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culturas

Ashraf Fayadh: la poesía a las puertas de la decapitación

Ashraf Fayadh, condenado por criticar al gobierno de arabia saudita; no por apóstata. El poeta y refugiado palestino ofendió con su pluma y activismo al gobierno de Arabia Saudí y, por sus poemas, fue sentenciado a muerte por decapitación.
Myrna I. Martínez
21 enero 2016 21:50 Última actualización 22 enero 2016 5:0
El poeta de 35 años también es curador de arte y colaborador de la organización británica-saudí Edge of Arabia. (Especial)

El poeta de 35 años también es curador de arte y colaborador de la organización británica-saudí Edge of Arabia. (Especial)

El poeta y refugiado palestino Ashraf Fayadh ofendió con su pluma y activismo al gobierno de Arabia Saudí y, por sus poemas, fue sentenciado a muerte por decapitación.

Acusado de apostasía (abandono de la religión), el poeta de 35 años también es curador de arte y colaborador de la organización británica-saudí Edge of Arabia, con la que participó en la muestra Rhizoma, presentada en la Bienal de Venecia de 2013.

Su libro de poesía Instrucciones en el interior, publicado en 2008, es la razón oficial por la que fue juzgado y sentenciado a la pena capital el pasado 17 de noviembre. Según el diario El País, tenía 30 días para apelar, pero hasta el momento no se ha difundido más información sobre este caso que ha causado la indignación de Human Rights Watch, Amnistía Internacional y PEN International.

La semana pasada PEN realizó una protesta simultánea en más de 40 países. En el evento convocado en México por su presidenta entrante, Magali Tercero, se reunió a figuras como Elena Poniatowska, Alberto Ruy Sánchez, David Huerta y el poeta iraní Mohsen Emadi, entre otros.

Tercero coincide con algunas versiones difundidas en medios internacionales de la sentencia que se trató de “una venganza” por haber difundido un video en el que Fayadh capta a dos policías religiosos agrediendo a un hombre.

VERSOS, DIOS Y PETRÓLEO
Emadi
, exiliado en México, considera que los poemas no son apóstatas con Dios, pero sí con el gobierno Saudí, “que se siente Dios e intocable por su petróleo” y por su relación con Estados Unidos e Israel.

“Tenemos grandes poetas árabes con textos más duros que los de Fayadh. Uno de sus temas es el exilio, y ese destierro siempre tiene una dimensión política importante. En su libro muestra una poesía muy directa, muy luchadora”, dice el poeta iraní. “Está dirigiendo su lucha a un nivel político, en el que expresa que lo que importa es el crudo. Él juega con esta imagen del petróleo y de Dios, lo cual es duro para un país cuya concepción religiosa está basada en este combustible”.

LA CRUELDAD DE LA SHARIA
Arabia Saudí
basa sus leyes en una interpretación conservadora de la sharia, la ley islámica. Mariam Sada, posdoctorante del CIDE y coordinadora de la Semana Árabe en México, explica que el pensamiento islámico en ese país es salafista, de ultra derecha.

“Cuando la interpretación coránica de un país queda en manos de algunas personas con tendencias salafistas, no permite la interpretación en un contexto actual y tiene una ejecución extrema y se enfoca en cortar una mano si robas”, dice Sada. “La sharia protege los derechos básicos humanos, como el derecho a la vida, a la libertad, a la propiedad privada. En Arabia Saudita su práctica es peculiar, no se ha modificado, y su interpretación es muy antigua”.

Emadi piensa que en otros países del mundo árabe no hubieran sentenciado a muerte al poeta: “La libertad de expresión es vital para todo ser humano. Limitar el arte y la poesía es limitar el pensamiento, los sueños, el ser”.

El vía crucis de Ashraf Fayadh por cárceles y tribunales comenzó en agosto de 2013, cuando la policía religiosa lo apresó por hacer comentarios contra Mahoma, Dios y el gobierno.

Casi de inmediato fue liberado, pero en enero de 2014 fue acusado de blasfemia, de mantener relaciones con varias mujeres y de incitar a los jóvenes al ateísmo a través de su libro. Fue sentenciado a 800 latigazos y a cuatro años en prisión, pero su caso fue revisado y un juez de la Corte General lo condenó a muerte. La sentencia, explica el sitio Human Rights Watch, tiene que ser aprobada todavía por la Suprema Corte.

En caso de ser rectificada la sentencia, sólo el rey saudí Salman bin Abdulaziz Al-Saud podría perdonarle la vida. El mismo rey al que dos semanas después de aprobar la ejecución de 47 personas, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, le otorgó la Orden Mexicana del Águila Azteca.

LA CURA
Negarás la información
los recortes de prensa
los estudios de los expertos
como último grito de la moda
No abusarás del sueño
ni del celular
Te ejercitarás un poco
en la muerte
Te desharás de las fotografías
que conservas de tu infancia
de tu juventud, de tu miseria
de tu ex amor
de los cuentos de la abuela
y tus despedidas nocturnas
para ocuparte
de algunas supuestas virtudes
Utilizarás agua caliente al bañarte
y cada vez que te quites los zapatos
te lavarás los pies
Harás tuyas las experiencias
de quienes vendrán detrás de ti
Escribirás tu nombre al revés en el espejo
Comerás con la mano derecha
y dejarás el resto
para quienes merecen más que tú
tu boca empapada
de petróleo.

(Versión del francés de Rose Mary Espinosa. Cortesía de PEN Méxicopoética)