Bono, ¿en el nombre del amor o del capitalismo?
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Bono, ¿en el nombre del amor o del capitalismo?

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Bono, ¿en el nombre del amor o del capitalismo?

El líder de la banda irlandesa ha dado pie a la pregunta de si su altruismo es real o sólo proyección mediática. Bono se ha asumido como el músico con mayor activismo social arriba y abajo del escenario.

Eduardo Bautista
03/10/2017
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Bono habla con los Macron sobre la crisis de refugiados. Bono concientiza sobre el calentamiento global en YouTube. Bono envía oraciones por los atentados en Londres. A las víctimas del sismo en México. Critica a Trump.

Es nombrado embajador de la Unicef, editor invitado de Vanity Fair, columnista de The New York Times, Hombre del año para Time. Visita a George W. Bush en su rancho de Texas. Se reúne con los Obama en Nueva York. Con Bill Gates. Con Nelson Mandela. Compra el 1.5 por ciento de Facebook. Invierte en Dropbox. Lucha, sobre todo, contra el sida. Asegura que Dios existe. Que Jesús fue divino. Que cree en los milagros. Que él es uno de ellos.

Pero la palabra que mejor lo describe no tiene cariz religioso. Es un vendedor. Así se define él mismo, según se documenta en Bono: en el nombre del poder (2013), del periodista italiano Harry Browne: “Gran parte de nuestra familia son vendedores ambulantes. Y, por supuesto, ¡en eso es en lo que yo me he convertido! Soy en gran medida un vendedor ambulante. Y, si realmente se me quiere conocer, así es como yo me veo a mí mismo. Vendo canciones de puerta en puerta, de ciudad en ciudad. Vendo melodías y palabras. Y, en mi opinión, en mi trabajo político vendo ideas. En el mundo comercial del que formo parte, también vendo ideas. Por eso me veo a mí mismo siguiendo una larga tradición familiar de vendedores”.

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El que habló en esa entrevista no fue el caballero de la Orden del Imperio Británico, sino Paul David Hewson -su nombre real-, ciudadano irlandés de 57 años y padre de cuatro hijos al que rara vez se le olvida el guion de su película.

Los 37 años de actividad ininterrumpida de U2 —que se presenta hoy y mañana en el Foro Sol como parte de su gira The Joshua Tree Tour 2017— demuestran que Bono ha sabido adaptarse a los tiempos.

No son pocos sus detractores. Liam Gallagher, ex vocalista de Oasis, ha dicho que prefiere “tragar mierda que escuchar a U2”. El novelista irlandés Adrian McKinty sostiene que es “un hipócrita” porque se pronuncia en contra de la injusticia social cuando “él es millonario y evade impuestos”.

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Un día leemos que se reunió con los líderes del G8; al siguiente, que anda enzarzado con su ex peluquero en los tribunales para recuperar un sombrero

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¿FILANTROPÍA VERDADERA?
Inconforme con su naturaleza pelirroja y su 1.68 metros de estatura, Bono se tiñe de negro el cabello y usa zapatos con plataforma para estar al nivel de quien es: el músico con mayor activismo político arriba y abajo del escenario.

Según el sitio especializado Look To The Stars, el dublinés ha apoyado a 40 fundaciones y 30 causas benéficas, ha escrito 239 artículos con enfoque social y ha participado en 17 videos con motivo altruista.

“Bono representa algo más que la mera práctica de la caridad; en realidad, su fama en este campo no tiene nada que ver con el gasto de su considerable fortuna en las necesidades de los pobres. Es, más bien, un abogado defensor de los desfavorecidos y, como tal, se ha convertido en un símbolo del carácter esencialmente benéfico de la élite rica de Occidente”, señala Browne.

El crítico de The Guardian, Terry Eagleton, asegura que Bono es cómplice de los banqueros y los neoconservadores. Algo que Browne define como “filantrocapitalismo”. En su libro explica a detalle el proceso que llevó a cabo U2 para evadir impuestos a través de paraísos fiscales. Bono siempre se jactó de su Irish pride y afirmaba públicamente que esa era la razón para tener su sede de negocios en Irlanda.

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Sin embargo, en 2006, justo cuando una ley fiscal de ese país fue derogada –y que les permitía pagar pocos impuestos– se mudaron a Holanda, donde los artistas sólo deben tributar el 5 por ciento de sus ingresos.

Cuando la prensa británica lo cuestionó por el cambio de dirección fiscal, respondió: “Lo que es realmente hipócrita es la idea de que no se pueden usar servicios financieros en Holanda”. Por entonces el grupo se encontraba en su Vertigo Tour, una de las giras más exitosas de la historia del rock, con ingresos que alcanzaron los 389 millones de dólares.

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Bono
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Amigo de polémicos personajes como George W. Bush –a quien comenzó a tratar a partir de 2005 a raíz de la serie de conciertos benéficos Live8, impulsados por Bob Geldof y por el G8–, el irlandés es un caso único en el medio del espectáculo: “como figura pública puede ser difícil de clasificar, dado que actúa en múltiples registros, incluso para los estándares de nuestra cultura de la celebridad, ajena a limitaciones y fronteras: un día, a lo que parece, leemos que se reunió con los líderes del G8; al siguiente, que anda enzarzado con su ex peluquero en los tribunales para recuperar un sombrero”, dice Browne.

RED, su fundación contra el sida, ha sido implicada en diversas irregularidades, aunque una de las más polémicas fue su alianza con Nestlé –firma que también patrocinó Live8–, la cual ha sido acusada por organizaciones civiles de África de explotar la epidemia de esa enfermedad para vender leche en polvo a madres seropositivas.

El Premio Nobel de la Paz 2017 se anuncia esta semana. Bono sigue siendo el favorito para más de uno.

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