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Aventura tabasqueña

Tirolesa, rapel, senderismo y camping se pueden practicar en este oasis del sureste mexicano. "Es agua con azufre que proviene de una caverna, es termal y muy curativa", dice Carlos Zapata, el guía de turistas.
Notimex
10 mayo 2016 23:3 Última actualización 11 mayo 2016 5:0
En el interior de la cascada se alberga la Cueva Villa Luz, hábitat de la sardina ciega. (Especial)

En el interior de la cascada se alberga la Cueva Villa Luz, hábitat de la sardina ciega. (Especial)

A tres kilómetros del pueblo mágico de Tapijulapa se encuentra el Parque Natural Villa Luz, balneario de aguas sulfurosas, cuyo mayor atractivo son sus cascadas tras un recorrido por las profundidades de la selva.

En el inicio del camino, un letrero de color rojo avisa sobre los costos: los adultos pagan 25 pesos y los niños 15. La filmación y toma de fotos tiene un precio de 150 pesos, el campamento de 40.

También advierte sus reglas. Está prohibido introducir bebidas alcohólicas, realizar actos inmorales, bañar mascotas, rayar las paredes de las cascadas, extraer plantas y encender fogatas en áreas no permitidas.

Después de pasar por un puente colgante que cruza el río Oxolotán son, por lo menos, 20 minutos de senderismo a fin de disfrutar la diversa vegetación y fauna del lugar, como monos saraguatos, iguanas y aves de varios colores.

Antes de llegar, el guía de turistas propone lanzarse de la tirolesa como aventura extrema sobre el torrente, también conocido como el Río de la Sierra.

“De ida por el cable se recorren 180 metros y de regreso un total de 200”, explica Carlos Humberto Zapata, al resaltar que quienes lo hacen observan a detalle la Cascada de Villa Luz, de aproximadamente 70 metros de alto.

Para disfrutar la tirolesa que dura apenas unos segundos, los expertos colocan diversos accesorios de seguridad, como el arnés de cintura y piernas, casco, la polea de cable de acero y el mosquetón.

Existen varias formas de aventarse, una es la posición normal de feto, otra con las piernas abiertas y quién es más extremo, lo puede hacer hasta de cabeza.

Al mirar hacia abajo se observan unas lanchas estacionadas que están a disposición de quienes, con el apoyo de un guía, deseen hacer un paseo por el río para admirar su cauce.

Luego de la experiencia, unos metros adelante y tras subir varios escalones, se llega a unos pozos donde los visitantes pueden refrescarse al nadar y hacer rapel en cascada. Ahí, la caída de agua sólo mide unos 15 metros.

“Por lo regular, el rapel se hace en un lugar seco, pero lo atractivo aquí es en agua porque cae encima del cuerpo y lo relaja, es como un hidromasaje. Es agua con azufre que proviene de una caverna es termal y muy curativa”, destaca el guía.

En el interior de la cascada se alberga la Cueva Villa Luz, hábitat de la sardina ciega. La caída del agua en ese punto es de unos 38 metros de altura. “El rapel para principiantes los hará descender entre 4 y 5 minutos. A los expertos les toma uno”, agrega Zapata.

También se puede hacer camping. Dentro del Parque de Villa Luz se encuentra la casa museo del ex gobernador Tomás Garrido Canabal, que contiene una colección de piezas arqueológicas zoques y artesanías de la región.

Al concluir la travesía, el visitante tiene la opción de caminar por Tapijulapa, pintoresca población de calles empedradas, casas blancas y techos de teja roja con macetas en las fachadas. En 2010 fue declarada Pueblo mágico por parte de la Secretaría de Turismo del Gobierno Federal.

Tiene casi 3 mil habitantes y en ésta se pueden conocer los talleres artesanales de mimbre, fibra vegetal que se obtiene de un arbusto. Se teje y con ella se crean diversas figuras como lámparas, sombreros, animales, bolsas, fruteros, servilleteros, aretes y hasta una sala completa.