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Cantinflas y su paso por la Huasteca potosina

A 25 kilómetros de Ciudad Valles permanecen en el abandono los vestigios de "El Detalle", el primer rancho del famoso actor, quien pudo aplicar ahí los conocimientos adquiridos como estudiante de Chapingo.
Perla Oropeza
08 noviembre 2015 21:11 Última actualización 09 noviembre 2015 5:0
Entre los lugareños, Cantinflas es recordado por su generosidad. (Cortesía)

Entre los lugareños, Cantinflas es recordado por su generosidad. (Cortesía)

El proyecto de construir en la Huasteca potosina un museo nacional en honor de Mario Moreno Cantinflas ya cumple 10 años. Desde entonces, autoridades de todos los niveles reviven el tema cuando se acercan sus aniversarios luctuoso u onomástico, pero no ocurre nada.

Lo cierto es que a 25 kilómetros de Ciudad Valles permanecen en el abandono los vestigios de “El Detalle”, el primer rancho del famoso actor, quien pudo aplicar ahí los conocimientos adquiridos como estudiante de Chapingo, y dedicarse al cultivo de cítricos y la crianza de ganado cebú. Años después, en 1959, se pondría su atención en la crianza de reses bravas en otra finca del Estado de México.

“Los ranchos y la cría de ganado bravo fueron una de las cosas que mayor expansión me dieron en la vida”, dijo en alguna entrevista.
El padre de Cantinflas nació en la capital de San Luis Potosí, quizá por eso el apego a esta entidad. Pero también había estado de visita en varias ocasiones y no muy lejos de ahí se ubicaba el rancho de Jorge Negrete.

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Cantinflas

De acuerdo con Julián Díaz Hernández, autor del libro Cantinflas en El Detalle, esta propiedad de cien hectáreas, ubicada entre los ríos Tampaón y Valles, fue adquirida en 1943 por 30 mil pesos y en ella se invirtieron alrededor de cinco millones de dólares.

El actor mandó construir una gran residencia de 12 recámaras, con un lujoso bar con pinturas de toreros realizadas por el valenciano Ruano Llopis, donde se instalaba una pantalla gigante para proyectar sus películas, y una alberca olímpica cubierta de mosaicos de Talavera de la Reina. Los cinco kilómetros de terracería hacia la carretera México-Laredo fueron pavimentados, y se instaló un chalán para cruzar el río.

La hacienda contaba con electricidad, planta purificadora de agua y una plaza de toros, que inauguró en 1948 y a la que dio el nombre de Cholita, en honor de su madre, Soledad Reyes.

Cada vez que Mario Moreno acudía a su rancho mandaba traer una camioneta cargada con becerros para torearlos durante la semana y organizaba corridas con sus invitados.

Ya para los años 50 la hacienda dejaba pocas ganancias, las cosechas de cítricos se perdían a causa de la plaga de la “mosca prieta” y el clima era poco favorable. Había llegado el tiempo de vender, y así lo hizo. Hay quienes dicen que la verdadera causa de la venta fue una amenaza del famoso político Gonzalo N. Santos, luego de que Cantinflas le ganara una carrera de caballos. Quizá haya algo de cierto, porque el cacique potosino menciona al cómico mexicano en sus memorias sólo para hacerlo ver como un hablador impertinente.

EL MUSEO
Entre los lugareños, Cantinflas es recordado por su generosidad. En cada una de sus visitas repartía gratificaciones entre sus empleados y en temporada de Navidad llegaba con regalos y dinero para todos.

A la fecha, de acuerdo con Díaz Hernández, El Detalle luce en el abandono. Aún se observan los filtros que alguna vez funcionaron, el galerón que se utilizaba como bodega, el garaje, las caballerizas y la planta de energía que la gente convirtió en una pequeña capilla.
Además de su propiedad rural en Valles, Mario Moreno construyó un salón de fiestas, llamado El 777, ubicado en las márgenes del río, que años más tarde fue donado para una escuela.

El 7 de noviembre de 2005 el gobierno de Ciudad Valles, encabezado en aquel entonces por Jorge Terán Juárez, anunció que la casa de Cantinflas sería remodelada para convertirla en museo, que contaría con una tienda de souvenirs, área recreativa y una sala para la exhibición de sus películas.

En 2006, Marcelo de los Santos prometió convertir en museo la vieja casa de Cantinflas. De 2009 a 2012 el lugar se rehabilitó con el fin de llevar a cabo ahí la Cabalgata de la Feria, que con medio millar de jinetes partió desde la comunidad Cuatro Caminos hasta la antigua hacienda, donde se realizó un programa artístico y cultural, así como un jaripeo.

En campañas políticas ha sido tema recurrente, pero hasta hoy el proyecto permanece sólo en viejos boletines y notas de prensa.

¡En la mariguana está el detalle, chato!
Fue en el teatro Follies Bergère donde nació la referencia de El Detalle. Cerca del lugar se ponían diariamente unos mecapaleros, cargadores o boleritos a tomar en la noche. Mario Moreno solía observar las expresiones de esa gente. Esos pobrecillos circulaban a escondidas cigarros de mariguana y para que los policías no se dieran cuenta del asunto decían: “Pásame el detalle”, “Oye, ¿ya se te acabó el detalle?” o “¿traes detalle?” José El Chino Ibarra un día fue a sugerirle a Cantinflas que en cuanto (sus compañeros) Medel o Shilinsky le dijeran algo que no entendieran, él metiera lo de El Detalle, preguntándoles “¿dónde está?”. Se fueron antes a platicar con los mecapaleros y armaron un sketch que en el teatro resultó muy gracioso, porque los ayudantes del cómico no sabían de qué se trataba y el desconcierto causó risa entre el público que sí estaba al tanto de “El Detalle”.

Tomado de: Cantinflas en el Detalle, Julián Díaz Hernández, Conaculta-Fonca-PECDA SLP.