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Casa Botran trae el ron guatemalteco a México

"La industria licorera de Guatemala es una de las más importantes que se dedican específicamente a hacer rones añejos, blancos y otros aguardientes", dice Isabel Medina, embajadora global de Ron Botran. A México llegan tres de sus rones añejos, enfocados a conocedores y amantes del buen beber.
Myrna I. Martínez
14 diciembre 2014 22:39 Última actualización 15 diciembre 2014 5:0
Los rones caribeños son hechos con melaza, mientras que los guatemaltecos se distinguen por utilizar miel virgen de caña de azúcar. (Cortesía)

Los rones caribeños son hechos con melaza, mientras que los guatemaltecos se distinguen por utilizar miel virgen de caña de azúcar. (Cortesía)

La idea de que el ron sólo se toma con refresco de cola o pintadito poco a poco se ha disipado en la ciudad con el ingreso de los rones premium de Guatemala, que permiten realizar complejos maridajes y cocteles, o tomarse solos, con una roca de hielo.

Por su calidad, sofisticación y forma de elaboración, esta bebida ya cuenta con Denominación de Origen, la única en ser reconocida por la Unión Europea. Casa Botran, recién ingresada al mercado mexicano, es una empresa con gran tradición en su país, que en 2015 celebra 75 años de su fundación.

“La industria licorera de Guatemala es una de las más importantes que se dedican específicamente a hacer rones añejos, blancos y otros aguardientes”, dice Isabel Medina, embajadora global de Ron Botran. Con 22 años de experiencia en la industria, Medina ha visto el proceso de mejoramiento de los estándares de calidad para que puedan ofrecer al mundo un producto premium. Estos estándares fueron los que los llevaron a obtener su catalogación a principios de este año.

“La hemos ganado por ciertas características únicas, si hablamos de factores naturales y humanos”, explica Medina. “Hablamos de tierra, de clima, de temperatura y de variedades de caña. Asimismo, el segundo paso es una fermentación lenta utilizando una cepa propia; nuestra levadura es vegetal y nos permite formar los aromas y sabores de nuestros rones”.

La destilación la realizan en columnas que datan de los años 40, década en que fue fundada la bodega por los cinco hermanos Botran, una familia proveniente de Burgos, España, que encontró en la tierra guatemalteca el amor (todos se casaron con mujeres de la zona) y la tierra ideal para hacer un destilado distintivo. El toque final lo brinda el añejamiento en las montañas de Quetzaltenango, la segunda ciudad más importante del país centroamericano.

Los rones caribeños son hechos con melaza, mientras que los guatemaltecos se distinguen por utilizar miel virgen de caña de azúcar, lo que implica un proceso más laborioso de extracción del jugo. Al final, este ingrediente le brinda mayor cuerpo y sabores más complejos. “Hay que hacerles honor a los rones caribeños por lo que empezaron a realizar, ellos iniciaron con el consumo de ron blanco. Nosotros fuimos conquistados en el segundo viaje de Colón, las islas en el primero y ahí inicia la tradición de hacer aguardientes”, dice la embajadora.

Casa Botran también cuenta con rones blancos, pero, como parte de su estrategia, a México llegan tres de sus rones añejos, enfocados a conocedores y amantes del buen beber.

“Nuestros rones son con notas a madera, con colores naturales, a caoba, con reflejos dorados y rojizos. Dentro del proceso utilizamos una barrica tostada que da notas especiales a ciruela pasas, un ligero aroma a vainilla y notas especiadas”, agrega la experta.

En el país ya se pueden encontrar en La Europea el Botran 12 años (254 pesos), ideal para mezclarse con cualquier bebida gaseosa; el 15 años (324 pesos), con sabores más explosivos, más seco y con especias, para realizar coctelería premium; y el Botran Solera 1893 (442 pesos) con 18 años de añejamiento, por su elegante sabor se puede tomar solo, con una roca de hielo. Cualquiera de los tres es perfecto para maridar con platillos mexicanos que no tengan mucho picor.