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Así se creó el polémico anillo de Luis Barragán

Phoebe y Annette Stephens, empresarias mexicanas, comparten la historia detrás del anillo que crearon con los restos del arquitecto mexicano Luis Barragán.
Phoebe y Annette Stepehns fundaron, hace siete años, la firma de joyería mexicana que hoy es centro de polémica: Anndra Neen. (Especial)

Phoebe y Annette Stepehns fundaron, hace siete años, la firma de joyería mexicana que hoy es centro de polémica: Anndra Neen. (Especial)

Después de unas vacaciones en Japón, donde quedaron fascinadas por la limpieza estética del diseño nipón, las hermanas Phoebe y Annette Stepehns dieron un giro a sus vidas para fundar, hace siete años, una firma de joyería mexicana que hoy es centro de polémica: Anndra Neen.

Ninguna de las empresarias mexicanas es diseñadora de formación -Phoebe, de 38 años, estudió literatura, y Annette, de 31, actuación-, pero su negocio tiene ya 50 puntos de venta en ciudades como Nueva York, Tokio, Riad y Qatar. El instinto autodidacta les viene de familia: crecieron en un ambiente imbuido en el arte. Su abuela era la artista estadounidense Annette Nancarrow, quien llegó a México en 1936. Aquí vivió con su esposo, el reconocido compositor Conlon Nancarrow.

“Nuestra abuela era una mujer muy creativa, pintora, escultora, diseñadora... Fue amiga de los artistas de la época y estaba casada con un compositor avant garde. Ella vivió un tiempo de efervescencia en México, cuando todo se relacionaba: el arte, la arquitectura, la música”, recuerda Phoebe.

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ORFEBRERÍA MEXICANA

La montura de 'La propuesta', de Jill Magid, fue realizada en plata por el maestro Reyes Batalla Villa, en la colonia Juárez.

(Especial)

Nunca imaginó Annette Nancarrow que, décadas después, sus nietas tendrían en sus manos la cenizas de uno de los buenos amigos que le dio esta tierra, convertidas en un diamante, y mucho menos que serían ellas las encargadas de diseñar con la piedra en bruto un anillo que sería llevado -no sin causar una fuerte polémica-, al territorio del arte contemporáneo.

Por su abuela, cuentan, algo sabían de la vida de Luis Barragán cuando la artista estadounidense Jill Magid las contactó para encargarles la confección de la controversial pieza, titulada La propuesta, que se exhibe en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) desde el pasado 27 de abril. La obra forma parte de la exposición Una carta siempre llega a su destino. Los Archivos Barragán, que da cuenta de un proyecto inspirado en el legado del arquitecto mexicano, fallecido en 1988, y cuyos restos descansan -ahora en parte- en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, en Guadalajara.

“Mi abuela y Luis Barragán eran amigos; incluso lo vio antes de morir”, comenta Phoebe.

Annette Nancarrow vivió aquí 50 años (murió en Nueva York, en 1991). Estudió en la Academia de San Carlos y fue asistente de José Clemente Orozco para el mural Los cuatro jinetes del Apocalipsis, en el Templo de Jesús. Además de pintora, fue diseñadora de joyas. Incluso luce una de sus propias creaciones en el retrato que le pintó Orozco: un enorme collar de formas geométricas.

Sí, la abuela tenía estilo, reconocen las creadoras de la firma joyera que inició con una bolsa de jaula como emblema. Aquel collar plasmado en un lienzo fue su primera referencia del diseño de joyería.

El anillo de plata que sostiene el diamante con las cenizas de Luis Barragán fue hecho en México. Magid se lo encomendó a las hermanas Stephens, a quienes conoció en el espacio de trabajo que comparten en Nueva York, el complejo artístico NeueHouse, un sofisticado edificio de talleres artísticos.

Cuando Magid acordó con parte de la familia de Barragán exhumar las cenizas para hacer el diamante, su agente en México, Pamela Echeverría, de la galería Labor, le propuso que fuera la casa Anndra Neen la que hiciera la montura.

La artista les dio algunas recomendaciones: pidió que no fuera un clásico anillo de compromiso; “nada cursi”, dicen las empresarias.
“El foco era el diamante, una piedra irregular que originalmente vimos sólo en fotografías. Cuando lo tuvimos en nuestras manos, nos impresionó el color”, refiere Phoebe acerca de la piedra azul de 2.02 quilates, hecha con 525 gramos de las cenizas de Barragán por la casa suiza Algordanza AG.

“Somos una compañía que produce todo hecho a mano en México y nos encantó la idea de hacer el anillo aquí, con plata mexicana. Admiramos la obra de Barragán y como nuestra abuela era muy buena amiga de él, sentimos un lazo con su historia”, agrega Annette.

Fue el orfebre Reyes Batalla Villa -con quien han trabajado desde el inicio de la firma- quien moldeó el anillo en el taller que la casa tiene en la colonia Juárez de la CDMX.

“El maestro Reyes siempre había soñado con hacer alguna pieza que se exhibiera en un museo y gracias a este proyecto, lo consiguió”, comparte Annette.

Trabajar con una piedra preciosa elaborada con cenizas mortuorias no les representa un dilema ético, estético o artístico, aseguran. Por el contrario, consideran un hito en su carrera involucrarse en un proyecto “invaluable”. Dicen estar dispuestas a hacer piezas similares si sus clientas -entre quienes se encuentran Michelle Obama, Drew Barrymore y Cameron Diaz- lo solicitan.

“El concepto de este anillo va más allá de una joya. Al ser una ofrenda que Jill le hizo a Federica Zanco (directora de la Barragán Foundation de Suiza) a cambio de que el acervo de Barragán regrese a México, el valor del anillo no existe”, dice Phoebe.

Anndra Neen lanzará colección en julio, con piezas poco onerosas: de 75 a 950 dólares.