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Chapecoense, un vacío irreparable

El Chapecoense sufre el deceso de su generación más brillante de futbolistas en un accidente aéreo; ante tragedias como ésta, el mundo deportivo muestra su solidaridad y unión para dar ánimos y fuerza a las familias de los involucrados.
Alain Arenas
29 noviembre 2016 22:35 Última actualización 30 noviembre 2016 5:0
Chapecoense

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Como casi siempre sucedía, el Avaí Futbol Club llegó a la final del campeonato estatal de Santa Catarina –ubicado al sur de Brasil- en la campaña de 1949. Era el equipo más ganador del torneo y buscaba su décimo título. Para el Olímpico, su rival, era su estreno en finales.

La serie fue a visita recíproca, pero el conjunto debutante arrasó con el nueve veces campeón del torneo al vencerlo 10-2 en el marcador global. Mientras sus aficionados celebraban el primer título de su equipo, ese mismo año, pero en Italia, los tifosi del Torino –uno de los clubes más potentes de la época del futbol europeo- lloraban el deceso de 31 tripulantes, entre ellos 18 futbolistas, luego de que se estrellara el avión que los traía de regreso de Lisboa (habían jugado un partido contra el Benfica) en la Basílica de Superga, a 11 kilómetros del Este del centro de Turín. Sesenta y siete años más tarde el mismo luto embarga a Brasil.

Matheus Saroli trabaja en SGM Sports, empresa que les permite a jóvenes brasileños jugar y estudiar en Estados Unidos. Su idea era viajar a Sao Paulo, según el portal Infobae, para abordar el avión con matrícula CP 2933 de la aerolínea boliviana LAMIA, en el que acompañaría a Caio Júnior -su padre y también entrenador del Chapecoense- rumbo a Medellín, en donde el equipo brasileño enfrentaría a Atlético Nacional en su primera final de la Copa Sudamericana.

El joven perdió el vuelo porque olvidó su pasaporte. Su distracción evitó que se uniera a la lista de 71 fallecidos –entre ellos su papá- y seis sobrevivientes -los jugadores Hélio Hermito Zampier Neto, Alan Ruschel y Jackson Follman, más un técnico de la aeronave, una auxiliar de vuelo y un periodista- luego de que el avión en que viajaban se accidentara en la localidad de La Ceja, 57 kilómetros al noroeste de Medellín.

“Cuando se confirmó el accidente, viajamos al oeste de La Unión, donde se reportó la caída del avión. Recorrimos el camino en camionetas 4x4 y, posteriormente, a pie, porque la zona es boscosa y una tormenta azotaba el lugar. Cuando llegamos, encontramos que muchos cuerpos salieron disparados por el impacto del avión. Estaban negros, algunos eran por quemaduras y otros por el barro del lugar”, explica Pilar Velásquez, reportera de la cadena radiofónica colombiana RCN, quien cubrió el siniestro.

“Después, en la clínica San Juan de Dios, en donde fueron atendidos tres de los heridos, los médicos informaron que Ruschel tuvo fractura completa de columna, Neto un traumatismo craneoncefálico grave, y el periodista Rafael Valmorbida múltiples fracturas, aunque éste último fue el único que no necesitó intervención quirúrgica”.

Una tragedia similiar como la que también vivió el Manchester United, cuando su avión se estrelló con una casa vacía en Alemania, en febrero de 1958. El siniestro bautizado como el Desastre aéreo en Múnich, dejó 23 fallecidos y varios sobrevivientes, entre ellos el atacante Bobby Charlton y el entrenador Matt Busby. Diez años después, ambos serían los líderes de la victoria de los Red Devils por 4-1 sobre el Benfica, que significó su primera Copa de Europa –hoy Champions League.

La Asociación Chapecoense de Futbol se fundó 25 años después del accidente del Manchester United, por la fusión de los jugadores del Independiente Futebol Clube y Atlético Chapecó, con el objetivo de reavivar el interés por el futbol en la región. Militó cinco años en la Serie A, Primera División de Brasil, para posteriormente descender y refundarse para evitar la bancarrota.

Tras 35 años y con sus finanzas saneadas, volvió a la división de honor del futbol brasileño. Lo hizo de manera regular, en 2014 terminó en el sitio 15 y al año siguiente concluyó en el 14 para mantener, en ambas temporadas, la categoría. En 2015 hizo su debut en torneos continentales al participar en la Copa Sudamericana, en donde llegó hasta cuartos de final (lo eliminó River Plate). Este año repitió su aparición en el certamen y llegó a su primera final internacional, luego de superar al Palestino de Chile (octavos), Junior de Colombia (cuartos) y San Lorenzo de Argentina (semifinal).

OTRAS TRAGEDIAS
El Chapecoense no es el único club sudamericano que vivió el luto por un accidente aéreo a su plantel. The Strongest, de Bolivia, en 1969, viajaba de regreso a Santa Cruz de La Sierra, luego de disputar un cuadrangular en La Paz. El vuelo se estrelló los Andes, donde fallecieron 74 tripulantes, entre ellos la plantilla del equipo. Dos años después, la aeronave del club chileno Green Cross de Temuco se estrelló en el Nevado de Longaví -cordón montañoso ubicado en el sureste del país- siniestro en el que perdieron la vida ocho futbolistas y en el que no se encontraron restos de algunos tripulantes por la poca accesibilidad al lugar. Los jugadores de Alianza Lima, de Perú, en diciembre 1987, tuvieron un accidente en el océano Pacífico cuando viajaban en un avión Fokker de la Marina de Guerra en el que sólo sobrevivió el piloto.

La última tragedia relacionada al futbol antes de la de los brasileños fue la de la Selección de Zambia en 1993, cuando se trasladaba a Senegal a disputar un partido de eliminatorio rumbo al Mundial de Estados Unidos. Un fallo mecánico de la aeronave, mientras cruzaba el océano Atlántico, hizo que se desplomara. No hubo sobrevivientes.