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Carlos Ancira hizo del monólogo una tradición nacional: Iván Martínez 

El polifacético actor Mario Iván Martínez, festejará este 20 de octubre dos años en cartelera con el monólogo "Diario de un loco", obra de Nikolái Gógol en la que el actor Carlos Ancira (1929-1987) se consagró, al ejecutar de forma “sublime y magistral” a Papritschin, a lo largo de un cuarto de siglo.
Sandra Aguilar Loya
13 octubre 2014 22:37 Última actualización 14 octubre 2014 5:0
Mario Iván asegura que el actor Carlos Ancira fue "un ejemplo para todos, un referente y un paladín". (Alejandro Meléndez)

Mario Iván asegura que el actor Carlos Ancira fue "un ejemplo para todos, un referente y un paladín". (Alejandro Meléndez)

Hombre de escena polifacético, Mario Iván Martínez festejará este 20 de octubre dos años en cartelera con el monólogo Diario de un loco, obra en la que Nikolái Gógol (1809-1852) vertió su propia ansiedad, con una dosis de ácido humor y crítica social, y con la cual el actor Carlos Ancira (1929-1987) se consagró, al ejecutar de forma “sublime y magistral” a Papritschin, a lo largo de un cuarto de siglo.

“La gran capacidad del maestro Ancira fue darle vida a los personajes que consideraba eran ‘fantasmas creados por el autor’, pero a mi ver eso lo logró gracias a uno de sus grandes atributos: su gran bagaje intelectual. Un hombre sumamente preparado, culto y conocedor de la historia del teatro, de los escritores, de los géneros; eso se reflejaba en su trabajo y en la formación de los jóvenes actores que estuvieron a su cargo”.

___¿El talento de Carlos Ancira dejó aportaciones importantes al teatro mexicano?
___Fue un hombre multifacético que supo tener un pie en el teatro de gran trascendencia. Pero sin duda fue uno de los grandes defensores de la interpretación de los clásicos. Y en el trabajo al lado del maestro (Alejandro) Jodorowsky trascendió al grado de que ya forma parte de los anales de la historia del teatro mexicano.

___¿Qué representaban para él los jóvenes actores?
___El vehículo para difundir a estos autores. Tenía la creencia de que si les gustaba Gógol, podían ir a Chéjov, a Dostoyevski, a todos los pilares de la literatura rusa de finales del siglo XIX y principios del XX. He ahí su trascendencia: actor talentosísimo, formador polifacético y sumamente entrañable.

___¿El mundo del teatro le ha dado su justo valor al maestro Ancira?
___Creo que aunque sólo hubiera hecho Diario de un loco, el teatro le debe a ese grande de la actuación el poner a los jóvenes en contacto con la literatura y la dramaturgia rusa. Un actor, que se dice actor, que no la conoce, no se puede decir actor; es parte inherente como lo es (Harold) Pinter, (Emilio) Carballido, (Hugo) Argüelles, todos esos grandes de la literatura y la dramaturgia.

___¿Qué le aportó al monólog? Género al que no se le consideraba un espectáculo teatral completo...
___Cambió la visión que se tenía de una persona detrás de un atril, hable y hable sin parar. Incluso instituyó la tradición de los monólogos los lunes. De hecho, la mayoría que presentamos este género lo hacemos los lunes, porque él decidió presentarlo ese día específico, cosa por lo que fue muy criticado; todo mundo decía: “¿monólogo?, ¿los lunes?, ¿Gógol?, ¿quién va a venir a verte?” Fue gestando un público para los lunes, pero más que para el monólogo, para el espectáculo unipersonal.

___¿Con qué se queda usted de Ancira?
___Con la admiración que proviene de ser parte de una herencia que fincó en la tradición del monólogo. Él fue un ejemplo para todos, un referente y un paladín en el aspecto de cómo trabajar en teatro, cine y televisión con dignidad, con entrega, con cultura, construyendo personajes verosímiles en cada una de ellos.