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Argentina perdió la Copa América porque no supo jugar para Messi

Según Jorge Valdano, en la final del evento sudamericano se impuso la "dictadura de lo correcto". Los jugadores argentinos abusaron de los rechaces y los pelotazos, lo que "convirtió a Messi en un jugador menor, con un número de intervenciones muy inferior a lo que le conviene a Argentina".
Domingo Aguilar Mendiola
05 julio 2015 21:54 Última actualización 06 julio 2015 5:0
Jorge Valdano prefiere la libertad de la pluma y el regocijo de la creación literaria cercana al futbol. (Archivo)

Jorge Valdano prefiere la libertad de la pluma y el regocijo de la creación literaria cercana al futbol. (Archivo)

“Lo que le ha ocurrido a la FIFA es que los niveles de control son cada vez más laxos”. Según Jorge Valdano, en la final de la Copa América se impuso la “dictadura de lo correcto”. Los jugadores argentinos quisieron minimizar el riesgo del ataque chileno, pero abusaron de los rechaces y los pelotazos, lo que “convirtió a Messi en un jugador menor, con un número de intervenciones muy inferior a lo que le conviene a Argentina”, dice el campeón del mundo en 1986.

El ex entrenador del Real Madrid afirma que Chile mereció ser campeón por jugar con siete elementos ofensivos durante todo el torneo y lamentó que la Selección de su país no aprovechara la habilidad del número 10. “El Barcelona retuerce la jugada y aunque tenga que volver atrás, no hay un solo avance en el que Messi no participe. Eso todavía no lo tienen trabajado lo suficiente en Argentina. Era el único que podía ganar el partido y, sin embargo, le daban la pelota cada 15 minutos”.

Valdano recorre el mundo como conferencista y tiene pocas oportunidades de regresar a Rosario, pero el futbol se encarga de recordarle el lugar donde empezó su carrera. La final de la Copa América tuvo sobre la cancha a Lionel, además de un par de directores técnicos de la ciudad que obligaron la memoria de otro rosarino defensor del futbol: “ganara quien ganara la final, el triunfador es Marcelo Bielsa, inspirador tanto de Martino como de Sampaoli”, asegura el otrora delantero, quien además confiesa sentirse fascinado por la obsesión ética del Loco, pues lo considera un preparador que no deja que la obligada cuota de triunfos venza el fomento de valores.

La presión de obtener resultados aumenta día con día, por lo que el ex jugador lamenta que los criterios puramente deportivos sean cada vez más difíciles de imponer y que desde hace tiempo el dinero le gana al juego. “Alcanzar finales es un logro, pero en sociedades basada en el exitismo, si no levantas la copa eres culpable”, agrega. Argentina no celebra un título internacional desde hace 22 años; el último fue en el torneo continental de la Conmebol (1993), cuando venció a México en la final con dos goles de Gabriel Batistuta (quien también inició su desarrollo futbolístico en Rosario).

El especialista considera que era cuestión de tiempo para que estallaran los escándalos de la FIFA, pues la pelota perdió el partido contra el dinero. Pero según él, las investigaciones servirán para lograr una regeneración. “Lo que le ha ocurrido a la FIFA es que los niveles de control se han ido haciendo cada vez más laxos y eso ha permitido los excesos de los menos decentes. Se trata de un sistema satelital en donde cada confederación es una especie de virreinato que actúa sin ningún tipo de transparencia y esa impunidad finalmente lleva a los excesos. Eso lo vemos en el mundo de la política cuando se eternizan algunos gobernantes en sus posiciones y eso mismo ha ocurrido en el futbol, donde los sistemas de control, por ser una organización de alcance planetario, son prácticamente imposibles”.

El hombre que como estratega hizo campeón de liga al Real Madrid en 1995, le tocó vivir la extensión de la figura de Julio Grondona al frente de la Asociación de Futbol Argentina (AFA). Afirma que la mejora al interior de las instituciones futbolísticas “difícilmente llega con gente que se perpetúa en el poder. Eso pasa en la política y no tiene por qué no pasar en el mundo del futbol. Si no se refrescan los cuadros directivos es imposible renovar los comportamientos”.

El ánimo de cambio y la curiosidad son los factores que han inspirado a Jorge Valdano a experimentar en distintos ámbitos envueltos en el futbol. “Sólo me falta ser balón”, dice el futbolista entre risas. Ya satisfizo sus deseos como aficionado, como futbolista, entrenador de niveles formativos y estratega de primera división con el Tenerife, Valencia y Real Madrid. “Ya tengo un muestrario de lo que es el futbol modesto, el de clase media alta y el aristocrático”, relata el argentino, quien también pasó por puestos directivos en la institución madrileña. “Considero que la lección fue suficiente”.

El club Merengue sigue siendo su favorito, sin embargo, asegura que éste no tiene mucho que ver con la felicidad, pues dice que se genera mucha presión y además es muy absorbente. Incluso sostiene que está muy bien permanecer un periodo dentro del equipo, pero que también es bueno tomar distancia por un buen tiempo. “Cuando uno está dentro se exagera la angustia. El Real Madrid estuvo 31 años sin ganar una Copa de Europa y eso no fue impedimento para ser nombrado el mejor club del siglo -comenta- ahora un año sin ganar la Champions es una catástrofe y eso es un error de visión”.

Mientras asevera que Rafael Benítez tendrá que ser muy inteligente para acoplarse a las exigencias de directivos y aficionados del equipo madrileño, Jorge Valdano prefiere la libertad de la pluma y el regocijo de la creación literaria cercana al futbol. Recientemente trabajó como guionista, junto a su hijo, en la película Messi, dirigida por Álex de la Iglesia, y tuvo la oportunidad de unir un trabajo documental con la diversión de la fantasía. “Messi sigue siendo un enigma, aunque sea uno de los personajes del mundo; es una persona muy contenida y es muy difícil saber lo que piensa”.