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Café Tacvba, la libertad como bandera musical

El periodista Enrique Blanc publica la biografía oficial de Café Tacvba; una república sonora en la que rige la democracia. "Café Tacvba. Bailando por nuestra cuenta" es, más que un libro, un confesionario en la que sus integrantes revelan los detalles de su música.
Eduardo Bautista
04 octubre 2016 21:52 Última actualización 05 octubre 2016 5:0
Café Tacvba es mucho más que una banda de rock. Se trata, dice Blanc, de un ente generador de expresiones culturales. (Óscar Castro)

Café Tacvba es mucho más que una banda de rock. Se trata, dice Blanc, de un ente generador de expresiones culturales. (Óscar Castro)

El periodista Enrique Blanc deja claro en su nuevo libro que Café Tacvba es, antes que un grupo, un relato de cuatro hombres que entendieron la máxima de Anton Chéjov: “para ser universal, habla de tu aldea”.

De Ciudad Satélite para el mundo, los tacvbos han escrito una historia complicada de contar por su profundidad y sus matices, pero sobre todo por su trascendencia en la escena del rock iberoamericano durante los últimos 30 años.

Café Tacvba. Bailando por nuestra cuenta (Planeta) es, más que un libro, un confesionario en el que Emmanuel del Real, Rubén Albarrán, Enrique y José Alfredo Rangel revelan los detalles de la república sonora a la que pertenecen, donde no existen mesías ni tiranos.

El secreto de la permanencia de Café Tacvba, asegura Blanc, no es la música ni el éxito comercial, sino el aparato político que, con todo y sus engranajes, ha propiciado un ambiente de libertad entre los integrantes de la banda: libertad para componer, para escribir, para opinar. Para atreverse a decir sí cuando el mundo se obstina en el no. Como cuando decidieron componer Re (1994) a contracorriente, defendiéndolo de las malas críticas y resistiendo las bajas ventas. No imaginaron que, casi 20 años después, la revista Rolling Stone lo consideraría el mejor álbum en la historia del rock en español por su poder ecléctico.

Al autor no le cabe la menor duda: los tacvbos saben de democracia. No cualquier grupo, dice, sobrevive 27 años en una industria regida por el dinero, la mercadotecnia y la competencia feroz.

“Café Tacvba ha durado tanto gracias a la independencia artística de la que goza cada uno de sus miembros. Es distinto a los demás grupos porque en su formación hay democracia; cada uno aporta al colectivo de distinta manera. Aunque todos reconocen la habilidad de frontman que ha adquirido Rubén con el paso de los años, la realidad es que no hay un solo líder”, sostiene Blanc.

Fuera de los escenarios, cada integrante de la banda tiene sus propios proyectos: Meme es productor musical, Rubén es activista social, Quique es diseñador gráfico y Joselo es escritor y columnista. Esta autonomía ha servido, dice Blanc, para mantener la cohesión artística que tanto ha caracterizado a Café Tacvba a lo largo de su historia.

La biografía oficial del grupo es un banquete por varias razones. En primera, porque el autor utiliza sus habilidades de reportero para dilucidar misterios, aclarar dudas o contar anécdotas curiosas en boca de los propios músicos.

Dice Quique en la página 42: “Me sucede con Re que lo oigo y pienso que no sé cómo lo hicimos en ese momento de nuestras vidas. Pero en ese momento yo todavía no me sentía como un músico que controlaba lo que quería hacer. Hay partes del disco en las que me avergüenzo de la decisión de las notas, de la ejecución. Es como ver las fotos de la preparatoria en las que te preguntas: ¿por qué traigo esa camiseta y ese peinado?”.

MÁS QUE MÚSICA
Enrique Blanc
considera que Café Tacvba es mucho más que una banda de rock. Se trata, dice, de un ente generador de expresiones culturales, de un catalizador de la idiosincrasia mexicana que valora lo mismo al rock que al son jarocho; a la banda o al punk.

“Es un grupo que pisa su tiempo con mucha pasión, conformado por músicos con un amplio bagaje cultural y con una inquietud artística incomparable”, explica.

Para él, la agrupación formada en 1989 ha encontrado fórmulas saludables para mantener ese dinamismo que les ha permitido habitar en el gusto del público no sólo de México, sino del resto del mundo.

“Ellos tienen la costumbre de darse años sabáticos para nutrir sus proyectos personales. Pero lo que definitivamente los hermana es su melomanía. Después de conocerlos y charlar con ellos, me di cuenta inmediatamente de que entre ellos existe una especie de complicidad musical que, por supuesto, no está exenta de diferencias”, comenta Blanc.

La biografía oficial de Café Tacvba es, en parte, el resultado de más de 10 horas de entrevistas grabadas. En ella se pueden encontrar, además, detalles de la infancia y la adolescencia de cada uno de los integrantes. Anécdotas que resultan un verdadero deleite para los lectores y fanáticos: tocadas de La Maldita en la casa del Indio Fernández en Coyoacán, fiestas ochenteras al ritmo de Los Smiths, encuentros con David Byrne y conciertos de punk en Satélite.

“Ellos siempre tuvieron la intención de contar su historia, nunca se negaron a nada”, afirma el biógrafo.

“Creo que esta publicación nos brinda muchísimas luces sobre cómo se desarrolló una generación única en el rock mexicano, conformada por bandas como Maldita Vecindad, Caifanes, Café de Nadie o Casino Shanghai. Fue un momento clave en el que los iberoamericanos nos dimos cuenta que podíamos crear un mercado en el que podíamos ser cómplices e intercambiar ideas”, finaliza.