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culturas

México, acechado por la banalidad del mal

El escritor mexicano Alberto Ruy Sánchez señala que el Holocausto y Ayotzinapa son casos en donde se encuentra con lo que la escritora Hannah Arendt llamó "la banalidad del mal", que se define así: cuando un hombre se niega a reflexionar, puede cometer daños irreversibles de manera inconsciente. El escritor alumbra sobre el fenómeno de la violencia en México.
Eduardo Bautista
25 enero 2015 21:52 Última actualización 26 enero 2015 12:20
La banalidad del mal comienza, en el caso de la narcoviolencia, en el momento en que toda una sociedad considera aceptable el beneficio económico del narco. (Archivo Cuartoscuro)

La banalidad del mal comienza, en el caso de la narcoviolencia, en el momento en que toda una sociedad considera aceptable el beneficio económico del narco. (Archivo Cuartoscuro)

Cuando le preguntaron al teniente nazi Adolf Eichmann por qué había sido cómplice del Holocausto (del que se conmemoran 70 años), contestó que sólo seguía órdenes. Las pruebas determinaron que no estaba loco, no sintió culpa y murió creyendo que había hecho lo correcto.

Con proporciones guardadas, el caso Ayotzinapa (y otros muchos en México) es similar: los policías, militares y sicarios que participaron en el asesinato de los 43 estudiantes sólo acataron órdenes. Así lo confesaron. Mataron porque era su trabajo.

El escritor mexicano Alberto Ruy Sánchez señala que en ambos casos se encuentra lo que la escritora Hannah Arendt llamó “la banalidad del mal”, que se define así: cuando un hombre se niega a reflexionar, puede cometer daños irreversibles de manera inconsciente.

___¿Cómo aterrizar “la banalidad” del mal en la realidad mexicana, que desde 2006 contabiliza 150 mil muertos y 23 mil desaparecidos?

___Arendt establece el “principio del mal radical” en su libro Los orígenes del totalitarismo.Pero después de asistir al juicio de Eichmann en Israel (para el New Yorker), se da cuenta de que ese concepto no aplica para este alemán que tiene un problema fundamental: se niega a reflexionar. Ahí comienza la banalidad del mal, al considerar que la reflexión y el pensamiento son superfluos. Y eso se aplica a múltiples situaciones, desde crímenes pequeños hasta crímenes contra la humanidad.

La banalidad del mal comienza, en el caso de la narcoviolencia, en el momento en que toda una sociedad considera aceptable el beneficio económico del narco. El cuerpo policial que acepta un caso Iguala, que dice “no hago nada porque seguía órdenes”, está ejerciendo la banalidad del mal.

___¿En qué otras situaciones se observar este agente del mal?

___Cuando tenemos una casta de gobernantes que considera al bienestar económico como una prioridad, y que ninguna otra cosa puede ser considerada, estamos asistiendo a la banalidad del mal. Piketty ya explicó cómo el supuesto progreso económico de una sociedad lleva a una disparidad social mayor...

___¿La modernidad económica es detonante de la banalidad del mal?

___El pensamiento moderno tiene a la economía como centro y explicación final de la vida, como un nuevo Dios que lo justifica todo. Cuando Felipe Calderón se niega a juzgar al Gober Precioso para poder tener los votos del PAN en una reforma fiscal que de todas formas abortó, está ejerciendo la banalidad del mal. Cuando un partido político como el PRD hace que gente con tantas responsabilidades pueda abandonarla a mitad del camino para avanzar en su poder político-económico, está ejerciendo la banalidad del mal. Cuando se le niega a la población la posibilidad de reflexionar que está vinculada a los libros y a la lectura, se está ejerciendo la banalidad del mal.

___¿Qué hacer para que el mal no venza a la razón?

___Tener la valentía de pensar que el bienestar económico no lo es todo. Saber que la clase política no tiene frenos. Asumir que es normal el poder desenfrenado o ver a la democracia como mercadotecnia es ejercer la banalidad del mal.

Arendt nos enseñó que no es indispensable tener malas intenciones para ejercer el mal, porque muchas veces éste se lleva a cabo en nombre de principios supuestamente positivos, como la democracia, sin tener conciencia de que ésta comienza con la autorregulación, con el proceso de control.

No se necesita tener una ideología asesina para tolerar el sistema político que nos lleva a Ayotzinapa. México está al borde de la banalidad del mal. Todos los actos sociales en los que nos negamos a pensar, nos ponen en situación de ser susceptibles. Es un problema de todos los poderes, incluyendo los que protestan contra el poder. Hay muchos políticos que sólo alientan a gritar eslóganes vacíos, a creer que si Peña Nieto renuncia todo se va a solucionar. ¿Pero de qué sirve si quien lo sustituya sigue alentando a no pensar?

___¿Qué papel juega la ética en este proceso?

___El mercado establece su propia ética, que es la del dinero como fin absoluto. Vivimos en una ética pervertida, o como estableció Arendt: en una ética concebida como instrumento. La banalidad del mal está en todas partes, en la humanidad. Pero en México vivimos un momento de exacerbación por negarnos a pensar.

___¿Qué pasa cuando un sicario mata para comer y mantener a su familia?

___Hay que rebelarse contra el mal cotidianamente. Porque si para salvar la vida desencadenas la muerte, ahí hay un problema. Recordemos lo que dijo Alberto Manguel: “el que piense que es más importante comer que leer, está asumiendo una concepción reducida del ser humano”.

___¿Qué tan importante es analizar, desde un ángulo cultural mucho más extenso, la vorágine de barbarie que vive México?

___No vamos a avanzar si repetimos lo que todos dicen. Tenemos que indignarnos, pero también hay que reflexionar, entender que no hay buenos ni malos. Octavio Paz decía que la poesía salva porque ayuda a reconocernos como humanos integrales. Si hubiera más poesía en la piel de la gente y más pensamiento sobre todas las dimensiones de la vida, tal vez ya estaríamos encontrando soluciones.