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Barcelona, la fábrica de sueños del futbol para niños en África

Después de Dubái, Estambul o Sao Paulo, el todopoderoso Barcelona inició su proyecto en el país más poblado del continente africano (Nigeria), donde espera detectar a futuras estrellas del planeta futbol.
AFP
25 diciembre 2016 17:1 Última actualización 25 diciembre 2016 17:12
La elección de Nigeria no es casual, con 180 millones de personas y el futbol como una auténtica religión. (AFP)

La elección de Nigeria no es casual, con 180 millones de personas y el futbol como una auténtica religión. (AFP)

¡Un día, seguro que jugaré en el Barcelona!". Con las zapatillas gastadas, el pequeño Yacub golpea el balón con rabia: a sus 12 años acaba de entrar en la nueva escuela del FC Barcelona en Lagos, donde espera demostrar todo su talento.

Los contenedores con las camisetas azulgranas no habían llegado todavía a la capital económica de Nigeria, pero para Yacub y para centenares de niños nigerianos el sueño ya estaba en marcha.

Después de Dubái, Estambul o Sao Paulo, el todopoderoso Barcelona inició su proyecto en el país más poblado del continente africano, donde espera detectar a futuras estrellas del planeta futbol.

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Nigeria. (AFP)

La primera "FCB Escola" del África subsahariana, que empezó a andar a principios de noviembre, acoge ya cada semana a más de 400 jóvenes de entre 6 y 18 años.

Sobre el césped del Tesla Balogum Stadium, en el corazón de un barrio popular de Lagos, los pequeños futbolistas encadenan regates y disparos ante la mirada de los entrenadores.

"¡Esto es una revolución para el futbol nigeriano!", se entusiasma el director de Blaugrana Sports International Limited, Leslie Oghomienor, que participó en la creación de esta escuela. Enamorado del Barsa, muestra orgulloso su carnet de miembro del club "desde hace más de 10 años".

La mayor parte de los nigerianos que desarrollan su carrera en el extranjero aprendieron a jugar al futbol en la calle. El país cuenta con centenares de escuelas de este deporte, pero sólo un puñado de ellas ofrece una auténtica formación profesional.

La construcción de infraestructuras adaptadas y, sobre todo, los métodos de entrenamiento de los jóvenes son desafíos de primer orden, cuando se cuenta con una mayoría de técnicos amateur.

El estadio cedido por el Estado de Lagos no es ningún lujo, con sus paredes en estado mejorable y su viejo césped recientemente reemplazado por hierba sintética. "Un bonito desafío se nos presenta", asegura ilusionado el joven director técnico Bernat Villa Górriz.

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(AFP)

NO TODOS IRÁN A EUROPA
Se ríe cuando le preguntan si ya ha encontrado el 'futuro Messi': "De aquí a unos años descubriremos quizás a un nuevo talento para la Liga española".

Pero "primero estamos aquí para transmitir nuestra filosofía del fútbol, nuestros valores de humildad y de respeto", asegura este español de 23 años.

"Todos no irán a jugar a Europa, pero esperamos también poder mejorar el nivel de la selección o de la liga nigeriana", estima Leslie Oghomienor. Nigeria falló en su intento de clasificarse para la Copa de África de Naciones de 2017, después de un fracaso similar en 2012.

El Barsa y otros grandes clubes europeos han entendido desde hace años los beneficios de exportar su marca a los cinco continentes, creando viveros de talentos y mercados para vender su imagen.

GRAN MERCADO
La elección de Nigeria no es casual, con 180 millones de personas y el futbol como una auténtica religión.

El París Saint-Germain también se ha fijado en el potencial de este gigante africano, aunque todavía no tiene pensado abrir una escuela. Lo que sí han hecho los franceses es firmar acuerdos con empresas y organizar una concentración de tres días en Lagos, para elegir a los mejores, que seguirán una formación en París en junio de 2017.

El pasado mes de septiembre, las pruebas de selección para entrar en la escuela del Barcelona atrajeron a más de mil 500 jóvenes.

Además de talento con el balón había que tener la manera de pagar una inscripción anual de unos mil euros, una suma muy importante en Nigeria.

Johnson Gbenga, de 12 años, estuvo a punto de ver esfumarse su sueño. Sus padres, que viven en Badagry, un suburbio lejos de Lagos, tuvieron que pedir dinero prestado a sus vecinos.

"Comprendieron que no hay nada más importante que el fútbol", afirma tímidamente este muchacho, que tiene tres horas de autocar antes de llegar a cada entrenamiento. "El Barsa me hace soñar desde niño", reconoce.