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Aumentan las pujas; no crecen las subastadoras

Aunque el mercado mexicano del arte aún no es tan grande como el de Francia o Estados Unidos, en los últimos 15 años se ha registrado un incremento en el número de subastas, según reportes de Casa Morton y Casa Rafael Matos. 
José María Velasco, "Valle de México desde el Cerro de Santa Isabel", se vendió en $14,202,319, el 31 de mayo de 2007. (Cortesía)

"Valle de México desde el Cerro de Santa Isabel" es la obra más cara que se ha vendido en el país. (FOTO: Cortesía de Casa Morton).

En mayo pasado, en el Club Naval Norte, muy cerca de la residencia oficial de Los Pinos, Casa de Subastas Morton vendió cinco lienzos de artistas mexicanos en casi 10 millones de pesos. Eran obras de Joaquín Clausell, Pedro Coronel, Luis Nishizawa, Remedios Varo y Manuel Felguérez. Ofrecerlas hubiese sido improbable hace 20 años, cuando las pujas en México eran materia desconocida. Desde hace 15 años el negocio ha registrado un crecimiento de hasta el 50 por ciento, coinciden en el dato duro Casa Morton y Casa Rafael Matos, las dos subastadoras más grandes del país.

Sin embargo, el apogeo de este mercado no ha propiciado la creación de nuevas subastadoras. Puede agregarse Casa Gimau, en Monterrey. Matos asegura que, a diferencia de hace 20 años, los compradores de hoy pertenecen marcadamente a una élite socioeconómica.

Organizaciones como Oxfam y Ocuppy Wall Street revelan que el 1% de la población mundial controla las grandes transacciones económicas internacionales. “Y cuando esas pocas manos ya no saben en qué gastar su dinero, se vuelcan al arte”, sostiene Matos.

En los 90, Morton organizaba 25 subastas anuales. Hoy lleva a cabo hasta 88; 40 especializadas y 48 de arte decorativo cada sábado del año, refiere Vivian Gorinstein, gerente del departamento de arte moderno y contemporáneo de la casa. Casa Rafael Matos realizaba tres subastas anuales en 2000; ahora organiza seis.

Gorinstein explica que la crisis financiera mundial de 2008 fue un momento decisivo para el negocio. Dice que muchos multimillonarios perdieron parte de su fortuna y tuvieron que vender sus colecciones. Pero también hubo otros interesados en adquirirlas. Empresarios que, lejos de quebrar, engrosaron sus carteras. “Difícilmente en estos tiempos una obra de arte se devalúa”, comenta.

Las empresas subastadoras viven un idilio a nivel internacional. El año pasado ganaron 57 mil millones de dólares; un récord histórico, según la Fundación Europea de Bellas Artes. Sotheby’s y Christie’s dominan el mercado. Juntas controlan el 42 por ciento de las pujas en el mundo, de acuerdo con Bloomberg.

Matos Moctezuma recuerda que en los años 80 su galería le vendía obras a maestros de la UNAM, profesionistas y ejecutivos privados. Hoy esa situación es imposible. “Para que existan más subastadoras tienen que cumplirse dos cosas: que el nivel cultural de la sociedad se incremente y que mejore el ingreso del segmento de la población que antes nos compraba”.

Casa Morton oferta hasta 250 piezas en cada puja. Cada año, señala Gorinstein, la firma crece entre 10 y 15 por ciento. Su dueño, Luis López Morton, asegura que el negocio ha madurado. Por eso dice que es necesario establecer nuevas reglas con la Secretaría de Hacienda. Desde hace unos meses existen pláticas entre la empresa y la senadora priista Blanca Alcalá.

“La empresa debe reportar a la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHCP las ventas mayores a 320 mil pesos. Queremos subir ese umbral porque tenemos ventas muy repetitivas con los mismos clientes. Hay mucha gente que compra con nosotros para revender”, refiere López Morton.

Como en el resto del mundo, en México los precios de las obras se han disparado. Alejandro Santiago y Luis Nishizawa han duplicado su valor. En 2011, un lienzo de Santiago se vendió en casi 74 mil pesos; en 2014 una pieza muy parecida a aquella alcanzó 295 mil pesos. Lo mismo sucedió con un Valle de México de Luis Nishizawa, que en 2013 se vendió en 455 mil pesos. En mayo pasado logró salir en 887 mil.

López Morton conoce el mundo del arte desde sus entrañas. Afirma que cada vez hay más gente que prefiere vender sus obras en México que en Nueva York. Asegura que su empresa se ha ganado la confianza de muchos clientes, quienes antes ignoraban la dinámica de una puja.

Matos Moctezuma fue fundador, en 1986, de la primera subastadora mexicana. Se llamaba Difusora Mexicana de Arte. Estaba integrada por la Galería de Arte Mexicano, las galerías López Quiroga, OMR y Rafael Matos. Un lienzo de María Izquierdo –recuerda– se cotizaba en 90 mil pesos; un precio altísimo en aquel tiempo.

La entrada en vigor en 2013 de la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones de Procedencia Ilícita –agrega– ha generado grandes trabas burocráticas para las subastadoras. “Hoy debemos reportar todas nuestras ventas altas. Son vaciladas del gobierno. No entienden que los que venden droga no compran arte”.

Matos sostiene que el mercado mexicano del arte es “inestable, pequeño y poco consolidado” si se compara con las camadas de artistas que han nacido en esta tierra. Rufino Tamayo y Diego Rivera aún no tienen las subastas que se merecen.


LAS 5 OBRAS MÁS CARAS 

Casa de Subastas Morton proporciona un listado de las cinco piezas más caras que ha subastado en la última década. 

1
"Valle de México desde el Cerro de Santa Isabel", José María Velasco

$14,202,319.
31 de mayo de 2007.

José María Velasco

   

2
"Pila de sombreros", Rufino Tamayo  

$8,870,400.
17 de mayo de 2012.

Rufino Tamayo

    

3
"Tehuana", Diego Rivera  

$6,776,000.
10 de noviembre de 2011.

Diego Rivera

    

4
"Alegoría de México: los Productos Naturales", Raúl Anguiano   

$6,160,000.
15 de noviembre de 2011.

Raúl Anguiano

    

5
Sin título, David Alfaro Siqueiros  

$5,913,600
15 de noviembre de 2011

David Alfaro Siqueiros