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Arte contra los escombros en Cuba

El clima de apertura comienza a generar nuevos espacios para el arte en la isla. Jorge Perugorría, artista plástico, actor, cineasta y promotor abrió su proyecto cultural: la Galería-Taller Gorría y ahora construye un hostal. Y esto platica en entrevista.
Vivian Núñez | corresponsal
05 marzo 2017 21:29 Última actualización 06 marzo 2017 5:0
El proyecto cultural de Perugorría, iniciado en noviembre del 2015, es símbolo de los nuevos tiempos. (Especial)

El proyecto cultural de Perugorría, iniciado en noviembre del 2015, es símbolo de los nuevos tiempos. (Especial)

LA HABANA,Cuba.- Al deprimido barrio de San Isidro, en La Habana Vieja, no han llegado aún los aires de renovación que imperan en otras zonas de la ciudad. Las fachadas de sus humildes casas no están pintadas, no se ven por ahí turistas ni artesanos.

Cuando se menciona a esta barriada, la mayoría de las personas la identifica con Alberto Yarini, El Rey, El Gallo de San Isidro, el más conocido chulo –proxeneta- cubano de todos los tiempos. Personaje central en películas, obras de teatro y libros, Yarini murió, fiel a su esencia, en un tiroteo con un “competidor”, el 22 de noviembre de 1910.

Pero hay un hueco, una luz en donde antes fue una panadería abandonada, donde se aprecian trabajos constructivos. En los altos del inmueble, que estaba amenazado de demolición, el actor, director de cine y artista plástico Jorge Perugorría abrió la Galería-Taller Gorría y ahora construye un hostal.

Su proyecto cultural, iniciado en noviembre del 2015, es símbolo de los nuevos tiempos: él compró la casa de los altos a su antiguo propietario y negoció con la Oficina del Historiador de La Habana el local de los bajos donde, con sus finanzas y esfuerzos, creó el espacio artístico.

“Esto no hubiera podido hacerlo sin las reformas de Raúl Castro”, admitió en conversación con El Financiero. Antes de estas transformaciones, la asociación entre un privado y una entidad estatal era impensable.

Hasta ahora no tiene ganancias económicas, pero sí espirituales. “Somos un proyecto que nos inserta en la comunidad, tratando de atraer a los vecinos al conocimiento y disfrute de las diferentes manifestaciones de la cultura”, dice Perugorría.

Cada dos meses, en su galería se muestran obras de jóvenes artistas plásticos cubanos, al tiempo que se realizan talleres con los niños y jóvenes del barrio, así como conciertos en la Plaza de la Ceiba, donde Perugorría y su gente corren con todos los gastos de audio y luces. “Es una utopía, pero una utopía posible”, comparte.

Está orgulloso de la respuesta de la gente del lugar, del interés de los niños cuando, guiados por prestigiosos arquitectos de la Oficina del Historiador, profundizan en el valor de las calles y edificios donde habitualmente juegan, estudian y viven.

Cuando el hostal de nueve habitaciones esté listo a fines de este año, el artista podrá utilizar parte de las ganancias en nuevos planes culturales, anticipa. Ya piensa en adquirir otro local cercano donde funcionarían una biblioteca, una sala de conciertos y una cafetería. “Sería algo similar a Fábrica de Arte Cubano (del músico X Alfonso)”, explica.
omnívoro de la creación

Desde su encarnación de Diego en Fresa y Chocolate, cinta de 1993 – y la única cubana nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera-, hasta la de Mario Conde, en Vientos de La Habana, de 2016, Perugorría ha transitado un largo camino por el cine.

Ha participado en 58 filmes de diferentes nacionalidades. Como realizador tiene en su haber cinco documentales y cuatro largometrajes de ficción, mientras que como artista plástico ha expuesto en España, Italia, Estados Unidos y Cuba.

Su último trabajo en el cine, en 2016, es su protagónico en la serie de Netflix Vientos de La Habana, basada en cuatro novelas de Leonardo Padura.

A pesar de que la serie no ha sido transmitida por la televisión estatal cubana, circula por toda la isla gracias al “paquete semanal”, iniciativa privada de distribución de materiales cinematográficos que es ilegal, pero tolerada.

“La película que antecedió al serial tuvo su estreno en diciembre pasado, en una función única, en el Festival de La Habana”, dice Perugorría, quien recuerda que a la conferencia de prensa con motivo de la premier, en la que estaban él y el escritor, no asistió ningún periodista.

“Es una cosa de locos”, admite, y añade que en los viajes que tanto él como Padura han realizado para promover la serie en diferentes países, las ruedas de prensa se efectúan a salas repletas.

En estos momentos, Perugorría preside el Festival de Cine de Gibara, el cual busca insertar en el circuito internacional de los eventos de este tipo. Para ello, dice, cuenta con sus amigos.

El concierto de inauguración de la edición de este año, el 15 de abril, correrá a cargo de Pablo Milanés, y el de clausura, el 21 del mismo mes, será protagonizado por Alexander Abreu y su orquesta Havana D´Primera, una de las más populares en la actualidad. Entre los invitados están el actor y realizador puertorriqueño Benicio del Toro y el español Imanol Arias.