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Compañía a solas… un nuevo espacio

Erick Campos se empeña en la creación de una alternativa para el ballet clásico en esta capital. Es por eso que en junio de este año Campos fundó en el DF la Compañía Capitalina de Danza, integrada por 33 bailarines profesionales que diariamente se entregan y trabajan para su primer montaje.
Myrna I. Martínez
14 octubre 2015 20:53 Última actualización 15 octubre 2015 5:0
Los 33 integrantes del cuerpo de baile son profesionales, algunos incluso han estado en la Compañía Nacional de Danza. (Edgar López)

Los 33 integrantes del cuerpo de baile son profesionales, algunos incluso han estado en la Compañía Nacional de Danza. (Edgar López)

Erick Campos fue primer bailarín y maestro de la Compañía Nacional de Danza (CND). Ahora siente que es momento de retribuir lo aprendido y transmitirlo a otras generaciones, en un país donde los bailarines clásicos tienen muy pocos lugares para desarrollarse. Si no logran ingresar a la CND o a sus pares de los estados de Jalisco, Yucatán o Nuevo León, el panorama es muy estrecho.

Es por eso que en junio de este año Campos fundó en el DF la Compañía Capitalina de Danza, integrada por 33 bailarines profesionales que diariamente se entregan y trabajan entre cuatro y seis horas para estrenar su primer gran montaje, que será del 27 al 29 de noviembre en el Teatro de la Juventud, en donde además contarán con la participación de 18 niñas del Estudio de Ballet de Tecamachalco.

“Hacer una compañía es imperativo, es algo que se tiene que hacer para llenar un desafortunado vacío en la oferta para muchos mexicanos. De las escuelas se gradúan y los bailarines no tienen proyectos, no hay a dónde ir y no es porque no tengan capacidad, simplemente no hay suficientes grupos de ballet clásico”, opina el maestro.

La bailarina Miroslava Millán, solista de la nueva agrupación, es egresada de la escuela de danza del INBA. Cuando terminó la carrera estuvo en Ardentía, una de las pocas compañías independientes que monta repertorio clásico en México, y posteriormente apareció en La Bella Durmiente en el Castillo de Chapultepec. Al saber que Campos estaba formando un grupo de ballet, se fue con él.

“Tenemos muy pocas oportunidades, puedes estar en proyectos chiquitos, pero no tienes un sueldo base. A menos que estés en la Nacional de Danza es muy difícil. Dos veces hice audición y no me quedé; nunca se sabe qué es lo que buscan”, refiere la bailarina.

El coreógrafo Erick Campos dice respetar mucho el trabajo que se hace en la CND. La llama “su inspiración”. Platica que cuando se creó en la década de los 70, las circunstancias eran más adversas. Al gobierno no le interesaba la promoción de esta disciplina, y pese a todo lograron consolidarla. Por eso, por encima de los problemas que pueda encontrar en el camino, piensa seguir adelante con su empresa, que lo tiene -se ufana- enamorado.

“No tenemos un apoyo institucional monetario, pero sí moral, y nos han ayudado en algunos trámites. El hecho de que seamos independientes no está peleado con acercarnos a las instituciones”, dice el ex primer bailarín.

Iniciar esta ardua y titánica aventura desde cero, junto con su socio Farid Bougayou, ha sido como echar una moneda al aire. No ha sido una inversión, sino un gasto, todo el dinero -una cantidad que prefiere reservarse- ha salido de sus bolsillos: la renta de un salón de ensayos en Tanz Haus, un estudio ubicado en la colonia Florida; el pago del Teatro de la Juventud y la transportación del vestuario y escenografía que se encuentra en su ciudad natal, Aguascalientes. Tienen que llenar las tres fechas de estreno para cubrir sueldos y recuperar la inversión.

IMPULSO A NUEVAS AUTORÍAS
Pero el esfuerzo valdrá la pena. Su carta de presentación será una coreografía de gran formato, alegre y familiar, que Erick Campos creó a partir de un cuento clásico, adelanta. La primera vez que montó esta obra lo hizo a nivel estudiantil, con el apoyo del Instituto Cultural de Aguascalientes y la Universidad de las Artes estatal.

Para él, fomentar la creación es igual de importante que hacer títulos de repertorio. “Veo un espacio vacío en la creación artística, y queremos fomentar que nuevas obras lleguen al ballet. Un artista que no produce, que no crea o que no pasa conocimientos se queda trunco, no se siente realizado como persona”, observa el coreógrafo.

Es un perfeccionista. Prácticamente hace todo: dirige, edita la música, ensaya con sus bailarines, coordina el montaje, la publicidad, los medios… a veces se siente estresado, pero no lo permea en sus colaboradores, a quienes procura darles el soporte que necesitan, asegura.

Los 33 integrantes del cuerpo de baile son profesionales, algunos incluso han estado en la CND. Zanoni Ismael Alcalá ha bailado en el Centro Nacional de las Artes y estudiado en Miami, Argentina y Brasil. Él aprecia el trabajo de Erick Campos porque, dice, hace los pasos con ellos, se los enseña.

“En una compañía por lo general tienes al director, a los maestros ensayadores, pianistas, directores técnicos; aquí Erick hace todo y nunca falta a un ensayo, siempre está aquí. Eso me inspira”, dice el solista.

“Me ha pasado en otros lugares que, si no puedes ir a un ensayo, te cortan; es muy tétrico porque a veces vas con dolor. En la última compañía que estuve salí de una función al hospital a que me operaran y a ellos les valió. Aquí no pasa eso, Erick tiene esa conciencia, no nos presiona; nos dirige, nos enseña”.