AFTEROFFICE
culturas

Björk, la princesa islandesa del post-punk

La influencia de Björk no sólo se ha dejado sentir en la música de las tres últimas décadas; también ha abarcado aspectos tan distintos como la moda y la tecnología tanto en sus composiciones, presentaciones y vestuario.
María Eugenia Sevilla
30 marzo 2017 23:51 Última actualización 31 marzo 2017 5:5
Bjork

(Especial)

"Uno teme que Björk haya sido abducida por la alta cultura”. El crítico musical Diego A. Manrique externaba así, en un artículo que publicó en El País hace un par de años, su inquietud por el tránsito de la cantante y compositora islandesa a través de las geografías del arte.

Björrk Guoðmundsdóttir ( Reikiavik, 1965) era objeto entonces de una retrospectiva en el Moma de Nueva York. La revisión de 20 años de obra reveló a una artista que asumió ese espíritu de la época que Omar Calabrese llamó neobarroco; su creación es omnívora, interdisciplinaria, ecléctica y, por su puesto, mediática.

Es este último rasgo el que la ha ubicado en el territorio del pop. Pero lo cierto es que para aquel 2015, la artista llevaba tiempo de alejarse de las canciones de estructura predecible, de evitar las melodías pegajosas y las combinaciones instrumentales ordinarias, para experimentar con texturas sonoras y armonías disonantes que heredó de su origen en la escena postpunk europea.

El país donde no hay hormigas
Bjórk creció con su madre en una comuna hippie en Islandia. Desde los 6 años asistió al conservatorio, donde aprendió solfeo, flauta y, a los 15, se graduó en piano clásico.

Pero su canto siempre fue espontáneo: “Usaba mi voz para pensar, como los budistas con sus cantos ceremoniales... Me encantaba cantar en el viento, la nieve, la lava. Yo, contra los elementos”, dijo en una entrevista con el periodista Serge Simonart.

Su primer disco, a los 11
era 1976 cuando grabó I love to love, de Tina Charles. Sus profesores de piano quedaron tan sorprendidos que enviaron el casette a la radio, lo que despertó el interés de una disquera que contactó a su madre para grabarun disco, Björk (1977).

Princesa postpunk
En 1979 formó Exodus, luego cantó en Jam 80 y en 1981 formó Tappi Tíkarras, una banda que se presentaba en bares y grabó un solo LP, Miranda, en 1983. De inmediato se integró a KUKL (hechicero, en islandés), grupo de rock oscuro con tintes de punk y jazz, que produjo dos discos antes de desintegrarse en 1986; ese año, la vocalista dio a luz a su hijo Sindri y se sumó a The Sugarcubes, que con cuatro álbumes, subsistió hasta 1992, y la consagró como figura de culto de la escena que en los 90 se llamó alternativa.

1
 

 

Bjork


Intellectual pop star
Björk se lanzó como solista en 1993 con el álbum Debut que compuso con residencia en Londres.

Era una producción de pop electrónico en la que incorporó flautas, arpa, piano y arreglos de cuerdas. A lo largo de sus siete discos posteriores (One Little Indian Records), la propuesta fue cediendo lugar a una experimentación sonora que abreva de la música académica contemporánea y el jazz, con melodías cada vez más distendidas; un sello que ha sido calificado como “intelectual” y que la ha mantenido fuera del mainstream (no ha ganado uno de los 14 Grammys a los que ha estado nominada, aunque se ha llevado preseas como los Brit y los MTV Music Awards).

Sus dos últimos discos, Biophilia (2011) y Vulnicura (2015) comparten las etiquetas avant-garde, ambient y sí, clásica.

Paletas sonoras
La formación conservatoriana de Björk se revela en su gusto por una instrumentación que se ha sofisticado de manera progresiva, al incoporar elementos como celesta, órgano, arpa de gravedad, bobina
de Tesla, e incluso crear instrumentos a modo. La exploración de timbres combinados -como su voz y el conjunto de cuerdas que se entrepiernan de forma minimalista en Vulnicura- es parte fundamental de sus composiciones.

Gameleste
En 2011 estrenó su nuevo juguete musical, creado ex profeso. Fue construido sobre una celesta en la que los elementos de acero fueron reemplazados por piezas de bronce afinadas y diseñadas para obtener un sonido de gamelan -un monumental instrumento de percusión indonesio-. El gameleste puede ser controlado mediante la tecnología MIDI, lo que permite ampliar sus posibilidades de ejecución al improvisar en vivo.

1
 

 

Bjork


Fashionismo conceptual
Los videos y visuales son parte intrínseca de cada uno de sus proyectos discográficos, en los que la creación de personajes ha contado con el trabajo de algunos de los más reconocidos diseñadores de moda y de vestuario: Jean Paul Gaultier, Iris van Herpen, Nikoline Liv Anderson o el macedonio Marjan Pejoski, autor del criticado vestido-cisne con el que asistió a la ceremonia del Oscar en 2001, por su participación en Dancer in the Dark, filme de Lars Von Trier que le mereció una Palma de Oro como Mejor Actriz.

Su proyecto educativo
Biophilia. La iniciativa, desarrollada por Björk, la ciudad de Reikiavik y la Universidad de Islandia en 2011, pretende que los niños entre 10 y 12 años descubran la creatividad como herramienta de investigación, mientras aprenden sobre música y ciencias naturales, a través de nuevas tecnologías.

Tras el concierto acústico que dio la noche del miércoles en el Auditorio Nacional con localidades agotadas Björk será el plato fuerte del Festival Ceremonia, que tendrá lugar mañana en el Centro Dinámico Pegaso, a las afueras de Toluca.

La exposición de realidad virtual Björk Digital, que se presenta hasta el 7 de mayo en el Foto Museo Cuatro Caminos de la CDMX, se montará del 19 de mayo al 11 de junio en Los Ángeles, donde la artista dará un show el 30 de mayo en el Walt Disney Concert Hall.