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Clint Dempsey, en pos de la historia en Copa Oro

El delantero sobrevivió a una infancia repleta de carencias y a una deficiencia cardiaca para triunfar. Ante Jamaica busca convertirse en el goleador histórico de la Selección de Estados Unidos.
Alain Arenas
25 julio 2017 22:39 Última actualización 26 julio 2017 5:0
Si Dempsey logra la victoria este miércoles, ganará la tercera Copa Oro de su carrera (2005 y 2007). (AP)

Si Dempsey logra la victoria este miércoles, ganará la tercera Copa Oro de su carrera (2005 y 2007). (AP)

El matrimonio de Aubrey y Debbie Dempsey vivió siempre modestamente. Nunca pudieron adquirir una vivienda, porque sus sueldos como carpintero y enfermera no eran suficientes para comprarla. Tuvieron que conformarse con una casa rodante que establecieron en Nacogdoches, ciudad ubicada al Este de Texas. Fue allí en donde nacieron Ryan y Clint, dos de sus cinco hijos. También allí tuvieron su primer contacto con el futbol, según el portal de US Soccer.

Cuando Clint Dempsey tenía 2 años (1985) desapareció la North America Soccer League, el certamen de Primera División de Estados Unidos que había sido fundado en el 66. El balompié tomó un segundo aire con la clasificación de la Selección al Mundial de Italia 90, la primera vez desde Brasil 1950. El menor de los Dempsey observó cómo el equipo que dirigió Bob Gansler perdió sus tres encuentros de la fase de grupos ante Checoslovaquia, Austria e Italia.

El niño se enamoró del soccer, como lo llaman hasta ahora los estadounidenses. A los 10 años ya jugaba con los Strikers, club amateur de la región. En ese 93 pidió a su padre –según la biografía publicada por Wayne Drehs de ESPN- que lo inscribiera en los Longhorns de Dallas, equipo que tenía sus instalaciones a tres horas de camino en auto desde Nacogdoches. Aubrey aceptó. Lo llevó a probarse. Clint se quedó en el plantel.

Aubrey y Debbie se alternaron para llevar al niño a entrenar y a jugar durante los años siguientes. En ese invierno se formó la Major League Soccer.

La afición de Dempsey se afianzó en el Mundial de 1994. Observó los partidos de su ídolo Diego Armando Maradona. El cuadro estadounidense –entrenado por Bora Milutinovic- alcanzó la segunda ronda por primera vez desde Uruguay 1930, en la que perdió ante el futuro campeón, Brasil.

Clint sufrió un momento duro al año siguiente. Sus padres dejaron de llevarlo a entrenar por darle la preferencia a Jennifer, su hermana, quien era una de las mejores tenistas juveniles de Texas e iniciaría una gira por los mejores torneos del estado. Pero los planes se truncaron. Ella falleció ese mismo año por un aneurisma cerebral. El futbolista hizo la promesa, según confesó en el portal de la Federación estadounidense, que siempre que hiciera un gol se acordaría de ella. Hasta la ha evocado en sus 202 tantos (57 de ellos con la nacional).

Estados Unidos se clasificó por tercera ocasión consecutiva al Mundial de Francia 98. Fue eliminado en fase de grupos. Dempsey, dos años más tarde, tuvo un breve regreso a los Longhorns y después los abandonó. Se inscribió en la preparatoria Nacogdoches, en la que se unió al programa de futbol. El equipo tuvo récord de 54 victorias, dos empates y tres derrotas en cuatro años mientras él fue parte de la plantilla. En su último año fue nombrado en el 11 ideal de toda la Unión.

Su desempeño hizo que en 2004 el New England Revolution lo seleccionara en el Draft de la MLS. En su primera campaña se adueñó de la titularidad, marcó siete goles, ganó el premio al Novato del Año y obtuvo su primera convocatoria a la Selección ante Jamaica, en partido eliminatorio rumbo al Mundial de Alemania 2006. El duelo terminó en empate a uno.

En un encuentro amistoso contra Inglaterra, en Wembley, marcó la primera anotación con el combinado. Hoy comparte con Landon Donovan la cifra máxima de la joven escuadra. Clint llegó a los 57 en 21 partidos menos que el crack del inicio de siglo.

“Desde sus primeros juegos se convirtió en un líder dentro de la cancha. Tiene mucha explosividad y velocidad cuando tiene el balón y puede cambiarte el partido con una jugada, además de que tiene buen disparo de media distancia, algo muy valorado en la Selección”, sostiene Jonathan Bornstein, exseleccionado que coincidió con Dempsey entre 2007 y 2011.

Dempsey recordó en una entrevista al portal de la MLS que su sueño era jugar una Copa del Mundo. La ilusión se materializó en el verano de 2006 en Alemania, cuando arrancó de titular en el empate contra Italia, en el segundo encuentro de la fase de grupos. Audrey, Debbie y sus hermanos estaban ese día en el estadio de Kaiserslautern. Cinco días después anotó el único gol en la derrota contra Ghana, que confirmó la eliminación de Estados Unidos.

Su actuación le llevó a fichar por el Fulham de la Liga Premier de Inglaterra en el que juega seis años.

“Fuera del terreno de juego habla mucho con sus compañeros, los ordena. Cuando el equipo está abajo en el marcador al medio tiempo los motiva y los impulsa a remontar. De ser necesario grita para que reaccionen. No sólo lo dice con palabras, cuando sale al campo es el primero que lo demuestra con los pies”, añade Bornstein.

Su buen rendimiento continuó en el 2010. Se ganó su segunda convocatoria al Mundial, en Sudáfrica, en el que Estados Unidos quedó fuera en octavos de final. Dos años más tarde firmó con el Tottenham, en el que permaneció una campaña. En 2013 regresó a la MLS para jugar con el Seattle Sounders, en el que continúa actualmente. Durante el Mundial de Brasil 2014 fue nombrado capitán, en ausencia de Donovan, quien no fue convocado por Jürgen Klinsmann, entonces entrenador.

Dempsey se retiró momentáneamente del futbol en agosto pasado. Un estudio le detectó una irregularidad en el corazón. El mes siguiente fue operado en dos ocasiones para corregirlo. Nunca quiso ahondar sobre su padecimiento. En febrero pasado anunció su regreso a las canchas y, en marzo, volvió a la Selección en un partido eliminatorio ante Honduras, en el que marcó tres goles.

El viernes pasado fue integrado al seleccionado como uno de los siete refuerzos para la segunda ronda de la Copa Oro, en la que este miércoles jugará la final contra Jamaica. El sábado hizo una anotación y repartió una asistencia para ayudar a su representativo a vencer a Costa Rica en semifinales, con lo que su país se convirtió en el primero en clasificar en 10 ocasiones a la final del certamen.

“En los primeros juegos, Estados Unidos no lució regular. Cuando Dempsey reforzó al equipo le dio un salto de calidad. Se notó en el marcador y en el desempeño. En los últimos años, Clint asumió la responsabilidad de ser el líder y ha hecho un gran trabajo. Está entre los cinco mejores jugadores de la historia del seleccionado y el más regular del último lustro”, agrega Bornstein, mundialista en Sudáfrica 2010.

Si Dempsey logra la victoria hoy, ganará la tercera Copa Oro de su carrera (2005 y 2007).