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Arturo Ripstein recibirá homenaje en el Festival de Cine de Venecia

El cineasta mexicano será homenajeado por sus 50 años de carrera. El evento se llevará a cabo el 10 de septiembre, antes de la proyección de su cinta "La calle de la amargura", que participa en la sección oficial del certamen, fuera de competencia.
Su última película, "La calle de la amargura", participa en la sección oficial del certamen, fuera de la competencia. (Cuartoscuro/Archivo)

Su última película, "La calle de la amargura", participa en la sección oficial del certamen, fuera de la competencia. (Cuartoscuro/Archivo)

El cineasta mexicano Arturo Ripstein (1943) recibirá un homenaje en el Festival Internacional de Cine de Venecia para celebrar sus 50 años de carrera, así lo anunció hoy la organización del certamen. El evento se llevará a cabo el próximo 10 de septiembre, antes de la proyección de su última película, La calle de la amargura, que participa en la sección oficial, fuera de la competencia.

Ripstein recibió ayer en la capital regiomontana la presea oficial del Festival Internacional de Cine de Monterrey (FIC), el Cabrito de Plata, como un homenaje a su trayectoria artística. En el evento destacó su más reciente filme La calle de la amargura, la cual señaló, terminó hace algunos días y formará parte de la 72 muestra de Cine de Venecia.

Refirió que su cinta es protagonizada por Patricia Reyes Spíndola, quien ha trabajado varios años en sus filmaciones. "Es una de las actrices con las que más he trabajado. Tenemos 13 películas juntos. Es un rato largo, ella comenzó su carrera prácticamente conmigo, cuando hacíamos el Castillo de la pureza, en 1972”.

Por otra parte, Arturo Ripstein resaltó la labor que realizan los festivales de cine en su promoción y exhibición para los proyectos cinematográficos, ya que son una de las plataformas de lanzamiento donde se dan a conocer e incluso exhibirlas en otros países. El cineasta refirió que a lo largo de su carrera cinematográfica se ha identificado más con los aspectos que exploran los claroscuros de la naturaleza humana.

"Mis compañeros cineastas de ese entonces me decían que la cámara era un fusil, pero yo siempre pensé que el cine comprometido era para la gente que le interesaba más hacer política que cine. A mí me gustaba contar cuentos, buscar las zonas obscuras del corazón. Me importa más conmover que convencer", dijo.