregó: “Pero es difícil ver una foto tuya que la gente está rebotando y especulando sobre cómo te ves así, usando palabras como casi perfecta, cuando en realidad tu vida es más complicada”.

Goucher es más mesurada en su persona pública, salpicando su perfil en línea orientado al deporte, con fotos de su hijo de 4 años, Colt, y su esposo Adam, quien también es un corredor profesional.
“Antes de que tuviera a Colt, Kara se sentía intocable, ella era sobrehumana”, dijo Bergesen. “Pero ahora ella es mamá, y por lo que a mí se refiere, en muchas formas ella es igual que yo”.

Caminando detrás de una lanzadora de martillo que es aspirante olímpica y que cargaba su equipo sobre esculpidos hombros, Goucher llevaba el mismo conjunto que llevará a la línea de salida en la maratón de Nueva York en noviembre. Ella espera ser la primera mujer estadounidense en cruzar la línea de meta en la carrera de este año.

Otra musculosa corredora acababa de entrar a la pista, tratando de no sonreír. Ella bajó la cremallera de la sudadera para los fotógrafos que esperaban al final de la pasarela, mantuvo la compostura y se alejó.

Después de una vuelta de honor y choques de manos de Bergesen, las luces se apagaron y surgió la siguiente línea del programa. Las delgadas modelos se pasearon por la pista deliberadamente; sus muslos no se tocaban y ellas no sonreían.