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Conmoción cerebral en la NFL, drama real y fílmico

Pese a las modificaciones en el reglamento de la NFL y la implementación de protocolos médicos que las previene y trata, aún son el tema de mayor preocupación para la liga.
Alfonso Mancilla
06 enero 2016 22:38 Última actualización 07 enero 2016 5:0
La NFL está tratando de mostrar que está dedicada a la seguridad de los jugadores. (Alejandro Gómez)

La NFL está tratando de mostrar que está dedicada a la seguridad de los jugadores. (Alejandro Gómez)

La declaración de Malcolm Jenkins, defensivo profundo de las Águilas de Filadelfia, causó el asombro de los medios y la NFL. “Todo estaba nublado. El juego pasaba muy rápido. Mientras el reloj avanzaba me sentía mejor. Sabía que algo no estaba bien”, dijo Jenkins en una rueda de prensa el 12 de noviembre de 2015, misma en la que confesó que jugó más de dos cuartos conmocionado durante el duelo de la Semana 9 ante los Vaqueros de Dallas.

El caso de Jenkins llamó poderosamente la atención, ya que representó un foco rojo para la liga respecto a uno de los temas que más le preocupan en la actualidad: la prevención y cuidado de las conmociones cerebrales durante los partidos.

Pese a la implementación de un protocolo médico, vigilado incluso por especialistas independientes de la NFL, el riesgo sigue latente en los emparrillados, tal y como lo muestran los casos de otras estrellas.

Otros ejemplos de esta campaña son Jonnhy Manziel, quarterback de los Cafés de Cleveland, quien no pudo jugar el último partido contra los Acereros de Pittsburgh debido al castigo que le propinaron los Jefes de Kansas City la jornada anterior.

Aunque Manziel jugó todo el encuentro, el lunes, cuando se reportó al entrenamiento, informó que padecía un fuerte dolor de cabeza y sensación de vomitar. Los médicos lo inscribieron a continuación en el protocolo de seguridad, el cual le impidió disputar el siguiente partido.

Darrelle Revis, esquinero estrella de los Jets de Nueva York, pese a que tuvo un choque poco violento a primera vista contra el terreno de juego durante la semana 11 ante los Texanos de Houston, se perdió las dos siguientes fechas debido a que se le diagnosticó una severa conmoción.

También durante la temporada regular 2015 de la NFL, y aunque la información no se refirió a un jugador activo, impactó saber que el legendario Frank Gifford sufría encefalopatía traumática crónica, una enfermedad degenerativa del cerebro relacionada por expertos con conmociones cerebrales repetidas.

EL MAL Y SU PREVENCIÓN
El Informe de Salud y Seguridad 2015 de la NFL reportó que las conmociones cerebrales en los partidos de temporada regular han bajado 35 por ciento desde 2012, en parte gracias a las nuevas reglamentaciones, en las que se endurecieron los castigos por tacleadas a la cabeza.

Otras iniciativas mencionadas en dicho documento incluyen más pruebas a los cascos, nuevos tipos de imágenes para identificar mejor las conmociones cerebrales, y el “tiempo de espera médica” para permitir que un atleta pueda entrenar y jugar.

La NFL está tratando de mostrar que está dedicada a la seguridad de los jugadores, en parte como consecuencia del pago de mil millones de dólares realizado en abril como indemnización a más de cinco mil jugadores retirados, que afirmaban que la liga ocultó los riesgos de las conmociones cerebrales.

EL LADO OSCURO
Más allá de las cifras de la NFL, existen otros estudios que no son tan optimistas.

Según datos proporcionadas por los investigadores del Departamento de Asuntos de Veteranos y la Universidad de Boston, la enfermedad degenerativa conocida como encefalopatía traumática crónica (ETC) estuvo presente en el 96 por ciento de los jugadores de la NFL que fueron examinados durante 2014.

Se cree que este padecimiento se deriva de un traumatismo repetitivo a la cabeza y puede provocar pérdida de memoria, depresión y demencia.
El 40 por ciento de los jugadores que dieron positivo resultó que se desempeñaban como linieros ofensivos y defensivos, pues son los que entran en contacto entre sí en cada jugada de un cotejo.

Dicho hallazgo apoya las investigaciones que sugieren que se trata de la repetición de los golpes en la cabeza, lo que supone el mayor riesgo para los jugadores, y no sólo las colisiones violentas que causan conmociones.

LLEGA AL CINE
El tema volvió a ponerse en boga debido al estreno en México el pasado 1 de enero de la película La verdad oculta, la cual narra la labor del doctor Bennet Omalu, un neuropatólogo forense que realizó el primer descubrimiento de la ETC.

Omalu dijo que identificó la enfermedad en los cerebros de Mike Webster, Terry Long, Justin Strzelczyk, Andre Waters y Tom McHale, todos ex jugadores de la NFL fallecidos entre 2002 y 2008. Examinó cortes transversales finos del cerebro y tejido de la columna vertebral de cada uno con un poderoso microscopio y encontró que el sistema nervioso central de todos los casos estaba lleno de los nudos marrones característicos de este padecimiento.