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CULTURAS

Carlos Benavent, el transgresor

El bajista Carlos Benavent es un músico excepcional que creció con las enseñanzas del grande del flamenco, Paco de Lucía. Su música transgrede las normas y en su bajo toca melodías que van desde el jazz hasta el flamenco. 
Maria Eugenia Sevilla
27 mayo 2014 22:48 Última actualización 28 mayo 2014 5:0
Carlos Benavent, uno de los revolucionarios del género que se toca 'con palos'. (Archivo)

Carlos Benavent, uno de los revolucionarios del género que se toca 'con palos'. (Archivo)

 CANCÜN, Q. ROO.-  “¡Paco! ¡El de la guitarra china, que se vaya!” le gritaban en un lugarcillo donde, siendo un veinteañero, Carles Benavent comenzaba a presentarse a dueto con Paco de Lucía, que para entonces ya era el gran guitarrista. El chico no era gitano y el flamenco en los años setenta no llevaba bajo eléctrico, de modo que su instrumento de cuerda le parecía al celoso público español una cosa como venida de China. “Marciana”, subraya el músico; un catalán “muy payo”.

“Entonces Paco me presentaba: Y en la guitarra china, ¡Carlos Benavent!”. Así recuerda los inicios de una amistad que resultó toda una revolución musical. Benavent es admirado en el ámbito del jazz y es figura fundamental del flamenco moderno, al haber introducido el bajo en el género. Tuvo la venia, claro, de otros revolucionarios como el propio De Lucía y el cantaor Camarón de la Isla, con quien tocó después, y grabó además, cuatro discos.

“Paco tuvo esta inquietud, esta valentía de tirarse al río con nosotros. En aquel momento no te das cuenta de que estás creando una escuela ni nada, simplemente es la vida lo que te viene”.

A los 13, Benavent ya formaba parte de una banda de blues y poco después dejó el bachillerato para entrar, en Barcelona, a una escuela de arte, que alternaba con lecciones de contrabajo en el conservatorio. Y es que en 1971 nadie daba clases de bajo eléctrico, un instrumento al que llegó por la tangente, porque él lo que quería, dice, era tocar guitarra. Pero como el bajo sólo tiene cuatro cuerdas, pensó que sería más fácil.

“Yo creo que esto fue lo que me dio el toque que he tenido, porque empecé a tocar el bajo con la púa en vez de con los dedos, y con ella hago unos staccatos muy fuertes que me han ido muy bien para el flamenco. Y pues lo que hice fue copiar a los guitarristas en vez de copiar a los bajistas”.

Así desarrolló un lenguaje melódico más que de acompañamiento. Transportó a Clapton y a Hendrix y se le quedó el interés de llevar otros instrumentos al bajo, inclusive a nivel rítmico. Cultivó a tal grado el oído que no sabe leer partituras a primera vista. Pero en el flamenco tampoco existen.

“Me vino bien no haber seguido con la norma académica porque tengo la intuición mucho más desarrollada. Eso me dio la agilidad suficiente para pillar la onda de los flamencos”.

Y así, por la libre, conoció a Paco. Su bajista se había ido a “hacer la mili” y el flautista Jorge Pardo lo recomendó. Tenía 23 años. En casa, el maestro, lo probó a dúo. “Que he empezao la casa por el tejao! ¡Meterse en el flamenco con el mejor guitarrista y a dueto, solos!... Hay que tener la mano lista para entrar en un berenjenal”.

Aprendió solo y esa libertad le creó el gusto por la búsqueda. “Cuando apareció Jaco Pastorius fue como un shock, entonces también le quité los trastes a mi bajo”. Luego buscó un laudero que le hizo una pieza de cinco cuerdas para darle un registro más agudo.

“Tocar sin trastes lo que te da es muchas ganas de hacer acordes”, explica. Ahora se construye uno igual, de cuatro cuerdas, de la mano de un laudero con el que trabaja desde hace 10 años.

“Si no fuera músico, me encantaría ser luthier”, acota quien también fue aprendiz de joyero y suele elaborar los anillos de boda de sus amigos, como Jorge Pardo.

Todavía se le nota el duelo por la reciente muerte de Paco de Lucía. Se habían dejado de ver, comenta.

“Fue muy fuerte porque llevábamos 12 años sin entrar en contacto. No peleados, pero distanciados. Coincidimos en el entierro de su hermano Ramón y me dijo: ‘nos tenemos que ver, tenemos que tocar’. Nos volvimos a ver hasta el año pasado, que me llamó expresamente y me invitó a su casa a cenar”.

Grabó un tema, Ojos negros, para el disco póstumo de De Lucía, que en las próximas semanas saldrá en México: Canción Andaluza.

Ahora se presenta a trío con Uno, dos tres y prepara un disco del Carlos Benavent Ensamble, con un cuarteto de cuerda.