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Compra la foto… y llévate la casa

"For Sale Detroit" impulsa la recuperación de esa ciudad a través de la adquisición de arte. Aunque suene a broma, la dinámica es así de simple: se compra la imagen, se obtiene el inmueble.
Eduardo Bautista
29 diciembre 2015 21:5 Última actualización 30 diciembre 2015 5:0
El proyecto se llama For Sale Detroit y es coordinado por Arróniz Arte Contemporáneo, una galería de la Ciudad de México. (Cortesía)

El proyecto se llama For Sale Detroit y es coordinado por Arróniz Arte Contemporáneo, una galería de la Ciudad de México. (Cortesía)

Son cosas que sólo pasan en Detroit. Aunque suene a broma, la dinámica es así de simple: se compra la imagen, se obtiene el inmueble. La idea fue del fotógrafo estadounidense Mark Powell. Él es originario de esa ciudad, a la que ha visto agonizar por la violencia y desempleo a causa de la crisis económica de 2008. Un buen día se le ocurrió que el arte podría ayudar en algo.

En Detroit, más de 70 mil casas han sido abandonadas; no es extraño ver barrios y parques desolados. Entonces, Powell comenzó a disparar su cámara a estos escenarios. El resultado: una radiografía de la desesperanza y la devastación que ha resultado muy atractiva para muchos coleccionistas. “Es la cara que nadie quiere conocer de Estados Unidos”, dice.

El proyecto se llama For Sale Detroit y es coordinado por Arróniz Arte Contemporáneo, una galería de la Ciudad de México. Su objetivo es recuperar los espacios perdidos de la metrópoli estadounidense.

“Queremos devolverle el espíritu cultural que tenía a mediados del siglo XX”, dice Gustavo Arróniz, director de la galería. “Las casas costaron un tercio del valor de la fotografía”, comenta, pero prefiere reservarse el precio. El mercado, sin embargo, indica que las casas abandonadas más baratas cuestan entre 100 y 500 dólares.

Por cuestiones monetarias, dice el galerista, no han podido comprar todas las casas que han querido. El proyecto es aún pequeño, pero es muy significativo por su valor cultural y estético, considera Powell. Los cuatro inmuebles que fueron comprados este año serán utilizados en 2016 como residencias para artistas latinoamericanos. Y esperan vender más.

“La población quiere dejar atrás el estereotipo de la ciudad como cuna del horror y la delincuencia”, comenta Arróniz. Y es que se trata de una de las urbes más deprimidas de Estados Unidos. Tiene el mayor índice delictivo del país -la policía tarda 58 horas en atender un crimen- y su población se ha reducido a 705 mil personas, la mitad de la que vivía allí hace 50 años. Lo que alguna vez fue la primera ciudad moderna del mundo –dice Powell– se convirtió en una tierra yerma.

“Era el ejemplo del sueño americano: un buen trabajo, una gran familia, un bonito jardín y un automóvil”, recuerda el artista. “Fue el lugar donde se instaló el primer semáforo de la historia. Pero todo eso fue derribado por la crisis”. General Motors, Ford y Chrysler, recortaron sus corporativos y plantas locales. El desempleo se apoderó de la ciudad.

“Pese a todo, Detroit ha sabido recuperarse. En los últimos años han llegado muchos artistas y arquitectos, porque aquí la vida es más barata que en lugares como Nueva York”, comparte el fotógrafo. “Así es como se levantan las ciudades: primero llegan los artistas, luego los negocios y al final la comunidad se forja otra vez. Eso es lo que está pasando también en México, en la colonia Roma”.

Powell considera que proyectos como éste pueden ser útiles en el país, en puntos como Tijuana o Iguala. El problema, a diferencia del ahora bullente Detroit, advierte Arróniz, es que los coleccionistas no se animarían a comprar casas en ciudades azotadas por la inseguridad.