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Aventura al estilo vaquero

¿Qué le parecería cabalgar por las orillas de las barrancas, avanzar por los arroyos, refrescarse en sus aguas y comer junto a la fogata? Todo esto, además, mientras observa los paisajes más espectaculares de Guanajuato.
Perla Oropeza
29 julio 2015 21:54 Última actualización 30 julio 2015 5:0
Es el sitio ideal para iniciar una aventura a caballo. Y ésta es la especialidad de Coyote Canyon Adventures. (Cortesía)

Es el sitio ideal para iniciar una aventura a caballo. Y ésta es la especialidad de Coyote Canyon Adventures. (Cortesía)

Para estas vacaciones, ¿qué le parecería cabalgar por las orillas de las barrancas, avanzar por los arroyos, refrescarse en sus aguas y comer junto a la fogata? Todo esto, además, mientras observa los paisajes más espectaculares de Guanajuato.

Sólo debe llegar a San Miguel de Allende. A 35 kilómetros de la ciudad se ubican ranchos ganaderos muy tradicionales, por los que atraviesa la principal cañada del estado.

Es el sitio ideal para iniciar una aventura a caballo. Y ésta es la especialidad de Coyote Canyon Adventures, una empresa mexicana con 15 años en operación que ofrece diferentes recorridos, con duración desde cinco horas hasta una semana completa.

En todos los casos se lleva a los excursionistas desde San Miguel a la zona rural, donde la experiencia comienza con un desayuno en la casa de doña Beatriz, con queso ranchero fresco y tortillas al comal, y una visita a los corrales del rancho, donde hay cerdos, gallinas, borregos y chivos.

Después inicia la cabalgata. “Son caballos muy mansos y fáciles de manejar; los niños de 12 años en adelante pueden ir solos. Los más pequeños tienen un arnés para que no se caigan y aparte van con un guía profesional. Nos han acompañado personas de hasta 83 años”, dice Rodrigo Landeros, creador y director de la compañía.

“Se desciende durante 30 a 40 minutos hasta llegar al fondo de la cañada, y luego comenzamos a cabalgar por todo el arroyo y lo vamos cruzando. Llegamos a una comunidad rural en la boca de la cañada donde hay ruinas de una capilla virreinal y después subimos a un mirador de donde hay una santa cruz y ahí se observa toda la zona del Bajío, los cerros de Guanajuato, la presa de Allende debajo de nosotros”.

La cabalgata prosigue hasta llegar a lo más profundo de la cañada, donde se puede realizar una caminata para buscar cuarzos o nadar en el arroyo, que es de agua de manantial. Los rancheros preparan la comida sobre la fogata y están dispuestos a dar clases de lazo.
De regreso, se avanza por las orillas de las barrancas, donde es posible hacer el descenso a rappel o seguir a caballo hasta al rancho.

De acuerdo con Landeros, la empresa también realiza vuelos en globo, que se pueden contratar cualquier día de la semana, así como tours arqueológicos muy especializados, principalmente a Cañada de la Virgen, donde el visitante es acompañado por un arqueólogo o antropólogo y no por un guía de turistas.

“También tenemos tours en cuatrimotos, bicicleta de montaña, caminata. Y todos los combinamos con los mejores hoteles y restaurantes, ya que tenemos convenios con ellos para ofrecer paquetes integrales”, añade.

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Precios

Cabalgata medio día: 1,200 pesos por persona. Incluye transporte, guía, caballos y comida. Cinco horas ida y vuelta desde San Miguel de Allende; de ellas dos horas de montar a caballo

Día entero: 1,950 pesos

Acampando: 2,600 pesos

Tours de tirolesa: Siete tirolesas y un puente colgante: 750 pesos

Vuelo en globo: 2,200 pesos.

Recorrido de una hora, desayuno, transporte y certificado

Tour arqueológico Cañada de la Virgen: 750 pesos; incluye comida

Paseo en globo

Rodrigo Landeros: amor por San Miguel
Bastaron unos días de vacaciones en San Miguel de Allende, para que Rodrigo Landeros se enamorara del lugar y junto con su esposa decidiera quedarse a vivir ahí. Originario de Matamoros, Tamaulipas, se encontraba radicando en Texas.

“En ese entonces trabajaba como retratista, pintor de trabajos en óleo, en lápiz, retratos familiares y tenía suficiente dinero guardado para venirnos y no preocuparnos en unos meses. Después una amiga nos invitó a un lugar muy especial, el sitio arqueológico de Cañada de la Virgen, que en ese entonces no estaba expuesto. Los arqueólogos habían empezado el trabajo de excavación, pero era domingo y no había nadie, así que pasamos el día ahí caminando, haciendo un picnic y las mujeres haciendo yoga arriba de las pirámides”, recuerda.

“Vi a un señor a caballo, vaquero tradicional, y nos saludamos y le pregunté si ahí podría alguien rentar caballos. Dijo que cualquier día podría prestarlos. Y así ocurrió meses después. Los muchachos del rancho no entendían por qué se nos hacía bonito el lugar. Y cuando les propuse llevar gente para dar paseos, preguntaron: ‘¿Y a poco crees que la gente pagaría por esto?’”.

Posteriormente llevó a un grupo de cuatro amigos para hacer la prueba y tomar fotos. No tenía teléfono por lo que hizo un buzón de cartón con las fotos anunciando la excursión, que decía que si estaba interesado dejaran su nombre y teléfono, y ellos les llamaban; puso seis o siete buzoncitos por todo el pueblo.

“Al primer día chequé los buzones y nada; al siguiente día, y nada. Al sexto día encuentro un papelito y hago mi primera llamada. Así conseguimos a nuestro primer grupo hace 15 años. Fue en 2000, un año después de haber llegado a vivir a San Miguel”, dice.

Para más información:
www.coyotecanyonadventures.com

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Diversión

Tours arqueológicos muy especializados, principalmente a Cañada de la Virgen, donde el visitante es acompañado por un arqueólogo o antropólogo y no por un guía de turistas.

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