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CULTURAS

A sus 60, La Sonora Santanera se vuelve sinfónica

La Sonora Santanera dará un concierto en la Sala Nezahualcóyotl en el que interpretará sus más grandes éxitos que tanto han marcado a la sociedad mexicana desde hace casi 60 años. 
Rosario Reyes
18 diciembre 2014 20:58 Última actualización 19 diciembre 2014 5:0
La Sonora Santanera, identidad mexicana. (Foto: Fabián García)

La Sonora Santanera, identidad mexicana. (Foto: Fabián García)

Un autobús con el logo de la orquesta más representativa de México no puede pasar desapercibido. Más aún cuando, estacionado sobre una avenida principal, rompe la cotidianidad de Polanco. En el interior, los integrantes de La Sonora Santanera se preparan para amenizar un evento privado. Ya listos, con su impecable traje gris, Antonio Méndez y Arturo Ortiz se disponen a compartir parte de su historia como miembros de la orquesta fundada por Carlos Colorado hace casi seis décadas, mientras esperan que comience la fiesta. Los demás van y vienen, cambiando de vestuario, arreglándose el bigote, poniéndose guapos. Es diciembre, mes de mucha actividad.

“Nosotros no paramos mientras haya trabajo”, coinciden los veteranos de la Santanera, que hicieron un espacio en su agenda para brindar esta entrevista.

Los próximos 10 y 11 de enero, La Sonora Santanera se presentará con la Filarmónica de la UNAM en la Sala Nezahualcóyotl, en dos conciertos a beneficio del Instituto Nacional de Cancerología, en el que interpretarán éxitos como La boa, Perfume de gardenia, Sombrita de cocales, El bómboro quiñá quiñá, Tita y El orangután. Será el inicio de un año en el que celebrarán su 60 aniversario, con un concierto que tendrá lugar el 26 de abril en el Auditorio Nacional, donde la emblemática agrupación también será acompañada por la OFUNAM y algunos de los músicos que aparecen como invitados de su disco Homenaje a las Sonoras.

Además, la orquesta espera grabar un nuevo álbum, probablemente con acompañamiento sinfónico; una combinatoria que experimentaron por primera vez hace seis años junto a la Filarmónica de Costa Rica, con la que grabó un CD.

La boa, el tema con el que La Santanera abre sus conciertos prácticamente desde el inicio de su trayectoria, y otros como Luces de Nueva York, El nido o Corazón de acero son parte de la memoria colectiva mexicana, así que una ausencia discográfica de varios años, no mermó la popularidad de la orquesta. Sin embargo, tras la grabación del álbum del musical Perfume de gardenias, su retorno a la industria fue contundente: su siguiente producción, Homenaje a las Sonoras, en el que colaboran Reyli, Cristian Castro, Natalia Lafourcade y Lila Downs, entre otros, logró Disco de Oro por ventas en dos semanas y la convirtió en la primera orquesta mexicana en ganar un Latin Grammy en la categoría de música tropical, este año.

Antonio Méndez, trompetista, y Arturo Ortiz percusionista, han tocado los últimos 40 años en la orquesta y protagonizaron tiempos gloriosos del espectáculo en México. Hay un dejo de nostalgia en ellos, pero ambos expresan su amor por la orquesta que lo mismo musicalizó películas de ficheras, que ha puesto a bailar a todos los estratos sociales del país, además de gozar de la devoción de públicos alrededor del mundo.

Vicente y Alejandro Fernández, Armando Manzanero, así como Celia Cruz, entre otros, grabaron con ellos el álbum del 40 aniversario, así que la fórmula del disco ganador del Grammy, en el que se involucraron otros artistas, no les es ajena.

“Ahora ha tomado un auge con las fusiones, que funcionan muy bien. El secreto es conservar el estilo, no cambiar el corte que desde un principio la gente identificó, el tipo de arreglos que hizo Carlos Colorado”, dice Méndez. Ortiz complementa: “la juventud se muestra muy interesada en La Santanera, prueba de ello es que hicimos un disco con Saúl Hernández (vocalista de Caifanes) y nos vamos a presentar con la OFUNAM, tocando para los jóvenes universitarios”.

En esta carrera de resistencia, los mantiene también el compromiso de difundir un legado. “Hemos pasado por situaciones muy difíciles, accidentes, pérdidas, orquestas que piratean el nombre con gente que ni siquiera ha estado en la Santanera, o estuvo de paso, no saben nada de la historia de la agrupación; pero también grandes épocas: del México de noche, los salones de baile, los centros nocturnos”, recuerda Arturo.

Con todo, México sigue siendo una tierra bailadora, dice el trompetista. “En todo el país La Sonora Santanera ha sido muy bien acogida. Dicen en el Sureste que son muy guapachosos para bailar, pues sí, pero también en el Norte; de frontera a frontera es muy socorrida nuestra música porque es un estilo que ha prevalecido durante 60 años. Es hermoso cuando entras al escenario y desde el primer tema, la gente se para y se pone a bailar, es una descarga de energía”.

Aquí hay buenos músicos, finaliza el hombre de los tambores. “Y hay una escuela muy grande en la música tropical. Los percusionistas jóvenes están muy adelantados porque todas las orquestas que han venido de Puerto Rico, de Nueva York, han traído una gran formación, pero falta organización, responsabilidad, como la que tiene La Sonora Santanera, modestia aparte. Cuando eso exista, va a haber muchas agrupaciones fuertes que van a dejar una huella en la historia musical de nuestro país”.