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MUNDO

Cada vez es más difícil conservar el poder en el mundo: Naím

El analista venezolano Moisés Naím asegura que el poder es cada vez más difícil de ejercer y conservar, pues, dice, el mundo vive en una etapa de agitada movilidad. “La idea de aquí las cosas se hacen porque yo digo y no se discute, ya ha perdido vigencia”. 
Rosario Reyes
08 marzo 2014 16:4 Última actualización 08 marzo 2014 18:6
Miles de venezolanos han salido a las calles para protestar en contra del gobierno del presidente Nicolás Maduro. (Reuters)

Miles de venezolanos han salido a las calles para protestar en contra de su presidente Nicolás Maduro. (Reuters)

El poder es cada vez es más fácil de obtener, más difícil de ejercer y más fácil de perder, afirma el analista venezolano Moisés Naím, doctor por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), quien en esta premisa basa su libro "El fin del poder", donde explica los cambios actuales en el mundo a partir de “las revoluciones del más, de la movilidad y de la mentalidad” y analiza las causas de la degradación de esta fuerza.

Durante 14 años y hasta 2010, Naím dirigió la revista Foreing Policy, convirtiéndose en uno de los analistas de la economía y la política internacional y uno de los columnistas más leídos en lengua española.

Bajo esta experiencia, el analista advierte en entrevista telefónica desde Washington que la mutación del poder está sucediendo en todas partes del mundo: en África, en América, en Oceanía y en Europa y en todos los ámbitos de la vida donde los seres humanos están organizados y el poder cuenta.

“La revolución del más no es sólo más acceso a todo, sino que cada vez somos más: el mundo hoy tiene 7 mil millones de personas, tardamos hasta 1950 en alcanzar la cifra de 2 mil millones de habitantes; ahora somos 7 mil y añadimos 2 mil millones cada 20 años”, dice.

Además, advierte el Premio Ortega y Gasset de periodismo 2011, la época actual es en la que más jóvenes han existido, la más urbana, con mayor número de partidos políticos, de iglesias, de monedas, de empresas, de organizaciones no gubernamentales.

“Eso que tenemos más, se mueve más: hay tanto migraciones, como turismo, viajes, pero también se mueven el dinero, los productos, las ideologías, los terroristas, las iglesias, las organizaciones no gubernamentales, los productos, la tecnología, todo se mueve más”.

La revolución de la mentalidad, abunda, implica que la relación con el poder ha cambiado. “La idea de aquí las cosas se hacen porque yo digo y no se discute, ya ha perdido vigencia”, considera, quien fue ministro de Fomento de Venezuela, director del Banco Central y director ejecutivo del Banco Mundial.

“En general las tendencias de las que se habla en el libro, pueden hacer un mundo mejor, los tiranos, los monopolios, los autócratas, los que concentran poder están más inseguros que en el pasado. De ninguna manera digo que no hay monopolios, gente muy poderosa, dictadores, pues ahí están Vladimir Putin (Rusia) y Nicolás Maduro (Venezuela)”, reconoce.

“Yo no he dicho que las revoluciones que yo refiero no implican violencia, algunas de ellas pueden generar cambios muy violentos como lo que hemos visto en Siria, pero otros han sido movimientos pacíficos, como por ejemplo que cientos de millones de personas en la India han dejado de vivir por debajo de la pobreza más extrema”, concluye el autor de numerosos libros, entre ellos "Ilícito" (2006), publicado en 18 idiomas y seleccionado por el Washington Post como uno de los libros del año, y "El fin del poder", también en 18 idiomas.


Título: El fin del poder

Editorial: Debate

Páginas: 433

Precio: $199