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DEPORTES

Champions League, escaparate de un conflicto en Medio Oriente

Sin importar los resultados deportivos en su debut en la Champions League, el Qarabag puede exhibir la ocupación
de Nagorno-Karabaj por Armenia.
Alain Arenas
11 septiembre 2017 21:56 Última actualización 12 septiembre 2017 5:0
futbol

(Alejandro Gómez)

El debut del FK Qarabag en la fase de grupos de la Champions League servirá para que el gobierno y los aficionados azerbaiyanos exhiban la guerra de Nagorno-Karabaj –territorio que fue ocupado a partir de 1994 por los armenios-, asegura Ariel González Levaggi, internacionalista especializado en naciones caucásicas por la Universidad Koç, de Turquía.

“Los directivos no piensan en que el club puede trascender en el torneo, porque no tienen el nivel deportivo para hacerlo. Ya logró su objetivo: avanzó a la fase de grupos. Es probable que el gobierno permita manifestaciones políticas de sus aficionados para que el conflicto sea ventilado para el resto de la comunidad europea y mundial”, alerta González Levaggi.

Afgan Khalilli fue traductor del equipo desde 2013 hasta marzo de este año. En entrevista para El Financiero, dice que no espera manifestaciones violentas de los fanáticos del Qarabag –que hoy visitará al Chelsea- y que tampoco habrá pancartas gigantes en favor de que Azerbaiyán recupere Nagorno-Karabaj, aunque acepta que habrá expresiones desde la tribuna que repudien la ocupación armenia en ese territorio.

“Es probable que griten Karabaj es nuestro y lo será otra vez, un canto habitual cuando el equipo juega de local. También podrían escribir frases en inglés relacionadas al conflicto o a los miles de desplazados azeríes que produjo la guerra”, menciona Khalilli.

El artículo 14 inciso 7 del Reglamento Disciplinario de la UEFA prohíbe cualquier expresión política y religiosa de los miembros o aficionados del equipo. En caso de infringir el estatuto el organismo cerraría la tribuna en la que se emitieron esas expresiones y, si hubiera reincidencia, el inmueble tendría un partido de veto y el club pagaría una multa de 50 mil euros. Una tercera ofensa provocaría el cierre del recinto, reducción de puntos o descalificación de la competencia.

“Por lo anterior es improbable que el club impulse estas expresiones. Aunque podría pedir un permiso a la UEFA para hacerlo”, opina Khalilli.
La fundación del equipo se remonta a 1951 en Agdam, región situada en el sur de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y actualmente en el centro de Azerbaiyán. Su primer nombre fue Mahsul –que significa producto en azerí- según cuenta Khalilli.


El equipo participó en la liga de Azerbaiyán hasta 1968 cuando se retiró del certamen, luego de que una crisis económica le impidiera participar. Nueve años más tarde, el club renació bajo el nombre de Sociedad Cooperativa Shafaq y volvió a disputar el torneo local.

En 1988 jugó bajo el nombre de Qarabag –que mantiene actualmente- y vivió su momento más brillante cuando ganó el título, que le permitió jugar en la segunda división de la URSS. Sólo permaneció un año, luego de que un cambio en el reglamento de la Liga le impidiera mantenerse en el certamen. No tuvo opción y se reintegró a disputar el torneo azerbaiyano.

En febrero de ese mismo año el parlamento de Nagorno-Karabaj aprobó que la región se anexara a Armenia, pese a que en la localidad había una mayoría azerbaiyana. En poco tiempo se volvió un conflicto armado, que propició una limpieza étnica en ambas partes de la región, en la que finalmente los azeríes fueron expulsados definitivamente. Las fuerzas armadas armenias iniciaron su asedio a otras ciudades cercanas en los siguientes tres años, mientras la URSS vivía sus últimos momentos vida, que finalmente terminaron en 1991.
Khalilli explica que los directivos del Qarabag –que participaba en una renovada Liga local- decidieron quedarse en Agdam.

“El 12 de mayo de 1993 cambió todo. Ese día el Qarabag jugó en el estadio Imaret –donde lo hacía como local- la final de Copa ante el Inshaatchi Sabirabad, al que ganó el título. Tras el partido hay una explosión que le cuesta la vida a algunas personas, entre ellos a Allahverdi Bagirov, ex capitán del club. Lo anterior provocó que los jugadores evacuaran la ciudad con sus familias. Dos meses más tarde, el ejército armenio ocupó Agdam”, recuerda Khalilli, ahora director del portal de noticias Hyspaniya.com.

El equipo se marcha a Bakú, la capital azerí, ese mismo año, gracias a la ayuda del entonces presidente Heydar Aliyev, quien le permitió jugar en la ciudad hasta 1999, cuando el mandatario les ordenó establecerse en el estadio Mehdi Huseynzade, ubicado en Sumgait –región a 40 kilómetros al noroeste de Bakú-. El ex traductor dice que permanecieron ahí hasta 2003, cuando un problema en la construcción del inmueble les impidió jugar sus partidos de local. De nueva cuenta, tuvieron que regresar a la capital del país.

En esa misma etapa inició su éxito deportivo, gracias a que Azersun Holding –consorcio de empresas azerí que produce y distribuye alimentos- adquiere al equipo. El impacto fue inmediato. El club ganó el torneo de Copa en 2006 y 2009, y en este último año se mudó a Guzanli, región que se ubica a 333 kilómetros al oeste de Bakú.

“Se mudaron ahí porque la región sólo se encuentra a 50 kilómetros de Agdam y querían estar lo más cerca de su antigua casa. La reubicación permite que sus antiguos aficionados, que en algunos casos son refugiados, puedan asistir a los partidos. En competencias europeas juegan en Bakú, porque su nueva casa no cumple los requerimientos de la UEFA. Sus constantes mudanzas hicieron que tenga aficionados de todo el país. Cuando juega el Qarabag contra rivales europeos, los fanáticos de otros equipos lo apoyan como si fuera su propio cuadro”, explica Khalilli.

Manuel Férez –internacionalista con maestría en las naciones caucásicas por la Universidad Anáhuac- dice que el actual presidente Ilham Aliyev podría denunciar el conflicto durante la Champions.

“Es habitual que Azerbaiyán y Armenia ventilen sus inconformidades por medio de partidos de futbol, algo que no hacen en otros deportes que se realizan en el país, como la halterofilia. Saben que el balompié atrae más reflectores y su mensaje llegará a más naciones”, sostiene Férez.