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CULTURAS

Bernard Plossu, invitación al viaje

El trabajo del fotógrafo francés Bernard Plossu, compuesto por más de 100 imágenes, se presentará en una exposición que abrirá mañana y permanecerá hasta el 4 de enero de 2015, en el Museo de Arte Moderno, con auspicio de Fundación Televisa.
Alfonso Meza
27 agosto 2014 1:40 Última actualización 27 agosto 2014 5:0
fotografías Bernard Plossu

fotografías Bernard Plossu

Para el fotógrafo francés Bernard Plossu (Vietnam, 1945), el camino es la única metáfora del viaje. Así lo declaró en más de una ocasión y así lo demuestran las más de 100 imágenes que componen ¡Vámonos! Bernard Plossu en México, primera muestra individual que presenta en el país.

Figura de culto, Plossu es un artista emblemático de la contracultura de los años 60, 70 y 80. Durante ese periodo se vinculó con México a través de cuatro visitas incrustadas en un andar incesante alrededor del mundo, por el que ha sido descrito como un fotógrafo errante.

Su trabajo está colmado de símbolos que aluden al movimiento: el autobús, las nubes, los caminos son una invitación al viaje, como el título mismo de la muestra. Es esa naturaleza lo que permea el orden cronológico de la exhibición que abrirá mañana y permanecerá hasta el 4 de enero de 2015, en el Museo de Arte Moderno, con auspicio de Fundación Televisa.

“Quizá por eso se aprecia en ella un tono más documental y al mismo tiempo más íntimo. Se trata de un relato de vida ilustrado en fotografías”, puntualiza Salvador Albiñana, curador.

Con una remarcada influencia de cineastas como Francois Truffaut, Michelangelo Antonioni, Jean-Luc Godard o Roberto Rosellini, Plossu es fanático de retratar lugares indiferenciados. Sus instantáneas carecen de título y fecha porque su labor, acota Albiñana, no es colonialista. “Los lugares anodinos son importantísimos para él. Es allí donde mejor fluye y transcurre la vida. Él se aleja de la fotografía tradicional y parte de los momentos hechos de la nada, de instantes no decisivos que invitan al público a añadirle un sentido propio”.

Tampoco tiene respeto por la solemnidad técnica, añade el comisario. “Continuamente empleaba cámaras desechables o de juguete porque de esta forma reivindicaba el valor de las cámaras pequeñas. Y también por esto hay fotografías barridas o en algunas fuerza la luz. En sus fotografías no había un guión previo”.

En esta época de sobresaturación visual, Albiñana pondera el valor de la creación de Plossu porque obliga a ser mirada con calma. “Cada vez nos vemos más asediados por las imágenes. Estas fotografías son un tanto melancólicas porque obligan a los asistentes a ponerles atención. Es necesario, para verlas, aprender a mirar”.