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Carla Rippey, cuatro décadas de resistencia en retrospectiva

La primera muestra retrospectiva de la artista en México reúne cuatro décadas de trabajo artístico en resistencia a las corrientes academicistas y rigidez canónica. "Carla Rippey. Resguardo y resistencia, 1976-2016", se exhibe en el Museo de Arte Carrillo Gil.
Rosario Reyes
16 junio 2016 21:17 Última actualización 17 junio 2016 5:0
Son alrededor de 90 obras de Carla Rippey de distintas disciplinas entre fotografías, libro de artista, dibujos, grabados e instalaciones. (Braulio Tenorio)

Son alrededor de 90 obras de Carla Rippey de distintas disciplinas entre fotografías, libro de artista, dibujos, grabados e instalaciones. (Braulio Tenorio)

Antes de que se acuñara el término “apropiación” en el arte, Carla Rippey ya dibujaba a partir de una fotografía. Y lo hacía a contracorriente.

“Cuando llegué a México era la época de Aceves Navarro, José Luis Cuevas y la Generación de La Ruptura, que hacía pintura abstracta un poco en contra del muralismo. Estaba muy en boga el neofigurativismo, un dibujo muy libre, basado en lo que ves o en lo que imaginas, pero no en imágenes fotográficas”, cuenta, rodeada de sus obras, que se exhiben a partir de hoy en el Museo de Arte Carrillo Gil.

En la década de 1970, el artista neoyorquino David Salle acuñó la definición que identificaba al popular estilo de la época, una técnica de dibujo que Rippey sigue usando.  “Yo veía desde niña las revistas de fotografía como Life y me inspiraba a dibujar”, relata.

Cuenta que su primera influencia fue el libro basado en la exposición fotográfica de Edward Steichen, La familia del hombre, que integraba a sus piezas textos poéticos y otros elementos que enriquecían su narrativa.

“Esa idea de profundizar la lectura de una obra con varias imágenes es algo que empecé a hacer a principios de los 80”, dice la artista originaria de Kansas City.

Así, en uno de sus libros de autor exhibidos en la muestra, se lee una cita del cineasta Federico Fellini: “Yo creo que arte es eso: la posibilidad de transformar el fracaso en la victoria; la tristeza en felicidad. El arte es el milagro”.

SIN LUGAR PARA LA PRUDENCIA
Una pieza inédita sobre migración abre esta retrospectiva en la que se expone un trabajo de más de cuatro décadas, en el que hay temas recurrentes, como la historia, la identidad y la figura femenina.

Se trata de un collage de gran formato integrado por cuadros, piezas individuales que la artista desmarcó para armar su testimonio como migrante, no sólo al venir a México -procedente de Chile, de donde salió tras el golpe de estado en 1973-, sino por los orígenes de su familia, una de las primeras en asentarse en el Medio Oeste. En la pieza se aprecian fotografías históricas del sur de Estados Unidos y el norte de México, entre 1910 y 1920.

La muestra Carla Rippey. Resguardo y resistencia es la primera retrospectiva en México que da cuenta de la trayectoria de una de las grandes dibujantes de este país, destaca el curador Carlos Palacios.

Integrada con obras de más de 20 coleccionistas e instituciones, incluso del propio museo Carrillo Gil, despliega alrededor de 90 piezas divididas en dos núcleos: el primero es una cronología documentada; el segundo son diálogos visuales entre obras específicas.

La muestra exhibe dibujos a partir de imágenes tomadas de internet, junto a otras sacadas de libros de historia; una serie de desnudos femeninos realizada con material vintage de las décadas de 1980 y 1990 y un autorretrato en dos partes titulado Prudencia, un guiño a una cualidad que, confiesa la artista, nunca ha tenido.

También se exhibe una obra de 1993 –realizada en tiempos de la Guerra del Golfo-, en la que Rippey toma el paisaje como evocador de fantasías y dibuja un esqueleto de dinosaurio en el desierto, donde sobrevuela un helicóptero. Como espejo, ambos lucen la misma silueta.
La mayoría son dibujos en blanco y negro, aunque hay obras con detalles de color. Hay piezas de la muestra de arte objeto Todas las cosas de la nada, que se presentó en el Museo del Chopo en 1998, entre las que hay tres obras tridimensionales de madera intervenida.

La artista, quien dirige la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, formó parte del influyente grupo El Peyote y la compañía, creado por el fotógrafo Adolfo Patiño, quien al exponer su obra en la calle llamó la atención de la prensa en los 70.

“Fue la ruptura de La Ruptura; la idea era hacer un nuevo planteamiento de los jóvenes de entonces, la Generación de los 50. Empezamos a trabajar con el concepto de neomexicanismo, que todavía no se llamaba así”.

Recuerda que los artistas trabajaban en colectivos, como resistencia a las dictaduras en América Latina. “Era una iconografía limitada y no duró muchos años, pero era una forma fresca de ver a México en ese momento”.

Con el grupo, la artista trabajó el ensamblaje, el collage y narrativas a partir de fotografías. “Es lo que sigo haciendo como una forma de resistencia a las imágenes que nos invaden. Al ver la retrospectiva, me da gusto que hay una cierta coherencia de principio a fin”.

SIN FRONTERAS
Se ha dedicado a expandir las posibilidades del dibujo y las artes gráficas con técnicas y soportes originales. Ha expuesto en más de 70 muestras individuales y colectivas internacionalmente. El Museo de Arte Carrillo Gil montó en 1985 su primera exposición individual. Su obra forma parte de las colecciones del Museo de Arte Moderno, el Toledo Art Museum de Ohio y el Museo de la Estampa, entre otros. Ha sido miembro del Sistema Nacional de Creadores y desde 2013 dirige la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda.