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Cafés de Cleveland, panorama desolador

En medio de la euforia por los Cavaliers (NBA) y los Indios (MLB), los Cafés (NFL) viven un presente que parece condenarlos a vivir, por primera ocasión, una temporada sin triunfos.
Alfonso Mancilla
02 noviembre 2016 21:31 Última actualización 03 noviembre 2016 5:0
Los únicos ajenos a la buena fortuna son los Cafés, que en la actual campaña de la NFL son el único equipo sin triunfo (0-8). (AP)

Los únicos ajenos a la buena fortuna son los Cafés, que en la actual campaña de la NFL son el único equipo sin triunfo (0-8). (AP)

El 22 de julio de 1796, cuando la Unión Americana se encontraba en su periodo de expansión tras la consolidación de la independencia, la expedición de la compañía tranviaria Connecticut Land Company trazó la ruta Western Reserve en municipios y una ciudad capital que llamaron “Cleaveland” en honor a su líder, Moses Cleaveland, un general del ejército estadounidense, también abogado, y una breve carrera política.

La historia de la fundación de la ciudad concluye con una cruel ironía: tras constituir la futura metrópoli, el general Cleaveland se fue a Connecticut, donde murió en 1806. Jamás volvió a Cleveland, pareció condenarla a un destino huérfano de identidad.

Reconocida así por sus habitantes, la mala fortuna de sus equipos deportivos fue una constante hasta 2016, en el que los Cavaliers, de la NBA, y los Indios, en las Grandes Ligas, se convirtieron en protagonistas de sus respectivas ligas.

Los únicos ajenos a la buena fortuna son los Cafés, que en la actual campaña de la NFL son el único equipo sin triunfo (0-8).

UNA TRADICIÓN QUE TUVO BONANZA
En 1946, a dos años de la fundación del equipo, Arthur McBride, propietario de la franquicia de futbol americano en Cleveland, cambió el mote del equipo a Browns, tras una votación de los seguidores y como homenaje a Paul Brown, el legendario head coach aún en funciones.

De la mano de Paul Brown, el conjunto vivió años de éxito y se unió en 1950 a la vieja NFL. Llegó a la final en las primeras seis temporadas y ganó el campeonato en tres. El referente de ese grupo era el quarterback Otto Graham.

La magnitud de ese equipo motivó que Paul Brown llegara a ser considerado uno de los grandes revolucionaros de los planes de juego ofensivo del futbol americano profesional. Fue inducido al Salón de la Fama en 1967.

En 1957, los Cafés tomaron en el reclutamiento a otro jugador que mantendría la tradición ganadora de esos años y que, coincidentemente, también se apellidaría Brown: el corredor Jim Brown. Con él ganaron su último campeonato (1964) al derrotar a Baltimore, final que volverían a disputar en 1965, pero que perderían contra Green Bay.

Desde entonces iniciaría un periodo de declive que les alcanzó para tener algunos esporádicos éxitos. Desde el inicio de la era del Super Bowl sólo se ha visto llegar a Cleveland 15 ocasiones a la postemporada y a seis finales de Conferencia.

A 30 AÑOS DEL DOLOROSO DRIVE
La temporada de 1986 fue la última en la que los Cafés terminaron con el mejor récord de su Conferencia, en este caso, la Americana, a la cual se mudaron en 1970 como consecuencia de la fusión de la NFL y la AFL.

El grupo de 1986 estaba al mando del entrenador Martin Schottenheimer e integrado por talentosos elementos como el quarterback Bernie Kosar; los corredores Earnest Byner y Kevin Mack; los receptores Webster Slaughter y Brian Brennan, además del ala cerrada Ozzie Newzone.

A la defensiva, aquella versión de los dueños de la Perrera (mote con el que también se conoce al estadio en el que juegan como local), contaba con el linebacker Clay Matthews y los defensivos secundarios Frank Minnifield y Hanford Dixon.

Su récord de 12 ganados y 4 perdidos les permitió fungir como locales en los playoffs. Tras eliminar a los Jets de Nueva York en la ronda divisional, recibieron a los Broncos de Denver para disputar el pase al Super Bowl XX.

Aquel 11 de enero de 1987, el viejo estadio Municipal de Cleveland vio a los Cafés llegar al último cuarto del partido con ventaja de 20-13, con sólo 5:32 minutos para el final del encuentro y los Broncos acorralados en su yarda dos.

Surgió entonces la figura de John Elway, quarterback de los Broncos, quien orquestó el históricamente conocido Drive en el que recorrió las 98 yardas del campo, en las que enloqueció a la defensiva de los Cafés y permitió que Denver empatara el marcador.

El juego se iría a tiempo extra, en el que los visitantes anotarían el gol de campo que sentenció el 23-20 en su favor, que acabó el sueño de los Cafés de llegar al Super Bowl.

La desesperanza para los seguidores de Cleveland no ha mejorado con el paso del tiempo. Todo lo contrario, la última ocasión en que obtuvieron el boleto a los playoffs se remonta a 2002.

¿LA PEOR EXPERIENCIA EN 2016?
Pese a que las malas temporadas son el común denominador de los Cafés, a lo largo de los últimos años nunca se había presentado un panorama tan desolador como el que viven actualmente.

De acuerdo a las estadísticas, el equipo dejó ir en la semana 8, frente a los Jets, la mejor oportunidad para romper con el ayuno de victorias que sufre.

Desde 1970, sólo tres equipos han terminado el calendario sin triunfos: los Bucaneros de Tampa Bay, en 1970; los Potros de Baltimore, en 1982, y los Leones de Detroit, en 2008.

La opción de que Cleveland iguale esa marca por primera ocasión es latente, debido a la dificultad que, al menos en el papel, presentan sus contrincantes.

Por ejemplo, este fin de semana los Vaqueros de Dallas, el mejor equipo de la Conferencia Nacional visita Cleveland.

En adelante, los únicos equipos con marca perdedora a los que enfrentarán los Cafés son Baltimore, Bengalíes y San Diego, con la desventaja de que contra los Cuervos serán visitantes.

Así, además de la identidad que extravió con la partida con el fundador, Cleveland ahora tiene ante sí la otra búsqueda: la de su primera victoria en la temporada.

Los aficionados de los Cafés han dejado de pensar en títulos; por ahora les basta con no perder más.