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CULTURAS

Cabaret, Broadway y mucho más, en el Teatro de la Ciudad

Desde Canadá viene al Distrito Federal un colectivo llamado "La Orquesta de Hombres Orquesta", cuyo montaje combina con singular estética el cabaret parisino, el viejo Broadway y hasta el teatro de Brecht. 
Israel Yonca
08 abril 2015 14:22 Última actualización 08 abril 2015 14:28
L’orchestre d’hommes-orchestres

"L’orchestre d’hommes-orchestres" son una compañía originaria de Québec, Canadá.

Desde Berlín, pasando por el cabaret parisino y la nostalgia de Broadway, L’orchestre d’hommes-orchestres (La Orquesta de Hombres Orquesta) recorre la trayectoria de Kurt Weill en su exilio americano, utilizando instrumentos poco convencionales para producir una “música de objetos”, para evocar su mundo musical y personal.

Esta propuesta de cabaret, que se presenta este 8, 9 y 10 de abril en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris como parte del Festival del Centro Histórico, se sirve de objetos inusuales para dejar fluir un escenario de construcción y deconstrucción musical, visual y escénica a partir del arte del siglo XX.

No se trata de un recital de cabaret como cualquier otro, advierte Simon Drouin, uno de los ocho integrantes de la agrupación quebequense. Para estos músicos, más que tocar una pieza musical, la deconstruyen para crear música nueva. Si bien se presentan fragmentos de un repertorio clásico, los artistas toman y hacen con las canciones de Kurt Weill lo que quieren.

“La transformación a veces es parcial, a veces total, y eso da como resultado un nuevo cabaret, algo muy actual”, dice Simon Drouin. “Tomamos el siglo completo para hacer una especie de viaje por el tiempo, pero muy actual; el trabajo que se presenta a la gente no está escrito”.

En su espectáculo, Cabaret Brise-Jour, también interactúan mucho con el público, añade Bouchard. “Reforzamos la idea del presente, la cual es importante para nosotros, ya que no estamos en otro lado: ni en la ficción, ni en la historia pasada, la historia es la historia de lo que pasa en el escenario y nada más; es la historia del presente”.

Bouchard explica que el colectivo trabaja desde hace 12 años en el proyecto, en el cual nadie tiene un rol específico. No representan personajes, sino que la música crea historias a través del escucha.

“Todos hacen algo peculiar y en nuestro show es muy difícil de entender por qué llegamos ahí, porque se puede pensar que nadie había pensado eso antes y es que es realmente una cosa viviente, que ha llegado ahí en la continua construcción a través del tiempo y de la experimentación de distintos caminos. Trabajar con esos objetos vivientes hace peculiar nuestro trabajo. Usamos la música en el escenario para convertirlo en una historia visual que te invita a verla, porque somos una combinación visual-musical”, concluye Bouchard.