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Calle López, extranjeros en casa

01 febrero 2014 6:44 Última actualización 13 diciembre 2013 5:5

 [La película exhibe la vida diaria de la gente que trabaja en el Centro Histórico de la Ciudad de México. / Cortesía] 


 
 
Rosario Reyes
 
 
Aquí no hay un sólo instante de quietud. Incluso cuando, aparentemente, la actividad se relaja, todo es movimiento. “Quería reflejar el trabajo. Cada vez estoy entendiendo más lo que quería hacer y creo que era reflejar una obviedad que ya casi no vemos, la gente que siempre está ahí, trabajando todos los días y no nos detenemos a pensar quiénes son, qué hacen, cómo es su rutina de trabajo”, cuenta Gerardo Barroso, quien junto con su compañera Lisa Tillinger, ambos cinefotógrafos, realizó su ópera prima en su barrio de residencia.
 
Él, tapatío, ella, austriaca, viven desde hace ocho años en la Calle López; “fue como una locura llegar a vivir ahí, estábamos muy impactados por este México tan intenso y como en close up que estábamos viendo y viviendo”, recuerda el cinefotógrafo, cuyo trabajo incluye títulos como Familia Tortuga, de Rubén Imaz; Las buenas hierbas, de María Novaro, por la que obtuvo el premio a la Mejor Fotografía en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, y Los últimos cristeros, de Matías Meyer. En tanto, Lisa obtuvo el premio a la Mejor Cinefotografía en el Festival de Cine de Tribeca por su trabajo en Paraísos artificiales, la cinta de Yulene Olaizola.
 
 
Tras exhibirse con éxito en la Segunda Semana de Cine Mexicano Independiente de la Cineteca Nacional, el documental Calle López llega a partir de ese viernes a las pantallas de la Cineteca Nacional, Cine Tonalá y Cinemanía. Además, hoy a las 19:00 horas tendrá una función gratuita en el Mercado San Juan de artesanías, a la que se espera la asistencia de los protagonistas de esta sinfonía urbana filmada en blanco y negro que ha sido seleccionada en festivales como Rencontres Internationales du Documentaires de Montréal 2013, el International du Film d’Environnement 2.
 
 
A propósito de la elección de filmar en blanco y negro, Gerardo explica que quisieron reflejar “la atemporalidad que tiene el Centro… siempre ha habido personas que cortan pollo, que lavan los coches, venden café, queríamos que se sintiera como una mezcla de varias épocas, y también, nuestra referencia fue el trabajo de Nacho López y Héctor García, justo esas fotos del Centro en blanco y negro”.
 
El trabajo es la principal actividad en López, que corre de Arcos de Belén a Avenida Juárez. Lo cual es el reflejo, dice el director, “de que en México somos muy trabajadores; en otros países tienen una jornada laboral y después su vida, en estas personas, su vida es la jornada laboral, al vivir ahí empezamos a interactuar con ellos, se volvieron nuestros amigos y son personas que admiramos mucho, nos encantaba tener la oportunidad de retratarlos y eternizarlos, que es lo bonito del cine, tal vez no mucha gente la va a ver, pero siempre va estar ahí la película y, en ella, esas personas”.
 
 
La película describe la vida en un día entero. Si bien no es puramente contemplativa, el realizador asegura que le gusta “el poder que tiene la cámara de simplemente dejarla que muestre algo y tener tiempo para observar”, un hábito que en medio del ritmo de la ciudad casi ha desaparecido. Por eso, filmaron como observadores, sin entrevistas, sin música extra, “obviamente estoy tomando una decisión al mostrar esto al espectador, pero no le estoy diciendo nada más, esperamos que cada quien saque sus conclusiones, respeto mucho ese tipo de películas, el principio del documental como género es así, ahora hay un director que se llama Frederick Wiseman que filma con ese lenguaje, tiene por ejemplo una película de cuatro horas sobre Central Park que describe a la sociedad neoyorkina”.
 
Reconoce que observar “nos hace falta hoy en día; el Centro tiene tantas capas, tantos matices, que es más difícil tener una opinión tajante y clara sobre algo, por ejemplo, el ambulantaje, lo ves como algo molesto, que toma las calles, deja todo sucio, no paga impuestos, toda la mala connotación del ambulantaje, pero por otro lado, conoces a una mamá que trabaja con su niña, que viene desde Neza, te es más difícil tener una opinión absoluta sobre eso, y he aprendido mucho viviendo en el Centro, todo es mucho más complejo de lo que se puede sintetizar”.