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Arranca el Cervantino desde la libertad del arte

10 febrero 2014 4:11 Última actualización 09 octubre 2013 5:2

 [Una veintena de artistas visuales exponen sus obras en el XLI Festival Internacional / El Financiero]

 

Silvina Espinosa de los Monteros A partir de hoy, una veintena de artistas visuales de diversas generaciones expondrán sus obras como parte del XLI Festival Internacional Cervantino (FIC). Dentro del eje denominado “El arte de la libertad”, pinturas, esculturas, dibujos, instalaciones, performances y arte-objeto invadirán, entre otras sedes, el Museo del Pueblo, la Universidad de Guanajuato, el Museo Iconográfico del Quijote y las vallas de la Alhóndiga de Granaditas.  Con “El arte de la libertad”, los organizadores del FIC han buscado rendir homenaje a numerosos artistas del siglo XX que han enfrentado o padecido la violencia. El Financiero platica con cinco de ellos, creadores que han hallado en la novela gráfica, en la pintura o en la fotografía su medio de expresión.   Edgar Clement, exponente de la novela gráfica; Amaranta Galván, hija del prodigioso dibujante mexicano Melecio Galván, asesinado en Chalco, en 1982; Eduardo Cabrera, curador del Archivo Humberto Zendejas y fotógrafo de estrellas cinematográficas durante 60 años; el artista de la lente José Antonio Martínez; y el pintor veracruzano Nahum B. Zenil, quienes, junto con otros creadores presentes en el FIC, han aportado obras para la muestra colectiva que llevará por título: Daños colaterales. El trabajo de todos ellos posee, por cierto, vasos comunicantes, principalmente su carácter marginal. Ardiente realidadMelecio Galván  (Estado de México, 1945-1982) era un gran artista, casi desconocido. Su obra está provista de una importante crítica hacia el abuso del poder, la tortura, la pobreza y la injusticia. De ahí que en el FIC se presentarán un total de 30 piezas de su autoría, provenientes de las series “Militarismo y represión”, “Las amarantas” y “El niño y la televisión”. “Como el tema de la muestra son los daños colaterales –señala Amaranta Galván, quien resguarda el archivo de su padre–, la idea ha sido incluir dos vertientes abordadas por Melecio: el momento histórico que vive el país, donde pareciera que estamos huérfanos de fe; pero, también, obras sobre niños e ilustraciones para libros de texto: la ternura como respuesta y la creación de otros mundos posibles al margen de la violencia.” Para Amaranta Galván, el hecho de que parte del archivo de Melecio Galván esté presente en el contexto del FIC, abre la posibilidad de entrar en contacto con museos y organizaciones interesadas en difundir su obra en otros países. Sobre todo porque, sostiene, su obra conecta muy bien con los jóvenes y es absolutamente vigente, ya que entraña una crítica política y social muy fuerte:  “Si la obra de Melecio no se difunde y se queda al margen de las nuevas generaciones, es tanto como volverlo a asesinar.” A lo largo de los años, el Archivo Melecio Galván ha ido obteniendo algunos apoyos gubernamentales para hacer la catalogación, seriación y clasificación de la obra, pero sólo se logró, con apoyo del Fonca, registrar en imagen la mitad del acervo: 600 imágenes en diapositivas: “Tal como sucede con el archivo de Humberto Zendejas –comenta Galván–, la mayor parte de lo que se ha logrado ha sido en la medida de nuestras posibilidades y con recursos que van saliendo del bolsillo de la propia familia.”  En cajas de zapatos Puesto que en varias ediciones el FIC se ha dado a la tarea de apoyar el rescate de archivos como el del caricaturista El Chango García Cabral o el del fotógrafo Walter Reuter, eso podría pasar con el acervo de Humberto Zendejas. Fotógrafo nacido en el popular barrio de La Lagunilla, en la Ciudad de México, Zendejas fue un personaje ignorado por la fama y la mirada pública, pese a que durante 60 años registró la imagen de numerosas luminarias del mundo cinematográfico, no sólo mexicanas sino también extranjeras. Tal es el caso de su musa más célebre: Marilyn Monroe, a quien fotografió en una visita promocional a nuestro país el 22 de febrero de 1962. A decir de Eduardo Cabrera –curador del Archivo Humberto Zendejas–, de un total de cinco mil negativos, sólo se tiene conocimiento del diez por ciento:  “Existe un stock de 500 fotografías, que son su caballito de batalla, con personajes de la farándula de la década de los sesenta y setenta como María Félix, Cantinflas, La Tigresa, Margo Su, Elsa Aguirre; luchadores como Santo o Blue Demon; y extranjeros como Frank Sinatra, Gina Lollobrigida, Brigitte Bardot, Jean Moreau y  Roman Polansky.”  –¿Esos cinco mil negativos siguen en cajas de zapatos, en el que fuera el taller fotográfico de Humberto Zendejas en la colonia Doctores? –Sí, esperamos que con nuestra presencia en el FIC se genere una preocupación hacia el acervo por parte de instituciones abocadas a la conservación y restauración de archivos. Parte del encanto de estos materiales es que no imaginamos las sorpresas que aún nos deparan. Acabo de abrir al azar una de las cajas de zapatos y saqué unos negativos con el rubro de “Cárcel de mujeres”. Lo que pude ver a contraluz eran imágenes de espectáculos artísticos que en aquellos años se llevaban a las cárceles de la ciudad. ¡Así que quién sabe qué más habrá ahí...! Contra el olvidoEdgar Clement (DF, 1967) es otro artista marginal. Alguien que, curiosamente, desde joven admiraba la obra de Melecio Galván. La narrativa visual de ambos es similar. Lo mismo el politizado afán de registrar los hechos violentos como una apuesta contra el olvido. En el FIC, Clement presentará 50 láminas en blanco y negro de Operación Bolívar, novela gráfica que se reedita luego de 20 años de haber sido publicada. Ambos tirajes, el de entonces y el de ahora, son ediciones de autor.  “Operación Bolívar –explica Clement– es la historia de un cazador de ángeles: los caza, los corta, los convierte en droga y luego los vende. Este cazador, a su vez, tiene un amigo judicial que también quiere vender a un ángel porque dice que es un extraterrestre y ése es su bisne; pero, de repente, aparece un gringo que los empieza a acosar a los dos, porque desea controlar el mercado de la droga. En fin, es un material que se ha convertido en libro de culto, ya que hay gente que va coleccionando las ediciones, a las que les voy cambiando cosas, y luego vienen a que se las firme. –¿Cuál sigue siendo la vigencia de esta novela a 20 años de su publicación? –Pues, salvo algunos tópicos muy locales del sexenio de Salinas de Gortari, el resto del libro sigue intacto. Lo que pasa es que como hablo de esa teoría de la conspiración que dice que los gringos se quieren apropiar del mundo, la historia sigue vigente.  Más allá del género Durante ocho años, José Antonio Martínez (DF, 1950) ha realizado el trabajo de documentar fotográficamente las fiestas patronales de la comunidad de San Pablo La Raya, en Zaachila, Oaxaca. Durante tres días, después del Miércoles de Ceniza, un grupo de homosexuales se viste de mujer y organiza una especie de carnaval, que consiste en un desfile con música de banda por el pueblo, el cual culmina con un show en el atrio de la iglesia de San Pablo. La finalidad es divertir a los parroquianos.   “En total –dice Martínez– tengo dos mil negativos de esta serie que se llama ‘Las Güeras’, de donde se han escogido cuatro imágenes para el FIC. Tanto ahí, en la comunidad de La Raya, como en otras comunidades muxes del Istmo de Tehuantepec, el llamado ‘tercer género’ es algo aceptado; no reciben agresiones por parte de la población. Por el contrario, esta clase de expresiones es una especie de carnaval para ellos. Les encanta que les tomen fotos ya transfigurados, pero en lo que concierne al proceso son más reservados. Lo más difícil fue lograr el acceso y llegar hasta el punto más íntimo de su performance.” –Usted también presentará tres obras de la serie “Todo ángel es terrible”, sobre aves muertas. ¿Cómo relaciona las imágenes de gallos de pelea con el tema de la violencia? –Originalmente comencé a hacer eso con la idea de registrar la belleza que hay en los cuerpos sin vida. Porque la muerte, como tal, es un evento, no un estado. Y la evidencia es el cadáver. Me parece que existe un rechazo al reconocimiento de los valores estéticos que pueda haber en un despojo, por lo que eso representa, ya que nos recuerda nuestra propia muerte. Para Gloria Maldonado, curadora de la exposición Daños colaterales, estas fotografías de José Antonio Martínez representan una veta en la que poco trabajan los artistas visuales: la de la violencia contra los animales. Yo soy mi Patria De las obras de Nahum B. Zenil (Veracruz, 1947) que participarán en el FIC, se ha hecho una selección de 22 óleos. Con piezas sobre los símbolos patrios, el corazón, imágenes religiosas y autorretratos en los que se hace particular alusión a la preferencia homosexual, Zenil acota que este grupo de cuadros no sólo habla de agresión y vulnerabilidad, sino de temas que le preocupan o interesan, particularmente el erotismo. –Usted recurre al autorretraro... –Sí, pensé que el conjunto de obras que estaría en el FIC se llamaría Yo soy mi Patria, ya que realmente me siento de ese modo: creo que cada ser humano es como la humanidad contenida en sí. Eso quisiera que la gente sintiera al ver mis obras. –En estos momentos, ¿qué es lo que más le duele de la Patria, ésa que usted mismo, en sus obras, “encarna”? –Lo que más me lastima y preocupa ahora es la violencia: la agresión a seres inocentes que son violentados sin razón alguna. De repente te enteras que alguien cercano fue secuestrado, torturado, herido o asesinado con una saña extrema. –Frente a esta descomposición del tejido social, ¿cuál debería ser el rol de la educación y el arte? –Hace 50 años que egresé de la Escuela Nacional de Maestros y, en 1972, de la Escuela de Pintura y Escultura La Esmeralda. En efecto, el arte también educa. Cuando fui maestro de primaria desarrollé un programa cuyo eje descansaba en actividades artísticas. Con el tiempo, tuve que dejar la docencia para dedicarme por completo a pintar. Pero debo decirte que, en la actualidad, además de pintar y escribir poesía, estoy ilustrando un programa educativo de artes plásticas con apoyo del Fonca. Es un programa muy maleable, que se puede adaptar a cualquier grado escolar: desde niños pequeños hasta pintores profesionales. Y es que creo que en el arte se encuentra la solución a muchos de los problemas que hoy tenemos como sociedad.

 

 

Además de la obra de los artistas que mencionamos,  el FIC también contará con el trabajo de creadores como Walter Reuter, Rodrigo Moya, Lourdes Grobet, Carolina Besuievsky, Rodrigo Albert, Carlos Palleiro y Daniela Edburg; igualmente hará un homenaje gráfico a José Guadalupe Posada, por su centenario luctuoso.