AFTEROFFICE
buena vida

Conoce el lugar que sólo puedes disfrutar una vez al año

Cada temporada veraniega, en vinícolas poco conocidas de Ensenada, Nómada Cocina Itinerante ofrece un menú diferente de alimentos y vinos para los más exquisitos comensales.
Rosario Reyes
23 agosto 2016 22:29 Última actualización 24 agosto 2016 5:0
Parte del disfrute de estas propuestas está en la cocina al aire libre. (Especial)

Parte del disfrute de estas propuestas está en la cocina al aire libre. (Especial)

Existe un restaurante que sólo abre unos meses al año y en una sede distinta cada temporada veraniega, entre junio y septiembre, con un concepto que nunca repite la carta, tanto de platillos como de vinos.

Su espectro no tiene igual: un municipio de 52 mil kilómetros cuadrados, con dos mares, mil 500 kilómetros de litoral, en una geografía extraordinaria de mar y tierra donde se produce más del 65 por ciento del vino mexicano.

A Ensenada, Baja California, sólo se llega por tierra desde Tijuana. Los 95 kilómetros de la carretera escénica, desde la que se aprecia el mar, anticipan el regalo natural que brinda este lugar, donde se localiza el Valle de Guadalupe, en el que se ubican las principales vinícolas nacionales, pero también al menos unos 80 viñedos de menor producción, incluso algunos boutique.

Precisamente en estos últimos se instala Nómada Cocina Itinerante, que comenzó hace cuatro años por iniciativa de Mauricio Parra, un joven ensenadense que estudió Administración de empresas y creó este concepto junto a los chefs Julio Zetina, de Puebla, y Gilberto Morales, también de Ensenada.

Nómada Cocina Itinerante
Dirección: Nativo Vinícola, San Antonio
de las Minas 21, Fraccionamiento La Fortuna
Horario: Jueves a domingo, de 11:00 a 17:00
Costo promedio por persona: 300, más vino; copa, hasta 70; botella, hasta 450 pesos
Teléfono: 01 646 947-9122


Zetina regresó a Puebla y ahora sólo Gilberto está al frente de la cocina, cuyo lanzamiento de este año fue el Mole Yumano, elaborado con ingredientes de la dieta de las etnias que fundaron Baja California, como bellota, biznaga, dátil y piñón y el picoso chile California seco, que sirve con pato, borrego o cerdo, a elección del comensal.

“Todo lo que utilizamos en la cocina es de la región, lo compramos a pequeños productores, fresco del día”, cuenta Parra, quien montó la cocina itinerante en las vinícolas Alximia, San José y Cuatro Cuatros, antes de llegar a Nativo.

En este espacio, gracias a la amistad que le une con el dueño, un arquitecto de Guadalajara que se enamoró de la región desde su primer viaje y se mudó hace más de 20 años a la tierra donde levantó su primera cosecha en 2013, Parra podría instalar una cocina permanente, con recetas basadas en la cava de Nativo, a la par de la itinerancia de Nómada en 2017, en una vinícola por confirmar.

Nómada empezó hace cuatro años con el propósito de intervenir una vinícola, que fuera nueva, no muy conocida, por lo general en un acceso remoto y en lugares con paisajes bonitos. Hacemos el menú basado en el maridaje de los productos de cada vinícola”, explica el empresario.

Parte del disfrute de estas propuestas está en la cocina al aire libre, a la que puede acercarse y conocer los delicados procesos con los que el chef y su equipo elaboran cada platillo, mientras contempla el hermoso paisaje que se brinda generoso.