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'Chocolatito' González, con hambre de triunfo

Román 'Chocolatito' González padeció hambre en su niñez, hasta que el boxeo y el excampeón nicaragüense Alexis Argüello, su mentor, le ayudaron a cubrir esas carencias para convertirse en uno de los mejores libra por libra.
Alain Arenas
16 marzo 2017 22:14 Última actualización 17 marzo 2017 5:0
'Chocolatito' González pondrá en juego su cetro este sábado ante el tailandés Wisaksil Wangek (41-4-1, 38 KO). (Óscar Castro)

'Chocolatito' González pondrá en juego su cetro este sábado ante el tailandés Wisaksil Wangek (41-4-1, 38 KO). (Óscar Castro)

Para cenar, Román Chocolatito González bebía agua con azúcar cuando era niño, porque su familia no tenía recursos económicos para completar las tres comidas diarias.

“Nació en el Barrio La Esperanza en Managua, una localidad humilde de la capital nicaragüense. Cuenta que sufrió muchas carencias en su infancia y que su casa era de tablas de madera. También dice que ahí empezó a tener su primer contacto en el boxeo, porque imitaba los golpes”, menciona Bayron Saavedra, periodista del diario La Prensa, de Nicaragua.

González tenía sangre de boxeador, añade Saavedra. José Luis Chocolate González, su padre, fue púgil y sería él quien lo llevaría al gimnasio Roger Deshon, que manejaba Alexis Argüello, hasta entonces único nicaragüense que había sido campeón en tres diferentes divisiones. El pequeño se unió a un grupo de por lo menos 15 elementos que serían entrenados por el expúgil y adoptó el apodo de su padre. “Poco a poco se redujo el bloque, hasta que Román entrenó solo con su mentor”.

Argüello –afirma Saavedra- no estaba conforme con el entrenamiento que le imponía a González hasta que éste terminaba extenuado y casi con las manos sangrantes. “Combinado con sus carencias de alimentación, esto le ayudó a ser muy resistente en el ring. Como boxeador lo aprendió todo de Alexis. La forma que camina en el ring, la explosividad de sus golpes, incluso la forma en que lanza el jab”.

En 2005 hizo su incursión en el profesionalismo. Venció, por nocaut en el segundo round, al costarricense Ramón Urbina, la que sería la primera de 46 victorias –sin derrota- que registra en su carrera. “Pese a que conseguía triunfos, se desesperaba porque las bolsas no eran tan buenas. El dinero no lo quería por ambición, sino para ayudar a su familia y a quien lo necesitara”, destaca Saavedra.

Sería hasta 2008, en su pelea 21 y tercera en Japón, que ganó su primer título –de la Asociación Mundial de Boxeo en la división de peso mínimo- al vencer por nocaut técnico al local Yutaka Niida.

“Para que pudiera ser una estrella del boxeo actual tuvo que pelear prácticamente en todo el mundo. Tokio, California, Puebla, Managua, Cancún... Se ganó un nombre en este deporte y ahora él impone sus condiciones para determinar con quién y en dónde pelea. No hay un peso ligero que se le compare, ni por el espectáculo que da en el ring ni por la bolsa que recauda conforme a su peso”, sostiene Guillermo Brito, vicepresidente operativo de la promotora Zanfer, quien arregló cinco de las seis peleas del centroamericano en México.

Con su triunfo por decisión unánime ante el mexicano Carlos Cuadras por el título supermosca del Consejo Mundial de Boxeo en septiembre del año pasado, el peleador de 29 años se convirtió en el primer nicaragüense en ganar cuatro campeonatos en divisiones diferentes (mínimo, minimosca y mosca, las anteriores), con lo que superó a Argüello.

González -quien mañana pondrá en juego su cetro ante el tailandés Wisaksil Wangek (41-4-1, 38 KO)- suma 17 victorias contra peleadores mexicanos, entre ellos Juan Francisco Gallo Estrada, a quien derrotó por decisión unánime en noviembre de 2012. El originario de Sonora reconoce que admira al centroamericano y que sólo hay una forma de ganarle.

“No es un peleador al que puedas boxearlo o esperarlo. Tienes que conectarle golpes sólidos, después esquivarlo y luego hacerle combinaciones en el abdomen y cara. Tienes que sacarlo de ritmo, porque jamás te va a dejar de lanzar golpes. Es cómo un motor: una vez que arranca es difícil detenerlo”, explica.

Wangek, apodado Srisaket Sor Rungvisai, es el primer tailandés que Chocolatito enfrentará en su carrera, mientras que para el asiático esta será la primera vez que sale de su país para un combate profesional. “Es un púgil zurdo, con buena pegada, pero que es limitado. Román puede noquearlo rápido porque su técnica es superior. Le servirá para adaptarse a la división de los supermosca, la cual no es su división natural”, comenta Saavedra.

DE PIEL GRUESA
Román González tuvo que soportar la muerte de Alexis Argüello en 2009. De acuerdo a los informes policiacos, el mentor del Chocolatito se disparó con una pistola en el corazón. Siete años después, en noviembre de 2016, Arnulfo Obando, entrenador del nicaragüense, falleció por un derrame cerebral.

“Román se levantó de la lona muchas ocasiones, no sólo en el ring, sino también en la vida. En la pelea del sábado debutará en su esquina el entrenador Wilmer Hernández, quien hasta hace unos meses era su preparador físico y también entrenó con Román en su infancia, cuando pertenecían al grupo de Argüello”, comparte Saavedra.