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Campos de golf necesitan evolucionar en México

El golf debe regresar a sus orígenes con espacios sustentables e incluso opciones de menor tamaño, asegura Agustín Pizá, único latinoamericano egresado de la Universidad de Edimburgo en la carrera de diseño de campos.
Eduardo Bautista
15 febrero 2017 22:20 Última actualización 16 febrero 2017 5:0
(Especial)

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La gente ya no tiene tiempo para jugar golf. Un deporte que demanda seis horas al día ya no llena espacios en las nuevas generaciones, acostumbradas al ajetreo de la vida moderna y las recompensas inmediatas. Practicarlo no es como escuchar música en Spotify o pagar una mensualidad en el gimnasio. Requiere concentración, disciplina y dedicación. Eso lo tiene muy claro Agustín Pizá, el mexicano que ha construido algunos de los campos de golf más sustentables del mundo. Con 19 años de experiencia en la arquitectura de golf, sabe que se avecinan nuevos desafíos para este deporte que acompaña al hombre desde hace casi tres siglos.

Para construir campos de golf –señala Pizá– se deben invertir entre 6 y 20 millones de dólares, dependiendo del tipo de suelo. Es más complicado construir en superficies rocosas que en arenosas. Hasta un millón puede gastarse tan sólo en investigación de impacto ambiental. Además, dice, para un campo clásico de 18 hoyos, se necesita un terreno de, cuando menos, 70 hectáreas.

“Se avecinan cambios importantes para el golf”, advierte este empresario tijuanense, considerado uno de los 25 arquitectos de campos de golf más sustentables del mundo, según Green Planet Architects. “Los millennials no lo están tomando como su deporte favorito porque no creen en el trabajo arduo. Están habituados a la gratificación instantánea, y eso es algo que jamás te va ofrecer el golf. Estamos ante el deporte más difícil que un ser humano puede practicar: mientras más lo juegas, peor golfista eres”.

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AGUSTÍN PIZÁ

  

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De acuerdo con datos de Bloomberg, más de 800 campos de golf han cerrado en Estados Unidos en la última década. Y esto se debe, dice Pizá, a dos razones: un decremento en el interés por el deporte y una sobredemanda de lugares para practicarlo. Según él, en la Unión Americana hay alrededor de 15 mil campos. Puede haber entre 5 y 10 en un radar de 20 millas.

MEJORES OBRAS EN MÉXICO
1.- Las Parotas Club de Golf (Huatulco, 2014)
2.- Punta Mita Bahía Golf Course (Punta Mita, 2015)
3.- Barrancas del Cobre (Sierra Tarahumara. En planeación) Las parotas club de golf, Huatulco.

“En México la cifra disminuye muchísimo: sólo hay 220 campos para 30 mil golfistas. Por desgracia, en nuestro país el golf todavía se ve como un estatus, no como un deporte. Es por ello que, nosotros como arquitectos, debemos transformar la industria y lograr que el golf sea más inclusivo, más relajado, más abierto y más amable con el ambiente”, comenta.

¿CÓMO LOGRARLO?
Su primera propuesta es diseñar campos de golf a la vieja escuela. Sustentables, naturales, sin el glamur de los grandes resorts. Campos que sigan el ejemplo –lo mayor posible– de las costas escocesas donde nació este deporte a mediados del siglo XVIII. En aquellos años no se necesitaba drenaje porque el suelo era arenoso. Tampoco mantenimiento porque las ovejas podaban el pasto. Mucho menos sistemas de riego, porque llovía la mayor parte del año. Los nuevos campos deben retomar el diálogo perfecto con la naturaleza, sostiene.

“Particularmente en México, el campo de golf se convierte en el único pulmón de la Ciudad. Como no tenemos un Central Park, los campos de Churubusco o Chapultepec son fundamentales para nuestro ecosistema”, apunta el experto. “Aún existe mucha gente que, por resentimiento social, asegura que los campos dañan la ecología. Mentira. Un campo bien construido reactiva la flora y la fauna y crea un microsistema de primer nivel”.

Ya existen campos así. Por ejemplo, el Chambers Bay, donde se jugó el US Open 2015, o el campo creado para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. “El problema es a que a mucha gente no le gusta su apariencia. Dicen que parecen terrenos abandonados, pero en realidad es así como deben construirse. En los años 80 no nos importaban los efectos ecológicos y se nos inculcó erróneamente el estereotipo de los campos preciosos, verdes, con pasto de pared a pared”, explica.

Él hizo campos ecofriendly en el Punta Mita Bahía Golf Course y en el Club de Golf Las Parotas, en Huatulco. Al primero acuden clientes de alto perfil como Robert De Niro, Michael Jordan, Bill Gates y Enrique Peña Nieto; el segundo le valió el Premio de la Remodelación del Año por la Golf Inc. Magazine.

Pizá ha trabajado en alrededor de 45 proyectos en Estados Unidos, Europa y América Latina. Ha colaborado con leyendas como Jack Nicklaus, Tom Fazio y Robert von Hagge. Ante la crisis de la industria del golf en el país vecino del norte, el mexicano observa una oportunidad en remodelar los viejos campos de golf norteamericanos. “Estamos a punto de abrir oficina en San Diego”, comparte.

Su segunda propuesta consiste en construir campos más pequeños de 15, 9, 6 o hasta 3 hoyos. Adecuados para cualquier cualquier tipo de jugador y cualquier tipo de ciudad. En México existen grandes oportunidades. Según la Secretaría de Turismo federal, el golf genera una derrama anual de poco más de 25 mil millones de pesos.

“Sólo así lograremos cambios que beneficien a la naturaleza, la economía y el deporte. ¿Cómo sería la vida si uno abriera su ventana y observa un campo de golf? Es hora de que los empresarios no tengan que ir a comprar al Yucatán Country Club o a Punta Mita. Entre más oportunidades tenga la gente común de jugar al golf, lograremos una mejor reingeniería del mexicano, porque el golf es un deporte de caballeros que nos enseña a respetar reglas y a ser amables con los demás”, concluye el único latinoamericano egresado de la Universidad de Edimburgo en la carrera de diseño de campos de golf.