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Clínica de Tijuana le devuelve la vida a leyenda del hockey en EU 

Gordie Howe, de 87 años, sufrió un derrame cerebral que lo dejó imposibilitado de caminar y casi sin poder hablar. Su familia probó un tratamiento experimental a base de células madre en México y los resultados han sido asombrosos. Su hijo Murray Howe dice que el tratamiento "le ha cambiado la vida" a su padre.
AP
14 abril 2015 19:50 Última actualización 14 abril 2015 19:53
Howe es una leyenda viviente del hockey sobre hielo. Fijó récords de goles, con 801, y de puntos, con 1.850. (AP)

Howe es una leyenda viviente del hockey sobre hielo. Fijó récords de goles, con 801, y de puntos, con 1.850. (AP)

LUBBOCK, Texas.- Desmoralizado por un derrame cerebral que lo dejó imposibilitado de caminar y casi sin poder hablar, Gordie Howe decidió que le había llegado la hora.

"Nos decía, 'péguenme un tiro''', relató Murray Howe, hijo de una de las grandes leyendas del hockey sobre hielo, que durante 25 años derrochó garra en la NHL estadounidense. "Hablaba en serio, no bromeaba. Le dije, 'papi, veamos si podemos hacer algo primero'''.

La familia de Howe probó un tratamiento experimental a base de células madre en México y los resultados han sido asombrosos. Murray Howe dice que el tratamiento en una clínica de Tijuana "le ha cambiado la vida" a su padre, quien tiene 87 años.

Howe hijo, quien es radiólogo, dice que su padre está caminando y hablando nuevamente y está convencido de que eso es posible por el tratamiento recibido en la clínica de Tijuana de la empresa Novastem.

La firma mexicana emplea un tratamiento experimental a base de células madre diseñado por Stemedica, empresa de San Diego, el cual no está aprobado en Estados Unidos. Novastem programó una segunda ronda de tratamientos para junio.

Howe es una leyenda viviente del hockey sobre hielo. Fijó récords de goles, con 801, y de puntos, con 1.850, logrados mayormente con los Red Wings de Detroit, que se mantuvieron vigentes hasta que fueron batidos por el gran Wayne Gretzky.

El derrame del 26 de octubre lo dejó paralizado en la pierna y el brazo derechos, y con problemas para hablar. Podía reconocer personas en fotos de familia y de sus días de jugador, y registró alguna mejoría en las semanas siguientes. Pero al no poder tragar, perdió 16 kilos.

Lo llevaron a la casa de una de sus hijas, Cathy Purnell, en Lubbock, Texas. "Básicamente decidimos que allí esperase el final. Vislumbramos un deterioro final apacible", expresó. Una resonancia magnética determinó que Howe no había sufrido otro derrame sino que se había deshidratado.

Poco después, la familia recibió una llamada de Stemedica, ofreciéndole a Howe un tratamiento a base de células madre en la clínica de Tijuana, consistente en dos inyecciones, que no está permitido en Estados Unidos. Se le inyectaron células madre de donantes en la columna vertebral una vez y en forma intravenosa la segunda. Los resultados fueron inmediatos y Howe ya caminaba antes de la segunda inyección, según contaron sus hijos.