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Cómo convertir un vuelo de clase turista a primera clase

Una buena comunicación con los auxiliares de vuelo, pastillas para dormir en el avión y unos zapatos cómodos son algunas claves para hacer que nuestro vuelo clase turista se convierta en una cabina personal y de primera clase.
Bloomberg
14 diciembre 2016 10:4 Última actualización 01 enero 2017 21:40
asiento avión

asiento avión

Todd Bliwise es el propietario y fundador de An Avenue Apart. El acomodado agente de viajes registra entre 200 mil y 300 mil millas en el aire anualmente –o, según Bliwise, “millas sentado realmente, no millas de calificación”– y se especializa en experiencias de gama ultra alta. Vive en Nueva York, pero sería más apto decir que su verdadero hogar es un avión.

Cómo elegir siempre el asiento correcto en un avión:

La gente comúnmente se olvida de que un lado de los aviones recibirá directamente el sol durante todo el vuelo y el otro lado no tendrá absolutamente nada de sol.

Para aquellos, como yo, que prefieren un asiento al lado de la ventanilla, es importante elegir el lado norte de la aeronave. En el lado sur, la luz del sol entrará y tendrá que cerrar la ventanilla porque no se puede mirar hacia afuera sin perturbar a los pasajeros. En el lado norte, sin embargo, especialmente en los meses de invierno, observará algunos paisajes increíbles, particularmente en Europa. He visto el polo norte e incluso la aurora boreal.

Cómo transformar un asiento de clase business en una cabina personal y de primera clase:

Si busca la experiencia de primera clase en business –es decir, un servicio más privado y atento–, una de las cosas más fáciles de hacer es decirles a los auxiliares de vuelo que va a esperar unas horas para cenar. Dígales lo que va a comer por adelantado, o posiblemente no tendrá la opción que desea, pero luego, un par de horas después, hágales saber que tiene hambre. A continuación, tendrá un servicio personalizado: la sopa tenderá a estar recién salida del calentador, de manera que estará sabrosa y caliente y, si prefiere su comida cocinada de determinada manera –algo un poco menos frecuente, quizá–, los auxiliares podrán hacerlo cuando su comida sea la única que deban preparar.

Plan de dos puntos para vencer el jet lag o desfase horario:

Paso 1: Mi papá es investigador del sueño y siempre lleva pastillas para dormir en el avión. Solo hay que ser cuidadoso al usarlas: la duración media del Unisom y medicamentos similares es cercana a las ocho horas y toma entre 30 minutos y una hora en hacer efecto. Pero si está en un vuelo trasatlántico y espera hasta estar en el avión para tomarse la pastilla, solo tendrá seis horas de tiempo de vuelo. Por eso, yo tomo la pastilla en la sala de espera antes de abordar, para que sea lo más eficaz posible. Lo peor que me ha pasado en la vida es quedarme dormido durante el postre.

Paso 2: Siempre llevo conmigo zapatillas para correr, tan vitales como las pastillas para dormir. La mejor manera de explorar una ciudad nueva es corriendo, porque uno cubre el doble del camino que al hacerlo caminando, y mi padre me dijo que una de las mejores maneras de combatir el jet lag es con ejercicio.

Una vez, durante un safari en Sudáfrica, me estaba entrenando para una maratón y necesitaba seguir corriendo, pero no había muchos lugares para hacerlo. Pero se lo comenté a uno de los rastreadores y acabé trotando en la sabana africana con él detrás de mí en un vehículo de cacería con una escopeta gigante. La adrenalina que sentí al hacerlo fue absolutamente demencial.