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Ataque explosivo, la clave en el Clásico Mundial

El poder ofensivo de los peloteros de Venezuela, República Dominicana y Puerto Rico será clave para conseguir el pase a la Ronda de Campeonato del Clásico Mundial de Beisbol.
Alain Arenas
15 marzo 2017 22:11 Última actualización 16 marzo 2017 5:0
Miguel Cabrera, Robinson Canó y Carlos Correa son los tres peloteros más representativos de sus Selecciones. (Ismael Ángeles)

Miguel Cabrera, Robinson Canó y Carlos Correa son los tres peloteros más representativos de sus Selecciones. (Ismael Ángeles)

La segunda ronda del Clásico Mundial de Beisbol en el Grupo F enfrenta a tres de los mejores bateadores del mundo. Miguel Cabrera (Venezuela), Robinson Canó (República Dominicana) y Carlos Correa (Puerto Rico) son los tres peloteros más representativos de sus Selecciones, a las que buscarán impulsar a la semifinal del certamen.

Cabrera nació en Maracay, población ubicada a 104 kilómetros al Este de Caracas, capital de Venezuela. José, su padre, jugó en las Ligas Menores del Reales de Kansas City, mientras que Gregoria, su madre, fue jugadora de softbol durante 14 años, de acuerdo a una historia publicada en 2013 por el diario venezolano Líder en Deportes.

El pelotero firmó por 1.8 millones de dólares con el Marlines de Florida su primer contrato profesional cuando tenía 16 años, pero tuvo que esperar cuatro temporadas para hacer su debut con la organización. En su primera campaña conectó 12 jonrones, impulsó 62 carreras y registró 84 hits. Terminó su contrato de novato en 2006 y un año después fichó con Detroit, equipo en el que milita actualmente.

Con el Tigres se volvió estrella. Ganó dos veces el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana (2007 y 2008) y se adjudicó la triple corona de bateo en 2012, en la que marcó los mejores números de su carrera en cuadrangulares, carreras impulsadas y hits. El año pasado, pese a que su equipo no calificó a playoffs, sumó 38 jonrones y 108 carreras impulsadas.

“El secreto de Cabrera es su movimiento de bateo. Es corto, como el de un tipo con poco tonelaje, pero cuando conecta la pelota, la potencia de ésta es como si fuera la de un jugador de mucho peso. Le permite conservar la fuerza necesaria para conectar otros lanzamientos”, mencionó su exmánager en Detroit, Jim Leyland, en una nota publicada por ESPN la semana pasada.

Pero su desempeño dentro del terreno de juego contrastó con sus escándalos fuera de éste. En 2009 fue acusado por la policía de Chicago de estar ebrio y alterar el orden público con jugadores del Medias Blancas, un día antes de que jugara un partido de playoffs. Dos años después fue detenido en Florida por conducir bajo la influencia del alcohol. En septiembre de 2011 entró a un centro de rehabilitación en California, del que salió tres meses después. Hasta la fecha, el pelotero dice que dejó la bebida.

Para la presente edición del Clásico Mundial, el primera base –quien hoy se enfrentará con la novena venezolana a República Dominicana- pegó un cuadrangular en el partido de desempate contra Italia, que propició la clasificación de su equipo a la segunda ronda del torneo.

Al igual que Cabrera, Robinson Canó nació con sangre de pelotero. José, su padre, fue pitcher para el Astros de Houston en 1989, aunque éste disputó sólo seis encuentros en Las Mayores.

Robinson firmó con el Yanquis cuando era un adolescente, a los 18 años, y tardó cuatro temporadas en hacer su debut. Jugó nueve temporadas con la organización en la que ganó la Serie Mundial de 2009, registró 204 jonrones, 822 carreras impulsadas y 2 mil 210 imparables.

Antes de comenzar la temporada de 2013, la novena neoyorquina le ofreció un contrato por siete años y 175 millones de dólares. Lo rechazó y finalmente firmó con Seattle –novena en la que milita actualmente- un convenio por 10 años y 240 mdd.

La campaña pasada fue la mejor desde que llegó al Marineros, en cuadrangulares, carreras impulsadas, hits y carreras anotadas. Aunque en la presente edición del Clásico Mundial,no ha reflejado ese nivel. En cuatro juegos, incluido el del martes contra Puerto Rico, lleva dos imparables en 13 turnos al bat y no ha impulsado carreras.

Carlos Correa, la joven estrella del Astros de Houston y de la Selección puertorriqueña, sobrevivió, de acuerdo a una nota publicada en el portal de la MLB en 2015, al huracán George, que arrasó en 1998 su hogar en Barrio Velázquez, localidad ubicada a 103 kilómetros al sur de San Juan.

Tras la catástrofe tuvo que trabajar con su padre como pescador y carpintero por las mañanas para ayudar a su familia, mientras que en las tardes entrenaba en un improvisado campo de pelota de los alrededores de su población natal.

El jugador fue elegido en el Draft de 2012 por Houston y tres años después se estrenó como ligamayorista. Coincidió que desde su llegada la novena texana rompió seis campañas consecutivas con marca perdedora. En sus dos años como profesional se convirtió en el líder de carreras impulsadas y es el segundo más productivo en cuadrangulares e imparables del equipo.

Correa –quien participa en su primer Clásico Mundial- ha sido clave para que Puerto Rico esté invicto en el certamen. En 11 turnos al bat suma cinco hits y la misma cantidad de carreras impulsadas.

Los tres peloteros buscarán clasificar a su equipo a la fase final del torneo, algo que puertorriqueños y dominicanos lograron en 2013 y que los venezolanos hicieron en 2006.